Organizaciones católicas y ecologistas piden medidas vinculantes para abandonar los combustibles fósiles

Organizaciones católicas y ecologistas piden medidas vinculantes para abandonar los combustibles fósiles
La red de organizaciones católicas Enlázate por la Justicia y el Movimiento Laudato si’, junto a las entidades ambientales ECODES y Greenpeace España, dirigen un mensaje conjunto a los representantes públicos que participarán en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31), que se celebrará en Antalya (Turquía), para exigir compromisos vinculantes frente a la emergencia climática.

El documento “De las promesas a la acción real y justa” denuncia la creciente distancia entre los compromisos internacionales y la realidad de los impactos climáticos que sufren millones de personas. Las organizaciones exigen que la denominada “COP de la Implementación” se traduzca en decisiones concretas, verificables y financiadas.

El director del Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española, Eduardo Agosta Scarel, considera que la actual crisis climática exige “pasar de las promesas diplomáticas a una acción real, justa, financiada y con rostro humano”, una demanda que, afirma, se fundamenta tanto en la evidencia científica como en la responsabilidad ética derivada del cuidado de la creación.

A la luz de la Doctrina Social de la Iglesia y de las enseñanzas de Laudato si’, la crisis ecológica no es solo un problema técnico o ambiental, sino también moral y social. El deterioro de la creación y el aumento de la pobreza aparecen estrechamente unidos, porque quienes más sufren las consecuencias del cambio climático son los sectores más frágiles de la población.

Para la comunidad cristiana, “el clamor de la tierra y el clamor de los pobres” forman una misma realidad que creyentes y gobernantes no pueden obviar. En este sentido, el cuidado de la creación está íntimamente relacionado con la defensa de la dignidad humana, especialmente de los pobres.

La declaración articula sus propuestas en torno a tres grandes reivindicaciones.

La primera reclama una rendición de cuentas estricta, mediante planes nacionales auditables, transparencia sobre los subsidios públicos a los combustibles fósiles y calendarios vinculantes para la eliminación progresiva del carbón, el petróleo y el gas.

La segunda se centra en una transición justa y respetuosa con los derechos humanos, con protección para las personas defensoras del medio ambiente, garantías laborales durante la reconversión energética y salvaguardas para evitar nuevas formas de extractivismo en el Sur Global vinculadas a la obtención de minerales críticos.

La tercera demanda una justicia financiera global, basada en financiación pública no reembolsable para la adaptación climática, el refuerzo del Fondo de Pérdidas y Daños y mecanismos de condonación o reestructuración de deuda para los países especialmente vulnerables.

Alerta por la crisis climática

Agosta recuerda que la humanidad ya ha sobrepasado siete de los nueve límites planetarios identificados por la ciencia y alerta de que la península ibérica experimenta una transformación profunda de su régimen hidroclimático.

El experto señala que el calentamiento global está provocando una reducción de las lluvias ordinarias mientras aumentan los episodios de precipitaciones torrenciales, además de veranos más largos y cálidos que favorecen incendios forestales de gran magnitud.

“Estamos sufriendo un cambio estructural y una redistribución asimétrica de nuestro régimen hidroclimático”, afirma Agosta, quien vincula estos fenómenos al calentamiento global de origen antropogénico.

Justicia climática y pobreza

Las organizaciones firmantes subrayan además que la crisis climática es también una cuestión de justicia social. En línea con la encíclica Laudato Si’, sostienen que “el clamor de la tierra y el clamor de los pobres son un solo e inseparable clamor” y denuncian que los impactos del cambio climático afectan de forma desproporcionada a las poblaciones más vulnerables.

El manifiesto reclama que los recursos destinados a la acción climática prioricen a las comunidades más expuestas a fenómenos extremos y que la transición energética no genere nuevas desigualdades ni “zonas de sacrificio” en regiones proveedoras de materias primas.

Llamamiento a gobiernos y ciudadanía

La declaración concluye con un llamamiento a las instituciones y a la sociedad civil para mantener la movilización frente a la emergencia climática y convertir los compromisos internacionales en políticas efectivas.

“A las delegaciones reunidas en la COP31 en Turquía: el tiempo de los discursos ha terminado. Traduzcan sus compromisos en decisiones vinculantes que defiendan la vida, la equidad y el bien común”, señala el texto.

El mensaje será presentado este miércoles, 4 de noviembre, a las 19.00 horas, en el webinario online “De las promesas a la acción real y justa”, abierto a la participación pública mediante registro previo en Zoom.

El encuentro servirá para difundir la declaración conjunta impulsada por el Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española, ECODES, Greenpeace España, Enlázate por la Justicia y el Movimiento Laudato Si’ ante la próxima COP31 de Antalya.

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