Los obispos de EEUU reclaman que la inteligencia artificial proteja el empleo y la dignidad del trabajo

Con motivo del Día del Trabajo, que Estados Unidos celebra este 7 de septiembre, la Conferencia Episcopal estadounidense pone el foco en los jóvenes, las personas con bajos salarios y las comunidades racializadas ante una economía marcada por la inseguridad laboral y la expansión de la inteligencia artificial. Los obispos reclaman participación de las personas trabajadoras en el desarrollo tecnológico, protección de los buenos empleos, formación y apoyo a los sindicatos
La Iglesia católica de Estados Unidos ha aprovechado la celebración del Día del Trabajo para advertir de que el crecimiento económico y la innovación tecnológica deben medirse también por su capacidad para garantizar trabajo digno, estabilidad y protección a las personas más vulnerables.
La declaración está firmada por el arzobispo de Louisville, Shelton J. Fabre, presidente del Comité de Justicia Nacional y Desarrollo Humano de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, quien comienza recordando que el trabajo “es más que una forma de ganarse la vida; es una forma de participar en la creación de Dios”. Este año, explica, la atención se dirige especialmente hacia “los jóvenes y las comunidades vulnerables que se enfrentan a la incertidumbre en la economía actual”.
El documento contrapone los datos generales de crecimiento económico con una realidad laboral mucho más desigual. La contratación se ha frenado, especialmente entre quienes están desempleados, mientras el paro continúa siendo elevado entre las trabajadoras y los trabajadores negros. Alrededor de una cuarta parte de la población activa estadounidense ocupa empleos de bajos salarios y, dentro de este colectivo, el 72% carece de empleos estables y seguros. Más de la mitad son personas de color.
A este escenario se añade la creciente dificultad para sostener un proyecto familiar. Más del 70% de la población estadounidense considera prohibitivo el coste de tener hijos, trece puntos más que un año antes, según los datos citados por los obispos.
La inteligencia artificial y el futuro del empleo
Buena parte de la declaración está dedicada a las transformaciones que está provocando la inteligencia artificial. Los obispos destacan la preocupación social ante la posibilidad de que estas tecnologías provoquen destrucción de empleo y reduzcan los puestos de trabajo capaces de proporcionar ingresos suficientes para mantener una familia.
Los jóvenes están siendo especialmente afectados y son también quienes muestran una mayor inquietud ante las consecuencias laborales de la IA. Por ello, la Iglesia de EEUU reclama “escuchar las experiencias de los trabajadores, las familias, los jóvenes y las comunidades de color mientras luchan por encontrar estabilidad”.
El texto sitúa esta preocupación dentro de la enseñanza social de la Iglesia sobre el trabajo, recordando la defensa del empleo digno, los salarios justos y el apoyo a los sindicatos.
A partir de la reflexión de León XIV en su encíclica, Magnifica humanitas, la declaración advierte de que estas tecnologías ofrecen oportunidades pero pueden también consolidar una concepción “antihumana” del progreso. La inteligencia artificial, recuerdan los obispos, “no es moralmente neutral” y puede “producir nuevas formas de descarte”. Su desarrollo, por tanto, debe orientarse expresamente al bien común y al servicio de las personas.
Los riesgos laborales señalados son numerosos: pérdida de cualificación profesional, vigilancia automatizada, trabajos rígidos y repetitivos, reducción de la autonomía y de la creatividad, desempleo, inseguridad laboral, concentración de poder y aumento de las desigualdades.
La Iglesia de EEUU llama además la atención sobre otra dimensión menos visible de la economía digital: detrás de la inteligencia artificial existen trabajadores y trabajadoras con bajos salarios que realizan tareas necesarias para estos sistemas y que, en muchas ocasiones, soportan condiciones especialmente duras dentro de “una cadena de suministro explotadora”.
En este sentido, los obispos reclaman “diseñar sistemas centrados en la persona y no solo en el rendimiento”. Una concepción del trabajo que, insisten, no puede reducirse a productividad y beneficios económicos: “Una economía justa no se juzga únicamente por las ganancias, sino por el crecimiento inclusivo y la protección de los más vulnerables”.
Participación de los trabajadores y de las trabajadoras
La declaración formula también algunas orientaciones concretas para afrontar la transformación tecnológica. Entre ellas, garantizar que las personas trabajadoras participen en el desarrollo de los sistemas de inteligencia artificial, asegurar la transparencia y la rendición de cuentas, proteger los empleos de calidad, facilitar formación complementaria cuando sea necesaria y corregir los desequilibrios de poder que la tecnología puede agravar.
Los obispos conectan estos desafíos con una larga tradición de pensamiento social cristiano. Recuerdan que León XIII publicó Rerum novarum en 1891 como respuesta a las transformaciones provocadas por la Revolución Industrial y reivindican la aportación de la Doctrina Social de la Iglesia durante los últimos 135 años a la defensa del carácter sagrado de la persona en el mundo del trabajo.
También recuperan, cuando se cumplen cuarenta años, la carta pastoral de los obispos estadounidenses Justicia económica para todos, cuyas enseñanzas consideran todavía relevantes para afrontar los desafíos actuales.
Sindicatos, gobiernos y empresas, corresponsables
La respuesta a la transformación tecnológica, sostienen los obispos, exige una acción colectiva. Iglesia, administraciones públicas, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y empresas comparten la responsabilidad de “proteger a la persona humana y la dignidad del trabajo”.
La declaración concluye reclamando que la innovación no aumente las diferencias sociales ni concentre sus beneficios en una minoría. Ante unas tecnologías que están transformando rápidamente la economía y las relaciones laborales, los obispos estadounidenses llaman a convertirse en “constructores de comunión” y garantizar “que la innovación y el desarrollo beneficien a todos, no solo a unos pocos”.
Apoya y cuida Noticias ObrerasTu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común

Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



