La HOAC respalda la huelga del 11N por salarios y vivienda digna

El movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos respalda la movilización por salarios dignos, vivienda y medidas frente a la carestía de la vida. Pide a las comunidades cristianas acompañar a las personas empobrecidas y revisar sus propias prácticas en el uso de los bienes y de la propiedad
La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) ha expresado su apoyo a la huelga general del próximo 11 de noviembre como una acción solidaria para defender salarios dignos, el acceso efectivo a una vivienda y medidas frente al encarecimiento de la vida.
El movimiento especializado de Acción Católica considera que la movilización puede ser una respuesta proporcionada para reclamar soluciones y desbloquear la negociación con las organizaciones empresariales para lograr salarios suficientes y condiciones de trabajo compatibles con los cuidados.
“Apoyamos la huelga como una acción solidaria para reclamar salarios dignos, el acceso efectivo a una vivienda y medidas frente a la carestía de la vida”, afirma el documento, titulado Un trabajo y vivienda dignos: una exigencia de justicia.
El posicionamiento parte de la vida que el movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos comparte con las personas y familias trabajadoras, especialmente con quienes sufren mayor precariedad, y del compromiso con la justicia y la fraternidad al que llama el Evangelio.
Su respaldo se concreta en acompañar, favorecer la información y el discernimiento en sus equipos y ambientes, y colaborar con las iniciativas que defienden estos derechos.
Tener empleo y no poder sostener un hogar
La declaración comienza con situaciones que el movimiento conoce y acompaña: tener un empleo y no poder sostener un hogar, dedicar gran parte del salario al alquiler, vivir con miedo a perder la casa o aplazar la emancipación y los proyectos familiares por falta de recursos. También menciona el hacinamiento, las viviendas en condiciones infrahumanas y la realidad de quienes viven en la calle y deben asearse en una fuente para acudir al trabajo.
Desde esa experiencia, advierte de que la precariedad laboral, los salarios insuficientes y el encarecimiento de la vivienda “se refuerzan mutuamente”. Sus consecuencias alcanzan la salud, los cuidados y la vida familiar y comunitaria, y afectan especialmente a las personas jóvenes, los hogares con menores ingresos, las mujeres que sostienen solas sus familias y las personas migrantes.
“La especulación con la vivienda convierte una necesidad básica en fuente de enriquecimiento a costa de las condiciones de vida de otras personas”, denuncia. El precio del hogar, añade, absorbe las mejoras salariales y profundiza la desigualdad.
El diagnóstico incorpora la carestía de la alimentación, los suministros y otros bienes esenciales. “Allí donde crecen los márgenes empresariales mientras las familias deben restringir gastos básicos, se hace especialmente visible la injusticia en el reparto de la riqueza”, sostiene.
Para la HOAC, estas situaciones tienen causas económicas y políticas. Por ello, escuchar a quienes las sufren exige acompañar a las personas y transformar las condiciones que las empobrecen.
El documento vincula el trabajo y la vivienda con la dignidad humana y recuerda que el derecho a un techo corresponde a toda persona, con independencia de sus ingresos o de su situación laboral. Desde la doctrina social de la Iglesia, defiende la función social de la propiedad y su subordinación al destino universal de los bienes: “La rentabilidad económica no puede anteponerse al derecho a un hogar”.
También reclama un salario suficiente para atender las necesidades de las personas trabajadoras y sus familias. Como esa suficiencia depende del coste del hogar y de los bienes esenciales, concluye que “salarios, precios y vivienda deben abordarse conjuntamente”.
Un apoyo desde el discernimiento y la solidaridad
El movimiento de la Iglesia española fundamenta su posición sobre la huelga en los criterios del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia: su legitimidad cuando resulta necesaria para obtener un beneficio proporcionado, después de constatar la ineficacia de otros medios, con un ejercicio pacífico y orientado al bien común.
La HOAC reconoce que pueden existir dudas sobre la oportunidad de la convocatoria y que las personas cristianas pueden adoptar legítimamente opciones diversas, siempre que sean coherentes con el Evangelio. Explica, sin embargo, que su decisión llega tras un “serio y sosegado discernimiento comunitario” y responde al drama que experimenta a su alrededor.
En ese contexto, recurre a la pregunta evangélica sobre si “se puede curar en sábado o no” para expresar la necesidad de dar prioridad a gestos de solidaridad comprensibles para quienes carecen de vivienda y empleo dignos. Al mismo tiempo, precisa: “En todo caso, respetamos las decisiones personales que se adopten desde una conciencia formada y responsable”.
El respaldo va acompañado de demandas concretas. A las organizaciones empresariales les pide negociar salarios suficientes y condiciones laborales compatibles con los cuidados. “Allí donde aumentan los márgenes, esa capacidad debe contribuir a mejorar los salarios y contener los precios”, señala.
A todas las administraciones públicas les reclama voluntad de acuerdo para ampliar el parque público de vivienda, regular los alquileres, frenar la especulación y proteger a quienes pueden perder su hogar. También exige garantizar el acceso a los bienes esenciales frente a la carestía.
El movimiento pide, además, esfuerzos para superar la polarización que demoniza al contrario y que identifica en el Parlamento, las organizaciones sociales, la sociedad y también en la Iglesia.
Su llamamiento se extiende a las comunidades cristianas, a las que invita a escuchar, acompañar y apoyar la defensa de estos derechos, “revisando también nuestras prácticas en el uso de los bienes y de la propiedad”.
El apoyo al 11N forma parte de un compromiso que la HOAC quiere sostener en los centros de trabajo, los barrios y las comunidades, construyendo alianzas para defender una vida digna. “Cuidar el trabajo y garantizar una vivienda es cuidar la vida”, afirma la declaración, que cierra con una llamada a la acción: “Techo y trabajo para todas las personas: una exigencia de justicia que nos convoca a actuar”.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)


