Los dos grandes sindicatos llaman a una gran movilización por la paz y la redistribución de la riqueza en España

Los dos grandes sindicatos llaman a una gran movilización por la paz y la redistribución de la riqueza en España
Los dos grandes sindicatos del país quieren que este Primero de Mayo, cuyo acto central esta vez se celebrará en Málaga, sea un acto especialmente reivindicativo, ante la urgencia de la situación social tanto en España como en el mundo.

Para el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, quien ha abierto la rueda de prensa de presentación de las reclamaciones de este año, este es “uno de los 1º de Mayo más reivindicativos”, dada la situación política y económica, como han tratado de reflejar en el lema: “Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia”.

Ha justificado la decisión, tomada antes de la convocatoria de elecciones andaluzas, de convertir la manifestación en la capital andaluza en escenario principal de este día, por su relación directa con el problema de la vivienda.

“Es un problema para los trabajadores, pero también para el sistema económico. Si no se actúa, habrá zonas tensionadas donde será imposible encontrar mano de obra”. De paso, ha apuntado que las Comunidades Autónomas y los ayuntamientos tienen una responsabilidad directa en esta materia.

El líder de UGT ha aprovechado para mostrar su satisfacción por la regularización de personas migrantes, que desde su punto de vista, es “un acto de justicia social, de responsabilidad desde el punto de vista humano y de eficiencia desde el punto de vista económico”.

Su compañero en CCOO, Unai Sordo, también entiende que “hoy es un gran día porque se inicia un proceso de regularización de nuestros compañeros y vecinos”, lo que permitirá, en su opinión, que sean “menos vulnerables y menos susceptibles de ser explotados vilmente”.

Recordó que sin inmigración, “España no es viable a medio plazo” y defendió flujos migratorios con derechos, organizados desde parámetros laborales y de derechos humanos para evitar su uso como mano de obra barata o como herramienta de dumping salarial.

Por la paz y contra las guerras

Ambos dirigentes han hecho un hincapié especial en reclamar una gran movilización “por la paz” y contra la escalada bélica global. Álvarez se ha referido a “crímenes de lesa humanidad”  sobre lo ocurrido en Palestina y Gaza y ha criticado las violaciones al derecho internacional en el Líbano y en Irán.

Ha subrayado, además, que las consecuencias de la guerra recaen sobre “hombres y mujeres inocentes, masacrados bajo las bombas”, y recordó que los efectos se sienten también en el bien estar de toda la población.

España, tanto en el campo como en el precio de los combustibles. Oriente Medio está siendo escenario, ha remarcado, de “una guerra sin normas, sin ley, que nos devuelve a un mundo previo a la Segunda Guerra Mundial”, además de una muestra del “afán imperialista” que amenaza también a lugares como Cuba o incluso Groenlandia.

Sordo, incluso se ha referido a la “posibilidad cierta de guerra convencional” y ha alertado de los riesgos de “una guerra comercial, regulatoria y de otro tipo desencadenada contra la UE”, alentada por la Administración Trump.

Así ha reivindicado la necesidad de impulsar la autonomía estratégica y energética de Europa, de redoblar la apuesta por las energías renovables —que podrían conducir a España al pleno empleo— y reequilibrar las relaciones económicas globales, “incluida China”.

Repartir beneficios y aumentar la  cobertura ante la crisis inflacionaria

En el ámbito interno, el dirigente de UGT ha recuperado las exigencias que las organizaciones sindicales han planteado recientemente, con especial, énfasis en la mejora de los salarios y de los servicios públicos, que según ha remarcado, “completan el salario”.

En este sentido, ha pedido acabar con las bajadas de impuestos, sobre todo, las aplicadas por las Comunidades Autónomas, al entender que la falta de servicios públicos de calidad, “merma nuestros salarios” al tener que acudir al ámbito privado para recibir las prestaciones no resueltas, fundamentalmente en Sanidad o Educación.

También ha sido especialmente duro con la patronal por negarse a negociar el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC). “Son ellos quienes lo están haciendo imposible”, afirmó, advirtiendo que los conflictos laborales seguirán creciendo si no se fijan bases claras.

Según recordó, los márgenes empresariales superan el 13% mientras que la productividad crece “de manera muy importante”, pero sin que estén teniendo impacto directo en la vida de la gente.

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El secretario general de UGT ha pedido al Gobierno central un mayor esfuerzo para sacar adelante los compromisos pactados con los agentes sociales, en concreto sobre el control horario y la salud laboral, además de reivindicar una nueva regulación del despido, conforme a la la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE.

Por su parte, el dirigente de CCOO ha recordado que la prioridad sindical está en “trasladar la situación macroeconómica a los bolsillos de las familias españolas”, mediante una disputa de la riqueza que se traduzca en salarios dignos y una fiscalidad justa que refuerce el contrato social y los servicios públicos.

Ante el impacto de la situación en Oriente Medio sobre los precios, defendió la necesidad de proteger la capacidad adquisitiva de los hogares, especialmente aquellos con rentas por debajo de la media. Por eso, ha defendido, la subida salarial del 4% al 7% para este año y los dos siguientes, con el objetivo de disputar los crecientes márgenes empresariales.

“No puede haber 10 u 11 millones de personas cuyos salarios hayan estado estancados incluso cuando España es la economía grande que más crece en la UE”, señaló. Sordo advirtió de que las rebajas fiscales no son una solución eficaz: “Reducir la fiscalidad y subvencionar los carburantes tuvo un efecto regresivo y llenó los bolsillos de quienes ya tenían”.

Si la inflación persiste, planteó medidas adicionales como transferencias directas a los hogares con rentas por debajo de la media, canalizables a través del IRPF. Puso un ejemplo: una ayuda de 300 euros para 10 millones de familias tendría un coste inferior al de la subvención a los carburantes durante la crisis de Ucrania.

Tampoco descartó reabrir el debate sobre una subida adicional del salario mínimo interprofesional si la inflación se agrava en los próximos meses.

La vivienda como prioridad

Sordo ha recuperado su planteamiento en materia de vivienda que será también un eje central de la jornada . “Tenemos que convertir este Primero de Mayo en un clamor social por el derecho a la vivienda”, afirmó, defendiendo que nadie en España debería destinar más del 30% de sus ingresos a pagar un alquiler o una hipoteca. Abundó en el conjunto de medidas estructurales y sostenidas en el tiempo que su organización lleva tiempo poniendo encima de la mesa.

El líder de CCOO subrayó la necesidad de que la ciudadanía identifique con claridad las competencias de cada administración. Recordó que el Gobierno central aprobó una ley de vivienda “que no estaba mal tirada, aunque insuficiente”, pero que las comunidades autónomas “se están poniendo de perfil” pese a ser responsables de buena parte de las políticas que podrían reducir los precios.

El secretario general de CCOO cerró su intervención apelando a los trabajadores y trabajadoras: “Lo que está en juego es el empobrecimiento, el papel de Europa en el mundo y la posibilidad de una guerra convencional”. Reivindicó un Primero de Mayo centrado en salarios, servicios públicos, pleno empleo, vivienda, paz, concordia y desarrollo económico de los pueblos.

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