Tus manos son, mujer, las que construyen y pones en su piel un viento favorable. Tus manos fugitivas nos nombraron
La oración de cada día
No está bien reírse de los pobres europeos con su culo al aire antes tapado con derechos de paja como
Un lamento apenas perceptible del íntimo cansancio le limita. Un ademán manido se le queda enroscado en la cintura de
Los ojos de Usmane desvelan desespero y sufrimiento. Callada, a su lado, encogido el corazón, impotente, escucho su lamento. «Cinco
«Algo nuevo está surgiendo, ¿no lo veis?» –proclama el Evangelio entre pantallas rotas– y contratos que caducan antes que los
Hoy escucho el sonido de tu historia, lejos del ruido que te anula, la mirada se llena de crepúsculos en
Buscad el reino de Dios, buscad que reine su justicia y se os dará por añadido todo eso. Todo eso
El Evangelio que predicamos deja de ser buena noticia si no es, en primer lugar y sobre todo, la buena
«Todos esperan. En el corazón de toda persona anida la esperanza como deseo y expectativa del bien, aun ignorando lo
Nosotros, los del barrio de persianas bajas y de la ropa tendida entre los tendederos cruzados, sabemos bien lo que











