Desahuciada y viviendo en la calle a los 72 años pese a cobrar una pensión

Teresa denuncia que lleva desde agosto sin vivienda en Málaga y reclama un alquiler asequible que le permita seguir viviendo con su hijo. Su testimonio se suma a las denuncias que han impulsado la acampada por el derecho a la vivienda en el centro de la ciudad
El pasado martes 29 de septiembre estuve conversando con Teresa, una mujer de 72 años que lleva desde agosto viviendo en la calle después de haber sido desahuciada de la vivienda en la que residió durante 13 años en Málaga. Nos encontramos en la plaza de la Constitución, donde participaba, junto a otras personas afectadas por desahucios, en la rueda de prensa organizada durante la acampada por el derecho a la vivienda.
Teresa cobra una pensión de unos 900 euros mensuales. Durante años pagó alrededor de 400 euros de alquiler, pero, según me explicó, el propietario fue incrementando la renta hasta pedirle primero 800 euros y, finalmente, 1.200 euros. Una cantidad superior a sus ingresos que terminó por dejarla sin vivienda.
“Además, llegó a cortarme el agua y la luz”, relató durante nuestra conversación.
Su situación resulta especialmente preocupante por sus graves problemas de salud. Tiene antecedentes de cáncer de mama y de colon, necesita medicación y debe utilizar oxígeno. Unas necesidades difíciles de atender mientras duerme en la calle.
Después del desahucio, según me contó, el Ayuntamiento de Málaga le facilitó alojamiento durante un mes en un hostal. Posteriormente, Cruz Roja sufragó otros tres días y otra entidad le proporcionó alojamiento durante dos jornadas más. Agotadas estas alternativas temporales, terminó nuevamente en la calle.
“He pasado las fiestas de Málaga durmiendo en un banco, incluso teniendo el Ayuntamiento enfrente”, me dijo.
Teresa ya había expuesto públicamente su situación ante el pleno municipal del Ayuntamiento de Málaga celebrado el pasado 24 de septiembre. Allí reclamó una solución habitacional que le permitiera abandonar la calle y continuar viviendo con su hijo.
Una vivienda para seguir viviendo con su hijo
Durante nuestra conversación, Teresa insistió especialmente en la importancia de mantener la convivencia con su hijo, que se encuentra en situación de desempleo y también tiene problemas de salud.
“Tengo un hijo, que vive conmigo y me ayuda, y yo también le ayudo a él. Él tiene problemas de salud y entre los dos nos damos fuerzas para seguir adelante. No quiero que nos separen”, explicó.
Según su testimonio, le han ofrecido alternativas como una residencia o un albergue. Sin embargo, considera que estas opciones no responden a sus necesidades porque no quiere separarse de su hijo y necesita una vivienda estable donde ambos puedan continuar viviendo juntos.
“No quiero que me aparten de mi hijo ni vivir en un albergue. Quiero una vivienda normal, donde podamos estar juntos”.
Su reclamación no consiste en obtener una vivienda gratuitamente, sino en acceder a un alquiler que pueda afrontar con su pensión. Teresa asegura que podría destinar entre 400 y 500 euros mensuales a una vivienda, una cantidad que considera compatible con sus ingresos.
“Tengo una pensión de 900 euros y puedo pagar un alquiler de unos 400 o 500 euros. No estoy pidiendo que me regalen una casa; estoy pidiendo una vivienda que pueda pagar, como he hecho durante toda mi vida”.
Su situación pone de manifiesto las dificultades que afrontan las personas mayores con pensiones modestas para acceder a una vivienda y las limitaciones de las respuestas de alojamiento temporal cuando no permiten recuperar la estabilidad residencial ni mantener los vínculos familiares.
La protesta por la vivienda llega al centro de Málaga
El encuentro con Teresa tuvo lugar durante la acampada instalada en la plaza de la Constitución, surgida tras la movilización convocada por Un Techo por Derecho y el Sindicato de Inquilinas de Málaga bajo el lema “¡Ni una Maricarmen más! ¡Hasta conquistar el derecho a la vivienda!”.
La protesta reunió a personas afectadas por desahucios y colectivos sociales que reclaman medidas para garantizar el acceso a una vivienda, frenar los desalojos sin alternativa habitacional y ampliar las soluciones públicas frente a la emergencia residencial.
Teresa había participado cinco días antes en el mismo pleno municipal en el que también intervino Tatiana, una madre trabajadora de 29 años y tres hijos que afronta un desahucio el próximo 25 de noviembre. Sus situaciones son diferentes, pero ambas muestran las dificultades para acceder a una vivienda con ingresos procedentes del trabajo o de una pensión.
En la rueda de prensa organizada durante la acampada, Teresa volvió a compartir su experiencia para reclamar una solución que le permita abandonar la calle.
Su testimonio resume las consecuencias cotidianas de perder el hogar y las dificultades para mantener unas condiciones de vida adecuadas cuando se necesita atención sanitaria y apoyo familiar.
“Para mí, tener una casa es fundamental. El trabajo es importante, pero si no tenemos una vivienda, no tenemos nada. Ahora tengo que buscar dónde ducharme, dónde lavar la ropa y dónde dormir. Esto no es una vida digna”.
Apoya y cuida Noticias ObrerasTu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común

Militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Málaga



