Un lugar donde el Evangelio se comprende mejor

El programa previsto de la visita del papa León XIV a España recoge grandes eventos, pero también significativos encuentros que, lejos de ser un mero añadido, muestran la intención del santo padre de hacer visible las profundas heridas abiertas, donde se juega cada día la sagrada dignidad humana. No se trata de un mero contrapunto sociológico, sino una invitación a descubrir en los ojos de las personas maltratadas el rostro del crucificado
Además de los actos institucionales y las brillantes celebraciones religiosas, Robert Prevost tiene una honesta voluntad de encontrarse con quienes viven situaciones de mayor fragilidad, en los márgenes de una sociedad acelerada que parecen avanzar indiferente al sufrimiento que genera su propio engranaje y de una Iglesia que, hay que reconocerlo, se olvida de escuchar el clamor de las personas empobrecidas.
Como destaca Rufino García Antón, delegado episcopal de la Pastoral de la Movilidad Humana (Migraciones), resulta realmente significativo que que el primer acto verdaderamente pastoral de la visita de León XIV fuera su encuentro en el Centro CEDIA, donde recorrió las instalaciones, conversó con las personas acogidas y saludó al voluntariado que acompaña sus procesos de inserción.
En su opinión, expresa ya “una opción clara por aquellos que son los preferidos de Jesús: pobres, excluidos y marginados”. En el escenario instalado junto a la parroquia de la Crucifixión del Señor, se reunieron representantes de distintos colectivos vulnerables: familias migrantes recién llegadas, personas privadas de libertad, mujeres víctimas de violencia, menores en situaciones complejas, trabajadores precarios y personas mayores…
“En estas personas se recorre el camino del Evangelio, expresado en Jesús que se hizo hombre para identificarse con el sufrimiento de las personas”, afirma García Antón, quien recuerda el versículo que dice: “Cada vez que lo hicisteis con uno de nuestros hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
Tres testimonios marcaron el acto: el de una madre cubana que llegó embarazada y cuyos gemelos nacieron en Madrid; el de un joven senegalés que llegó en plena pandemia; y el de una voluntaria con más de cuatro décadas acompañando a mujeres en el Proyecto Esperanza.
Para el Papa, estas historias son “milagros de amor en medio del sufrimiento”, signos de “caridad y justicia” que muestran que “en esta puerta pequeña en espacio, pero grande en misericordia, se cumplen los sueños de muchas personas”.
En el saludo inicial, el cardenal José Cobo recordó que “el Evangelio se comprende mejor cuando se mira desde los pobres” y evocó la tradición acogedora de la ciudad: “quien está en Madrid es de Madrid”. Por su parte, Luis Hernández, director de Cáritas Madrid, agradeció que el Papa visibilizara que “los últimos son los primeros, no solo hoy, sino siempre”.
El acto estuvo acompañado por intervenciones musicales de Migueli y, ya con el Papa presente, de Niña Pastori, que interpretó una adaptación de Incomparables. Tras el encuentro en el exterior, el Papa subió al templo, donde unas 200 personas representativas de distintos colectivos fueron saludadas en nombre de todos. Allí impartió la bendición y se rezó el Padre Nuestro, subrayando la fraternidad que une a todos como hijos de un mismo Padre.
Como gesto final, se presentó un árbol lleno de hojas con palabras de hospitalidad, escucha, cercanía y apoyo escritas por los asistentes. Además, se entregó al Papa un Árbol de la Esperanza elaborado por personas del Centro de Tratamiento de Adicciones de Cáritas, símbolo del camino compartido hacia la reconstrucción personal y comunitaria.
Para Rufino García Antón, el acto fue “emotivo, intenso, evangélico y lleno de esperanza”, expresión de lo que ya se viene haciendo en Madrid y semilla de lo que aún está por venir.
“Ojalá que este gesto tenga continuidad de lo que ya se viene haciendo y sea también semilla de lo que se siga haciendo” para que pueda ofrecer frutos de “generosidad, apoyo, hospitalidad, acogida, cercanía, empatía y escucha”, dice García Antón.
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Redactor jefe de Noticias Obreras



