Trabajadoras y trabajadores cristianos de Sevilla recuerdan a las víctimas de la siniestralidad laboral

Trabajadoras y trabajadores cristianos de Sevilla recuerdan a las víctimas de la siniestralidad laboral
“Dos muertes diarias. Dos familias cada día que se rompen para siempre”. Con estas palabras, trabajadoras y trabajadores cristianos de Sevilla denunciaron el drama humano y social que provoca la siniestralidad laboral. Reclaman medidas efectivas para proteger la vida en el trabajo

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Sevilla volvió a alzar la voz contra la siniestralidad laboral con un gesto celebrado la tarde de este viernes, en la Puerta de Jerez. Con el lema “El trabajo es para la vida”, la concentración quiso visibilizar la gravedad de la siniestralidad laboral y recordar a las víctimas, poniendo rostro y nombre a una realidad que sigue siendo, en palabras de la organización, una “epidemia silenciosa”.

El acto combinó denuncia pública y oración, en un ambiente de recogimiento que comenzó con la canción Cuidar el trabajo, cuidar la vida, subrayando la centralidad de la vida humana en el mundo laboral. “Nos concentramos (…) en señal de denuncia y oración por los trabajadores de Sevilla que han perdido la vida en su puesto de trabajo en los últimos meses”.

Desde esta clave, la HOAC planteó el gesto como un acto “de dolor y a la vez de esperanza”, reclamando un compromiso real para erradicar la siniestralidad laboral en un año que el Gobierno ha declarado como “Año de la seguridad y salud en el trabajo”.

Durante la concentración se puso el acento en la dimensión estructural del problema, incorporando el testimonio de Esperanza Ocaña, vicepresidenta de la Asociación de Víctimas de Accidentes y Enfermedades Laborales de Andalucía (AVAELA): “Lo que llamamos ‘accidente laboral’ muchas veces no es un accidente, sino la consecuencia de una cadena de omisiones”.

Los datos, recordados durante el acto, refuerzan esta denuncia: más de 1,1 millones de accidentes laborales en España en 2025, con 735 muertes, lo que equivale a “dos muertes diarias. Dos familias cada día que se rompen para siempre”. En la provincia de Sevilla, desde el inicio de 2026, siete personas han perdido la vida en el trabajo.

El texto insistió en que “los números son fríos, pero sus historias no lo son”, denunciando las causas que se repiten tras cada siniestro: “protocolos que no se aplicaron, medidas preventivas recortadas, inspecciones que no llegaron” , junto a factores como la precariedad, la presión o el silencio.

Rostros y nombres de la tragedia: memoria y denuncia

Durante el acto se hizo lectura de las últimas víctimas mortales, acompañada de un gesto simbólico: tras cada nombre, se guardó silencio mientras se colocaban una cruz, una vela y una esquela. Este rito, cargado de significado, buscó hacer visible el dolor y dignificar la memoria de quienes han perdido la vida trabajando.

Se recordó, en concreto, a dos trabajadores fallecidos en febrero y marzo. Entre ellos, Diego, de 42 años, muerto tras entrar en contacto con un cable de alta tensión mientras trabajaba en una finca en Villanueva del Río y Minas, y otro trabajador de 50 años fallecido al volcar su tractor en Valencina de la Concepción.

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El movimiento eclesial subrayó la dificultad de acceder a la información completa de las víctimas, denunciando así también el anonimato que rodea muchas de estas muertes, ya que en algunos casos, “ni tan siquiera sabemos su nombre”.

El acto insistió en la dimensión humana de esta tragedia, recordando que detrás de cada accidente hay sufrimiento personal y familiar: “Cuando nos acercamos a la víctima (…) lo primero que nos recuerda es el dolor y la soledad”. También se puso el foco en quienes sobreviven con secuelas físicas y psíquicas, así como en las familias que quedan marcadas por la pérdida o la incapacidad sobrevenida.

La concentración realizó una llamada a erradicar esta realidad desde un compromiso colectivo: “El cuidado de la vida humana pasa por (…) empeñarse en eliminar (las causas) desde todos los ángulos posibles. Nos va la vida en ello”.

En esa misma línea, se recordó una afirmación del papa Francisco que sintetiza el sentido del acto, al recordar que “la seguridad en el trabajo es como el aire que respiramos: solo nos damos cuenta de su importancia cuando falta trágicamente”.

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