La Acción Católica Obrera de Francia llama a la huelga del 5 de noviembre junto a los sindicatos
El movimiento cristiano anima a participar en la movilización por los salarios, los servicios públicos y el empleo desde su “doble fidelidad a Cristo y al mundo obrero”. La convocatoria sindical reclama respuestas al encarecimiento de la vida y rechaza los recortes sociales
La Acción Católica Obrera de Francia (ACO), que comparte con la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) su compromiso en el Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa (MTCE), ha llamado a participar en la jornada de huelga y manifestaciones del jueves 5 de noviembre junto a las organizaciones sindicales. En su declaración, el movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos vincula su compromiso eclesial con la defensa de la dignidad de las personas trabajadoras, la redistribución de la riqueza y el derecho a manifestarse pacíficamente.
“Mediante la huelga, la manifestación y el debate, siempre de manera pacífica”, las mujeres y los hombres comprometidos en la organización contribuirán a esta movilización colectiva, señalan. Lo harán, añade, en nombre de su “doble fidelidad a Cristo y al mundo obrero”.
La convocatoria se produce en un contexto de protestas laborales y estudiantiles. La jornada está convocada por la Confederación Francesa Democrática del Trabajo, la Confederación General del Trabajo, Fuerza Obrera, la Unión Nacional de Sindicatos Autónomos y la Federación Sindical Unitaria. El llamamiento se dirige tanto al sector público como al privado.
Salarios y servicios públicos frente al encarecimiento de la vida
“Todo sube, salvo mi salario” es el lema de los materiales de movilización difundidos por la CGT. La campaña sitúa el deterioro del poder adquisitivo en el centro de la protesta y busca trasladarlo a las manifestaciones y a las redes sociales.
La central sindical cuestiona los proyectos de presupuestos del Estado y de la Seguridad Social para 2027 porque, según su diagnóstico, trasladan el ajuste a las personas asalariadas, pensionistas y enfermas. Reclama elevar el salario mínimo, las remuneraciones del empleo público, las pensiones y las prestaciones mínimas, además de vincular salarios y prestaciones a la evolución de los precios y avanzar en la igualdad salarial entre mujeres y hombres.
La defensa de hospitales, escuelas, transportes y servicios de atención a la primera infancia constituye otro eje de la convocatoria. Los sindicatos reclama personal, inversiones y mejores condiciones laborales. También exige que las ayudas públicas a las empresas sirvan para mantener y crear empleo de calidad, recuperar actividad industrial e impulsar la transición ecológica, frente a los cierres y las deslocalizaciones.
Tras la reunión del primer ministro con las organizaciones sindicales del 21 de octubre, la CGT llamó a extender la huelga mediante asambleas en los centros de trabajo. La organización considera insuficiente la respuesta gubernamental a las urgencias sociales y plantea aumentar la presión sobre el Ejecutivo y la patronal.
En su intervención en aquella reunión, su secretaria general, Sophie Binet, concretó demandas como una subida del salario mínimo del 10%, el bloqueo de los precios de los combustibles y de los productos de primera necesidad y mayores recursos para la educación. Reclamó asimismo escuchar directamente a las organizaciones juveniles y advirtió de que “ninguna medida de seguridad sustituirá las respuestas políticas”.
La dignidad obrera y el derecho a manifestarse
La declaración de la Acción Católica Obrera vincula estas reivindicaciones con las condiciones de vida de quienes trabajan, están en desempleo o se han jubilado. El movimiento expresa su solidaridad con todas estas personas “que luchan por el reconocimiento de su dignidad”.
También respalda a estudiantes de secundaria y universitarios que reclaman un acceso equitativo y digno a la formación. Su movilización, denuncia, ha sido reprimida y desacreditada con demasiada frecuencia.
Para la ACO, el 5 de noviembre representa además una oportunidad para defender la democracia y el derecho constitucional a manifestarse. En su comunicado, denuncia que el Gobierno ha modificado unilateralmente los recorridos de varias marchas y le pide vigilancia ante los ataques que atribuye a elementos de ultraderecha contra manifestantes pacíficos.
La defensa del carácter pacífico de las protestas aparece igualmente en el llamamiento sindical. Los sindicatos condena las violencias y los daños registrados en las movilizaciones anteriores, denuncia la represión policial y reclama un cambio en la estrategia de mantenimiento del orden público.
El movimiento cristiano sitúa su presencia en la movilización dentro del compromiso cotidiano de sus miembros en sindicatos y asociaciones. “La vida de una trabajadora o de un trabajador vale más que todo el oro del mundo”, afirma.
Desde esa convicción, relaciona la participación sindical con la solidaridad con las personas migrantes y con quienes padecen mayor precariedad, así como con la defensa de los derechos humanos y del medioambiente. Ese compromiso, explica, lleva a sus miembros a reclamar “una redistribución equitativa de la riqueza y el respeto a la dignidad de cada persona”.
“Debemos adoptar un punto de vista diferente para mirar el mundo desde abajo, con los ojos de quienes sufren y no con la mirada de los grandes”, concluyen citando al papa León XIV.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



