Trabajadoras y trabajadores cristianos denuncian en Sevilla que la siniestralidad laboral es una “epidemia silenciosa”

Trabajadoras y trabajadores cristianos denuncian en Sevilla que la siniestralidad laboral es una “epidemia silenciosa”
Una concentración recordó a las víctimas mortales en el trabajo y reclamó que la seguridad laboral deje de estar subordinada a la rentabilidad económica.

La siniestralidad laboral volvió a ocupar el espacio público en Sevilla con un nuevo gesto de denuncia, memoria y oración convocado, este viernes, por la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), que reclamó situar “el cuidado de la vida” en el centro del mundo del trabajo y denunció que muchas muertes laborales “no son accidentes”, sino consecuencias evitables de la precariedad, las omisiones preventivas y la presión productiva.

La concentración, la tercera celebrada en lo que va de 2026, recordó especialmente a las personas trabajadoras fallecidas en el último mes en la provincia sevillana y puso el foco en la gravedad de una realidad que los convocantes calificaron como “epidemia silenciosa”.

El acto comenzó con la canción “Cuidar el trabajo, cuidar la vida”, símbolo de esta campaña impulsada por este movimiento especializado de Acción Católica, que explicaron que el gesto pretendía “hablar de la vida y la importancia que tiene para nosotras y por tanto la necesidad de cuidarla y protegerla, en especial en el mundo del trabajo”.

Durante la concentración se recordó que el Gobierno ha declarado 2026 como “Año de la seguridad y salud en el trabajo”, en un contexto marcado por la preocupación social ante las muertes laborales. Según los datos difundidos durante el acto, en 2025 se notificaron en España más de 1,1 millones de accidentes laborales, con 735 fallecimientos y más de 4.600 siniestros graves. “Dos familias cada día que se rompen para siempre”, señalaron desde el movimiento de trabajadoras y trabajadores de la Iglesia de Sevilla.

“Esto se podía haber evitado”

Durante el gesto se dio lectura del testimonio de Esperanza Ocaña, vicepresidenta de AVAELA, publicado en este medio, quien denunció que detrás de muchos accidentes laborales existe “una cadena de omisiones”.

“A lo largo de estos años he aprendido algo fundamental: lo que llamamos ‘accidente laboral’ muchas veces no es un accidente, sino la consecuencia de una cadena de omisiones”, se leyó durante el acto.

En su texto, Ocaña recordó que en la mayoría de los casos aparecen factores repetidos: “protocolos que no se aplicaron, medidas preventivas recortadas, inspecciones que no llegaron, formaciones dadas por supuestas”. Y, de fondo, “prisas, presión, precariedad y silencio”.

El gesto simbólico estuvo marcado por la colocación de cruces, velas y esquelas en memoria de las víctimas mortales, que en la provincia de Sevilla ya son 13 las personas trabajadoras que han perdido la vid desde el inicio de este año.

Tras cada nombre se guardó un silencio acompañado de música. Entre las personas recordadas figuró Juan Antonio, trabajador de 37 años y natural de Villanueva del Ariscal, fallecido tras caerle una cuba de hormigón mientras trabajaba en una obra de Sevilla capital.

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Group of protesters standing behind a pink-and-white banner that reads 'cuidar el trabajo cuidar la vida' in a plaza, with wooden crosses arranged on dark fabric on the ground as a memorial display.

“No podemos acostumbrarnos”

Durante la concentración también se citaron palabras del papa León XIV y de Francisco para insistir en la dignidad del trabajo y en la necesidad de combatir la indiferencia social ante estas muertes.

Del actual pontífice se recordó una reciente reflexión en la que afirmaba que “en el centro de cualquier dinámica laboral no deben situarse ni el capital, ni las leyes del mercado, ni el lucro, sino la persona, la familia y su bien”.

Asimismo, se citaron las palabras del papa Francisco sobre la siniestralidad laboral: “La seguridad en el trabajo es como el aire que respiramos: solo nos damos cuenta de su importancia cuando falta trágicamente, y siempre es demasiado tarde”.

En el cierre del acto se denunció que la siniestralidad laboral “no es una fatalidad inevitable” y que “la inmensa mayoría de estos accidentes son perfectamente evitables”.

La HOAC diocesana expresó además su solidaridad con las familias y amistades de las víctimas y reclamó no normalizar esta realidad. “No podemos acostumbrarnos a los accidentes laborales ni resignarnos a la indiferencia ante ellos”, destacó el manifiesto final.

El problema de fondo, señalaron, es “el sometimiento [del trabajo] a la rentabilidad económica” y defendieron la necesidad de “liberar el trabajo de la esclavitud economicista”.

El acto concluyó con una apelación a cuidar el trabajo, exhortando: “No más muertes en el trabajo”.

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