Una madre trabajadora con tres hijos pone rostro a la crisis de la vivienda en Málaga

Una madre trabajadora con tres hijos pone rostro a la crisis de la vivienda en Málaga
Tatiana, de 29 años, trabaja en la cafetería de un instituto y afronta un desahucio el 25 de noviembre sin encontrar un alquiler que pueda pagar

Tatiana tiene 29 años, tres hijos, trabaja en la cafetería de un instituto y cuenta con unos ingresos familiares de entre 1.200 y 1.300 euros mensuales. El próximo 25 de noviembre afronta el desahucio de la vivienda en la que reside desde hace aproximadamente seis años en Camino San Rafael, en Málaga.

“Yo no estoy pidiendo quedarme en esta vivienda. Lo único que pido es que me ayuden a encontrar una vivienda adecuada para mis hijos, donde puedan sentirse seguros, tranquilos y protegidos, y donde puedan seguir creciendo con estabilidad”, explicó el pasado 24 de septiembre ante el pleno municipal del Ayuntamiento de Málaga.

Su intervención pone rostro a una crisis de la vivienda que cinco días después ha llevado la protesta hasta el centro de la ciudad. Una movilización convocada por Un Techo por Derecho y el Sindicato de Inquilinas de Málaga terminó este lunes con una acampada en la plaza de la Constitución para reclamar medidas frente a los desahucios y garantizar el acceso a una vivienda.

El caso de Tatiana muestra una de las dimensiones del grave problema del derecho a techo: disponer de un empleo y de ingresos regulares no garantiza necesariamente el acceso a una vivienda cuando el precio del alquiler supera las posibilidades económicas de una familia.

“Estoy trabajando y buscando vivienda por todos los medios, pero con esos ingresos me resulta prácticamente imposible encontrar un alquiler adecuado en Málaga”, relató ante la Corporación municipal.

“Siento que estoy en un callejón sin salida”

Tatiana explicó que comenzó a tener dificultades para afrontar el alquiler hace unos tres años, después de que cambiara su situación personal y económica. Intentó alcanzar un acuerdo con la propietaria para reducir la renta, pero no fue posible.

La propietaria inició entonces el procedimiento para recuperar el inmueble. Tatiana evita responsabilizarla de la situación y reconoce expresamente su derecho a disponer de la vivienda. “Ella inició el procedimiento de desahucio porque necesita recuperar su vivienda, algo que entiendo y respeto perfectamente”, afirmó.

Ha acudido a Servicios Sociales, desde donde fue derivada al Área de Vivienda, y se ha inscrito en sorteos de vivienda, pero asegura que hasta ahora no ha recibido ninguna solución. También ha recurrido al mercado privado.

“He acudido a inmobiliarias y, cuando conocen mis recursos económicos, muchas veces me descartan inmediatamente”, señaló. “Siento que estoy en un callejón sin salida”.

La continuidad en el barrio tiene además una dimensión especialmente importante para sus hijos. Los tres estudian desde pequeños en el CEIP Domingo Lozano, donde tienen sus amistades y buena parte de su vida cotidiana.

“Mi mayor miedo no es simplemente perder una casa, un techo. Mi mayor miedo es que llegue el 25 de noviembre y no tenga ningún lugar al que llevar a mis tres hijos”, explicó Tatiana. “Me aterra pensar que puedan quedarse sin un hogar, sin una cama donde dormir y sin un lugar donde sentirse seguros”.

La afectada cuenta actualmente con el acompañamiento de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Málaga.

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De la intervención municipal a la acampada

El testimonio se produjo cinco días antes de que la protesta por el acceso a la vivienda volviera a las calles de Málaga. La movilización del lunes recorrió el centro de la ciudad bajo el lema “¡Ni una Maricarmen más! ¡Hasta conquistar el derecho a la vivienda!” y concluyó ante el Ayuntamiento antes de que parte de las personas participantes instalara la acampada en la plaza de la Constitución.

La protesta malagueña tiene continuidad con las movilizaciones desarrolladas durante estos días en otras ciudades después del caso de Maricarmen, la mujer de 87 años cuyo desahucio en Madrid ha situado nuevamente en el debate público la protección de las personas vulnerables frente a la pérdida de su vivienda.

En Málaga, las organizaciones convocantes reclaman medidas para paralizar los desahucios sin alternativa habitacional, ampliar el parque público de vivienda y adoptar medidas que garanticen el acceso efectivo a este derecho. La acampada pretende mantenerse para exigir “soluciones reales”, según sus convocantes.

Ysabel Torralbo, portavoz de Un Techo por Derecho, denunció la existencia de “realidades muy duras” en la ciudad y sostuvo que las instituciones les están “dando la espalda”.

El testimonio de Tatiana había anticipado cinco días antes ante el pleno municipal una realidad semejante. Después de relatar los obstáculos encontrados en Servicios Sociales, el Área de Vivienda y el mercado privado, dirigió dos preguntas a la Corporación: “¿Qué podéis hacer para ayudarme? ¿De verdad vais a ayudarme?”.

“Porque yo no necesito solamente que me escuchen. Necesito saber que hay una solución y que alguien va a ayudarnos antes de que llegue el 25 de noviembre”, concluyó.

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