Que no nos acostumbremos

Señor de la Vida,
hoy volvemos a escuchar una noticia
que duele y que inquieta:
una mujer ha muerto violentamente en Leganés.
La investigación tendrá que decirnos qué ocurrió,
pero nosotros ya sabemos algo:
una vida se ha apagado
y una familia queda herida.
Y tenemos miedo de acostumbrarnos.
De que una noticia tape a otra,
de que la velocidad de las pantallas
nos haga pasar página demasiado pronto,
de que el cansancio de cada día
nos robe la capacidad de indignarnos,
de llorar,
de preguntar,
de cuidar.
Vivimos buscando sentido
en medio de tantas prisas,
tantas voces,
tantas ofertas para ser felices
y tantas soledades escondidas.
Enséñanos, Señor,
a recuperar una interioridad
que no nos encierre en nosotros mismos,
sino que nos abra a los demás.
Que el silencio no sea indiferencia.
Que la oración no sea evasión.
Que la espiritualidad no nos aleje de la calle,
sino que nos devuelva a ella
con los ojos más abiertos
y el corazón más humano.
Ante cada mujer amenazada,
haznos presencia.
Ante cada gesto de control,
haznos capaces de reconocerlo.
Ante cada violencia normalizada,
haznos palabra.
Ante cada persona que sufre en silencio,
haznos cercanía.
Y cuando la noticia desaparezca de las pantallas,
que no desaparezca de nuestra memoria.
Que no permitamos
que el ruido de unas informaciones
apague el grito de otras.
Que sepamos detenernos,
mirarnos, escucharnos,
crear comunidad,
cuidar los vínculos
y defender la dignidad de cada persona.
Señor,
en esta sociedad cansada y acelerada,
despierta en nosotros el deseo de sentido.
Que busquemos algo más que sobrevivir.
Que aprendamos de nuevo a acompañarnos.
Que nuestra fe tenga manos,
que nuestra oración tenga pies,
que nuestra esperanza tenga rostro.
Y por esta mujer,
cuya vida hoy lloramos sin conocer todavía toda su historia,
te pedimos:
recíbela en tu abrazo.
Abraza a su familia.
Acompaña a quienes investigan lo ocurrido.
Protege a tantas mujeres que viven con miedo.
Y conviértenos a nosotros
en una comunidad que no mira hacia otro lado.
Porque la vida no es una noticia más.
Cada vida tiene un nombre.
Cada mujer tiene un rostro.
Cada muerte nos pregunta.
Y ante esa pregunta, Señor,
no queremos rendirnos.
Queremos seguir creyendo,
seguir cuidando,
seguir acompañando,
seguir construyendo una vida
donde nadie tenga que vivir con miedo.
Amén.
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Consiliario de la HOAC de Bilbao



