Mayo, Pascua florida

Mayo, Pascua florida
Foto | Daiga Ellaby (unsplash)
Dicen que mayo es el mes más bonito del año. Es el mes de las flores, de primavera radiante. Es el mes atravesado por la plenitud de la Pascua, por el Espíritu del Resucitado.

Es el mes acompañado por María, primera discípula misionera. Es el mes que comienza con la Fiesta del Trabajo y los trabajadores, mujeres y hombres que ponemos nuestra vida al servicio del Creador y de los hermanos, que ofrecemos lo mejor que tenemos (nuestras manos y pies, mente y corazón) para que todas las personas nos desarrollemos en dignidad y justicia cuidando el trabajo y cuidado la vida.

Así, comenzamos el 1 de mayo escuchando la paradoja de Jesús y sus paisanos: lo admiraban, pero se escandalizaban de él porque era «el hijo del carpintero». ¿Nos suena eso de «nadie es profeta en su tierra»? A veces nos ocurre a los militantes obreros cristianos, que llevamos a cuestas una cierta incomprensión en un lado y en el otro. Entonces, vamos por buen camino, seguimos a Jesús.

Precisamente en el 5º domingo de Pascua (primero del mes), Jesús nos dirá: «Yo soy el camino y la verdad y la vida». Lo fue en la cruz (que algunas comunidades conmemoran en este 3 mayo), lo es en la resurrección. Y nosotros estamos llamados a llevar vida: menos muertes, menos accidentes, es la Pascua del Enfermo, la Pascua de la Salud. Y menos mentiras o falsas noticias, por favor: caminemos en verdad.

En este sentido, Jesús nos asegura en el Evangelio del siguiente domingo: «No os dejaré huérfanos». Y vaya si lo sabemos, porque somos capaces de reconocerle presente en las fábricas y los talleres, en las minas, en los campos y en el mar, en las escuelas, en los despachos y en nuestras casas… Él nos «primerea». Se fue, pero se quedó y nos precede.

Es lo que celebramos en la segunda quincena del mes: la Ascensión, con el «recado» que nos dejó Jesús: «Id y haced discípulos». Tenemos un tesoro que no es para guardar sino para compartir. Extensión, iniciación…

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Y llega la gran fiesta de Pentecostés: «Recibid al Espíritu Santo». Pueblo de Dios en camino, Iglesia de bautizados, comunidad sinodal guiada y animada por el Espíritu del Resucitado. Día importante para quienes formamos la gran familia de la Acción Católica y el Apostolado Seglar.

Terminamos el mes con la fiesta de la Trinidad. Dios, familia y misterio de amor. Nosotros, llamados a vivir la triple comunión (vida, bienes, acción) a imagen del Padre, el Hijo y el Espíritu. Y siempre llevando una buena noticia, porque «Dios envió a su Hijo, no para juzgar el mundo, sino para salvarlo».

Que la Palabra de Dios siga regando nuestras vidas «como agua de mayo». Que la paz del Resucitado se abra paso en medio de tantos conflictos bélicos que se llevan por delante vidas y futuro como «las heladas de mayo». Y que nuestra vida siga repartiendo buenas semillas: «siembra perejil en mayo y lo tendrás todo el año».

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