La protesta por la vivienda acampa en Sol y exige medidas para que no haya “otra Maricarmen”

La manifestación del sábado en Madrid terminó con centenares de personas acampadas en la Puerta del Sol. El Sindicato de Inquilinas reclama contratos de alquiler estables, frenar los desahucios sin alternativa habitacional y medidas contra las subidas de precios. La próxima cita es el Consejo de Ministros del martes
Centenares de personas han pasado la noche del sábado al domingo en la Puerta del Sol de Madrid, en alrededor de un centenar de tiendas de campaña. La acampada comenzó al término de la manifestación por el derecho a la vivienda convocada tras el desahucio de María del Carmen Abascal, Maricarmen. La noche transcurrió sin incidencias reportadas y el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid instaló un punto de información y pidió apoyo para sostener la protesta, según informa EFE.
La marcha del sábado partió de Sol con el lema “Ni una Maricarmen más”, pasó por el Ayuntamiento y terminó ante el Congreso de los Diputados. Reunió a 25.000 personas según la Delegación del Gobierno y a 300.000 según la organización convocante. Después, numerosos participantes regresaron a la plaza para acampar. La protesta continúa este domingo, coincidiendo con la manifestación “La Educación Pública sale a la calle” que concluirá en Sol.
“Quiero que sirva para que la gente luche para que se cambien las leyes que han permitido mi desahucio”, pidió Maricarmen en un vídeo difundido desde el hospital. Tiene 87 años y fue expulsada el miércoles de la casa del barrio de Retiro donde vivía desde 1956. Su petición resume el cambio que se ha producido durante la semana: un desalojo concreto ha impulsado una movilización que reclama protección para otras personas en situaciones semejantes.

Del desahucio a la acampada
Gonzalo Álvarez, portavoz del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos, explicó que la acampada nace de la indignación por lo sucedido estos días, aunque el problema “lleva pasando desde hace mucho tiempo”, según informa RTVE. El sindicato exige que la vivienda se trate como un bien de primera necesidad. Su portavoz Alicia del Río reclamó durante la marcha que “la vivienda debe ser un derecho y no un negocio”.
Esa dimensión colectiva ha atravesado también la actualidad de esta semana. El desalojo de Maricarmen ha convivido con otros casos de pérdida de vivienda o amenaza de expulsión, entre ellos los de Silvia en Barcelona y David en Vallecas. Este sábado, la Juventud Obrera Cristiana puso nombres a esta realidad en su acto central de campaña en Elche y defendió que el acceso a una casa no puede ser un privilegio.
La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) se ha sumado a las organizaciones sindicales que reclaman una respuesta política. Su presidenta, Paloma Becerra, reclamó impedir los desahucios de familias vulnerables sin una alternativa digna, ampliar la vivienda pública y afrontar la especulación.
La presión se traslada al Consejo de Ministros
Quienes permanecen en Sol miran ahora al martes. El Sindicato de Inquilinas reclama que el Gobierno lleve al Consejo de Ministros un decreto que incluya la renovación estable de los contratos de alquiler, la suspensión de los desahucios sin alternativa habitacional, medidas contra los contratos fraudulentos de temporada y habitaciones, y la congelación de las subidas del alquiler.
El contenido de una eventual norma todavía está en plena negociación. Valeria Racu, portavoz del sindicato, señaló que la aprobación del decreto sería “el primer paso” y reclamó cambios más amplios en la política de vivienda.
La presión alcanza también al Gobierno de coalición: Sumar plantea llevar al Consejo de Ministros prorrogar los alquileres, proteger a vulnerables frente a desahucios, regular pisos turísticos, entre otras medias, mientras el PSOE insiste en la necesidad de reunir apoyos para su posterior convalidación en el Congreso.
El Partido Popular y Vox, siguen rechazando, como ya hicieron anteriormente, la puesta en marcha de un escudo social. Junts, que rechazó el anterior real decreto, negocia con el Ministerio de Vivienda y condiciona su apoyo a deducciones para inquilinos, bonificaciones a caseros afectados por prórrogas y ventajas fiscales para pequeños propietarios; y Podemos, plantea la expropiación de viviendas.
La acampada prolonga la presión política tras una semana marcada por las acusaciones cruzadas entre administraciones. Quienes permanecen en Sol reclaman que el debate se traduzca en protección efectiva para las personas vulnerables antes de que pierdan su hogar.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



