Argüello abre la Asamblea Plenaria entre críticas al Gobierno, alertas por la polarización y llamadas al bien común

Argüello abre la Asamblea Plenaria entre críticas al Gobierno, alertas por la polarización y llamadas al bien común
“La cuestión migratoria” debe abordarse “sin perder la mirada a los rostros concretos de sufrimiento”, advirtió Argüello al inaugurar la Plenaria de la CEE, en un contexto marcado por discursos de rechazo y por el proceso de regularización extraordinaria de personas migrantes que la Iglesia defiende

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha inaugurado este lunes 20 de abril su 129ª Asamblea Plenaria con un discurso de su presidente, Luis Argüello, marcado por una valoración crítica del contexto político, una advertencia sobre la polarización social y una reflexión de fondo sobre el papel de la Iglesia en la vida pública.

En una intervención con un amplio contenido institucional, Argüello ha cuestionado algunas dinámicas del actual Gobierno, ha analizado el peso de las ideologías en la convivencia y ha apelado a reconstruir el bien común en una sociedad fragmentada.

La Asamblea, que se prolongará hasta el 24 de abril, se celebra además en el contexto de la preparación de la visita del León XIV a España el próximo mes de junio, un viaje que pondrá en el centro algunas de las principales tensiones sociales del momento, especialmente la cuestión migratoria.

Crítica, diálogo y tensiones en las relaciones con el Gobierno

El bloque más explícito y políticamente significativo del discurso ha sido el referido a las relaciones con los poderes públicos. Argüello ha ofrecido una valoración crítica del contexto actual, señalando que el Gobierno muestra un “deseo desmedido de intervenir en la sociedad civil” y de “controlar los medios de comunicación”, en una referencia directa al papel de las instituciones en la configuración del espacio público.

Asimismo, ha denunciado una “doble vara de medir” en cuestiones como la corrupción o el abuso de poder, y ha cuestionado lo que considera una deriva hacia posiciones “confesionales” en materias antropológicas, como el inicio y el final de la vida, la familia o la sexualidad.

No obstante, el presidente de la CEE ha reconocido que estas dinámicas no son exclusivas del actual Ejecutivo, sino que pueden encontrarse “en casi todos los gobiernos”, extendiendo su crítica a una reflexión más amplia sobre el ejercicio del poder.

En este marco, ha reafirmado la voluntad de la Iglesia de mantener una relación de “colaboración respetuosa y crítica” con las instituciones públicas, combinando el diálogo con la defensa de sus posiciones en cuestiones de interés general.

Ideologías, emociones y acción social: entre el discernimiento y la disputa

Argüello ha desarrollado con amplitud una reflexión sobre el papel de las ideologías y las emociones en la vida social contemporánea. Según ha señalado, el momento actual está marcado por un “emotivismo” que condiciona la convivencia y favorece dinámicas de polarización.

En su análisis, las ideologías han dejado de ser únicamente sistemas de pensamiento para convertirse en elementos de identidad, configurando pertenencias y enfrentamientos. En este proceso, ha advertido, ideas que nacen de intuiciones legítimas pueden derivar en “reduccionismos ideológicos” que “causan división en la Iglesia y anestesian la fuerza misionera del Evangelio”.

Esta reflexión adquiere especial relevancia en el ámbito de la acción social. El presidente de la CEE ha recordado que el compromiso de la Iglesia con las personas empobrecidas implica “asistencia directa, promoción, servicios sociales, denuncia de las causas y promoción del bien común”, pero ha advertido de que este compromiso se ve atravesado por tensiones ideológicas.

En este sentido, ha citado diversas corrientes –desde la teología de la liberación hasta enfoques vinculados a la descolonización o al ecologismo– señalando el riesgo de que estas propuestas se vean “contaminadas” por marcos ideológicos que desvirtúen su sentido. Al mismo tiempo, ha apuntado a corrientes opuestas, como la “teología de la prosperidad”, que pueden legitimar dinámicas de poder económico o político.

El análisis trasciende el ámbito eclesial y describe un clima social en el que el miedo, el resentimiento o la superioridad moral alimentan la confrontación. En este contexto, el reto no es solo ideológico, sino profundamente cultural: sostener una acción social transformadora sin quedar atrapada en la lógica de bloques enfrentados.

Migraciones y polarización: la frontera como lugar de sufrimiento y de debate

La cuestión migratoria ha sido también abordada por el presidente de la CEE, en relación directa con la próxima visita del Papa, especialmente en su etapa en Canarias. Argüello ha señalado que este viaje permitirá visibilizar “un sufrimiento injusto” y situar “la cuestión migratoria” en el centro del debate social y eclesial.

La elección de este destino pone el foco en una de las principales fronteras migratorias de Europa, donde se concentra una parte significativa del drama humanitario contemporáneo. En este contexto, el presidente de la CEE ha reclamado una mirada que integre “la dignidad humana y el bien común […] sin perder la mirada a los rostros concretos de sufrimiento”.

Esta reflexión se inserta en su análisis más amplio sobre la polarización social. Argüello ha descrito esta dinámica como un proceso en el que “no se ve al oponente como alguien con quien se discrepa, sino como una amenaza existencial”, lo que dificulta el diálogo y rompe los vínculos sociales.

Frente a ello, ha insistido en la necesidad de reconstruir un “nosotros” colectivo que haga posible la convivencia democrática: “Es imprescindible […] para que exista una democracia”. La cuestión migratoria aparece así como un terreno donde se juega no solo una política pública, sino el tipo de sociedad que se quiere construir.

Crítica al modelo económico y horizonte del bien común

El discurso ha incorporado también una reflexión sobre el modelo económico dominante. Argüello ha recogido la crítica a un sistema caracterizado por “un paradigma económico que explota los recursos de la tierra y margina a los más pobres”.

Esta formulación sitúa el análisis en una perspectiva global, donde las dinámicas económicas afectan tanto al medio ambiente como a las condiciones de vida de las personas. En este sentido, ha vinculado la cuestión económica con la necesidad de promover el bien común como eje de la vida social.

Asimismo, ha subrayado que la vida política debe orientarse a este objetivo, frente a dinámicas de individualismo, fragmentación y desconfianza que dificultan la construcción de proyectos colectivos.

Líneas pastorales 2026-2030: una propuesta abierta en un cambio de época

La Asamblea abordará también las nuevas Líneas pastorales de la Iglesia española para el periodo 2026-2030, presentadas con el lema “¡Poneos en camino!”. Argüello las ha definido como un documento “inconcluso”, abierto a acoger las orientaciones que puedan derivarse de la visita de León XIV al país.

Estas líneas se estructuran en torno a tres ejes principales: la iniciación cristiana, la vocación y la sinodalidad. En relación con la iniciación, ha señalado que “no podemos dar por supuesta la conversión cristiana”, lo que implica avanzar hacia una “personalización de la fe”.

En el ámbito vocacional, ha destacado la importancia de la “antropología del don” y de entender la vida como vocación, mientras que en lo relativo a la sinodalidad ha insistido en la necesidad de avanzar en procesos de participación, discernimiento y corresponsabilidad, con especial atención a la “toma de decisiones, transparencia y rendición de cuentas”.

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