León XIV reclama acuerdos internacionales para impedir que la inteligencia artificial decida sobre la vida y la guerra

León XIV reclama acuerdos internacionales para impedir que la inteligencia artificial decida sobre la vida y la guerra
El Papa elige “Desarmar la tecnología, servir a la paz. La política como responsabilidad preventiva” como tema de la Jornada Mundial de la Paz de 2027

León XIV ha reclamado a la comunidad internacional acuerdos capaces de preservar la responsabilidad humana ante la incorporación de la inteligencia artificial a la guerra. El llamamiento forma parte del tema elegido para la 60ª Jornada Mundial de la Paz, que la Iglesia celebrará el 1 de enero de 2027.

“Desarmar la tecnología, servir a la paz. La política como responsabilidad preventiva” es el lema anunciado este martes por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha hecho pública por ahora la orientación del mensaje, no su texto completo.

La propuesta sitúa en el centro la responsabilidad moral de los gobiernos y de quienes toman decisiones políticas. Frente a la idea de que el desarrollo tecnológico es inevitable y neutral, León XIV reclama intervenir antes de que determinadas aplicaciones de la inteligencia artificial escapen al control humano o multipliquen la capacidad destructiva de los conflictos.

Ningún algoritmo hace aceptable la guerra

El comunicado del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral recupera una de las afirmaciones centrales de la encíclica Magnifica humanitas: “No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable”.

El Papa advierte especialmente sobre el riesgo de confiar decisiones militares a sistemas de inteligencia artificial. Por ello, solicita acuerdos internacionales consensuados que protejan la responsabilidad humana y los principios humanitarios cuando están en juego la vida de las personas y la convivencia entre los pueblos.

La preocupación afecta directamente a los sistemas de armas capaces de seleccionar y atacar objetivos con grados crecientes de autonomía. El Comité Internacional de la Cruz Roja lleva años alertando de que estas tecnologías pueden reducir o eliminar la intervención humana en decisiones de matar, herir o destruir. Junto con Naciones Unidas, ha defendido la prohibición de los sistemas que actúen sin control humano y restricciones estrictas para el resto.

El planteamiento de León XIV no se limita, por tanto, a exigir que los algoritmos funcionen correctamente. Cuestiona que una máquina pueda recibir la capacidad de decidir sobre la vida y la muerte y que después gobiernos, mandos militares o empresas tecnológicas diluyan su responsabilidad en una decisión automatizada.

La “responsabilidad preventiva” incluida en el lema reclama que la política actúe antes de que estas armas se extiendan y sus consecuencias resulten irreversibles. Supone establecer límites jurídicos y éticos, preservar un control humano efectivo y garantizar el cumplimiento del derecho internacional humanitario.

Una aplicación de Magnifica humanitas a la guerra

El mensaje prolonga el planteamiento desarrollado por León XIV en su primera encíclica, dedicada a la protección de la persona en el tiempo de la inteligencia artificial. Durante su presentación, el pontífice ya sostuvo que esta tecnología debía ser “desarmada” de las lógicas de dominación, exclusión y muerte para ponerse al servicio del bien común.

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El término no se refería únicamente al uso militar. También abarcaba la concentración de poder tecnológico, la vigilancia, la manipulación informativa, la desigualdad y la sustitución de decisiones humanas por procesos opacos. Sin embargo, la preparación de la Jornada Mundial de la Paz concreta ahora esa advertencia en uno de sus escenarios más extremos: la posibilidad de automatizar el uso de la fuerza.

León XIV compara este desafío con el compromiso histórico de la Iglesia por el desarme nuclear. La tecnología, sostiene, no puede separarse de la conciencia, la responsabilidad y las consecuencias que produce sobre las personas, especialmente sobre quienes sufren las guerras sin intervenir en las decisiones que las desencadenan.

La elección del tema convierte la regulación internacional de la inteligencia artificial militar en una prioridad del magisterio social del Papa. También emplaza a los Estados a decidir si la innovación tecnológica estará subordinada a la dignidad humana o si continuará integrada en una carrera armamentística donde la velocidad y la eficacia terminen sustituyendo al juicio moral.

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