La Iglesia de Toledo acompaña a las familias de las víctimas del accidente ferroviario

Francisco Cerro relata la acogida a los familiares de las víctimas del accidente ferroviario: “He dado muchos abrazos y he llorado mucho con los que lloran”. La diócesis ofrece alojamiento, apoyo psicológico y cercanía en medio de la incertidumbre
Estar cerca cuando faltan las noticias y cuando llegan las más dolorosas. El arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, describe así la tarea que desarrolla la Iglesia diocesana junto a las familias de las víctimas del accidente ferroviario entre Urda y Los Yébenes. La Casa Sacerdotal El Buen Pastor se ha convertido en un lugar de acogida donde encuentran comida, alojamiento, apoyo psicológico y compañía mientras esperan conocer el destino de sus seres queridos.
En una entrevista publicada por El País este 31 de octubre, el prelado reconoce que está viviendo “una de las experiencias más duras” de su vida. Su relato sitúa en primer plano el sufrimiento de quienes siguen sin información y una presencia pastoral que comienza por escuchar: “Yo, junto a otros sacerdotes, me senté con muchas de ellas, hablaba, comentaba con ellas, escuchaba”.
Cerro había visitado también a personas heridas en las unidades de cuidados intensivos y a sus familiares. En la entrevista distingue aquella preocupación de la incertidumbre de quienes todavía desconocían dónde estaban sus allegados. Estos últimos, explica, han vivido un sufrimiento especialmente intenso por la ausencia de noticias.
“La esperanza no quita nada del dolor”
El arzobispo sostiene que la fe permite mantener la esperanza, pero reconoce expresamente que esa convicción no elimina las consecuencias de la tragedia. “La esperanza no quita nada del dolor, el drama, el sufrimiento”, subraya.
Sus palabras llegan después de acompañar a familias con distintas creencias. Algunas eran cristianas practicantes; otras, no. “Ahí estábamos con todos”, afirma. “Ayudamos y ofrecemos nuestros servicios a todos; no le pedimos el carné de identidad de lo que son”.
La acogida comenzó el miércoles, el mismo día del accidente. Según relata la entrevista, la archidiócesis abrió la Casa Sacerdotal El Buen Pastor y mantuvo sus puertas disponibles durante la madrugada. El edificio, próximo a la Comandancia de la Guardia Civil, pasó a ser un punto de encuentro y descanso para los familiares.
Cerro calcula que se había ocupado casi por completo el centenar de camas del centro. La atención comprende necesidades elementales que cobran especial importancia durante una espera prolongada: “Saber que tienen una cama, una habitación, una ducha y la comida…”. El reportaje recoge también la presencia de psicólogas voluntarias de Cáritas y el trabajo del personal de cocina, que el jueves había servido cerca de 180 comidas.
El apoyo material convive con el acompañamiento cuando las familias reciben la confirmación de una muerte. “Es una situación que realmente a todos nos está desbordando”, reconoce el arzobispo.
La respuesta que describe no pretende ofrecer explicaciones al sufrimiento: “Nuestra labor como iglesia y como pastores es estar cerca de los que sufren”. Y añade: “He dado muchos abrazos y he llorado mucho con los que lloran”.
“Que nadie se sienta solo en su dolor”
La presencia de sacerdotes y comunidades comenzó en las primeras horas de la emergencia. Cerro explica que, al conocer el accidente, contactó con los párrocos de Urda y Los Yébenes y con otros presbíteros, que se desplazaron al lugar. Según su testimonio, administraron la unción de enfermos y colaboraron en la atención a los heridos.
El propio arzobispo acudió después a la zona del siniestro y a los espacios habilitados para recibir a las personas afectadas. “Lo viví como lo vivía la gente, con muchísimo dolor y deseo de hacer más”, recuerda en la entrevista.
Ese acompañamiento da continuidad al comunicado publicado el 28 de octubre, en el que Cerro y el obispo auxiliar y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Francisco-César García Magán, pusieron a disposición de las víctimas y sus familias los recursos de la archidiócesis, las parroquias de ambas localidades y Cáritas diocesana. También agradecieron el trabajo de los servicios sanitarios, de emergencia y de seguridad.
La Pastoral del Trabajo de Toledo había expresado ese mismo compromiso: “Que nadie se sienta solo en su dolor. Que nuestra oración se convierta en cercanía, nuestra fe en consuelo y nuestra solidaridad en compromiso fraterno”.
La oración compartida tiene también una expresión comunitaria en el funeral convocado para este sábado 31 de octubre, a las 12:00 horas, en la parroquia de San Juan Bautista de Urda. La archidiócesis anunció la celebración presidida por Cerro, acompañado por García Magán, y con la participación de las parroquias de Urda y Los Yébenes.
León XIV ha trasladado igualmente su cercanía mediante un telegrama al arzobispo, con su pésame a las familias, sus deseos de recuperación para los heridos y su aliento a quienes trabajan en el socorro y la asistencia.
Mientras continúa la atención a las familias, Cerro reivindica también la memoria de quienes han muerto: “En ningún sitio se dice que haya que olvidar a los seres queridos que ya no están con nosotros; al contrario”, concluye.
Apoya y cuida Noticias ObrerasTu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común

Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)


