Seis proyectos impulsados por el Vaticano ponen a prueba el diálogo social ante la IA y la transición justa

Sindicatos, movimientos populares, empresas, universidades, bancos de desarrollo e instituciones eclesiales acuerdan actuaciones sobre inteligencia artificial, cuidados, formación sindical, extractivismo y transición energética. Las organizaciones se dan un año para presentar a León XIV resultados verificables
El IV Encuentro Sinodal Fratelli tutti ha articulado seis proyectos de cooperación entre organizaciones sindicales y empresariales, movimientos populares, universidades, bancos de desarrollo e instituciones eclesiales. La previsión es presentar a León XIV sus primeros resultados dentro de un año.
La teóloga argentina Emilce Cuda, secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), ha anunciado este horizonte durante la rueda de prensa celebrada este viernes en la Sala de Prensa de la Santa Sede. La reunión de Roma cierra un camino de cinco años y abre una etapa orientada a la acción.
“Este es el cuarto encuentro y el último”, ha explicado Cuda, en referencia al ciclo desarrollado desde el análisis inicial de la crisis socioambiental. El proceso ha seguido el método teológico latinoamericano del ver, juzgar y actuar: observar la región y sus principales problemas, realizar un discernimiento multisectorial desde la doctrina social de la Iglesia y traducirlo en actuaciones concretas.
La secretaria de la PCAL ha relacionado este último paso con la llamada de Francisco a no “balconear la vida desde los laboratorios” y con la propuesta de León XIV en Magnifica humanitas de organizar el trabajo desde la subsidiariedad y las responsabilidades compartidas.
“Esta agenda de responsabilidad compartida es la que se construye en este último encuentro entre todos los actores”, ha afirmado. Se trata, ha añadido, de una agenda multisectorial articulada mediante el diálogo social e inspirada, desde la perspectiva católica, por la amistad social.
El horizonte también queda fijado: “Esperamos dentro de un año poder mostrar al papa León XIV los resultados de estos proyectos”.
Seis alianzas para pasar a la acción
Cuda ha destacado que el proceso ha conseguido sentar a una misma mesa a organizaciones que la opinión pública suele considerar enemigas. Para la teóloga, esa percepción procede en buena medida del desconocimiento del diálogo social y de su capacidad histórica para construir acuerdos.
“No es algo nuevo el diálogo social. Gracias al diálogo social tenemos todos los derechos que tenemos hoy”, ha defendido. Los derechos laborales y sociales, ha recordado, nacieron de acuerdos abiertos y parciales entre sectores organizados: personas trabajadoras, organizaciones empresariales y Estados.
Este mecanismo se está debilitando, ha advertido, tanto por motivos ideológicos como por la disminución del trabajo formal. La pérdida de empleo formal dificulta la organización colectiva y debilita el tejido social de los territorios.
Frente a esta tendencia, el encuentro ha comprometido a organizaciones de diferentes sectores en seis iniciativas sobre tecnología, inteligencia artificial, cuidados, negociación colectiva, extractivismo y transición energética.
El primer proyecto da continuidad a la colaboración entre AFL-CIO y Microsoft para incorporar la voz de las personas trabajadoras al desarrollo y la aplicación de la inteligencia artificial. La alianza reconoce el derecho de las plantillas a organizarse e introduce salvaguardias ante decisiones tecnológicas que puedan afectar al empleo y a las condiciones laborales.
La segunda iniciativa abordará la relación entre inteligencia artificial y desarrollo. Contará con financiación de la Pontificia Comisión para América Latina, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y será desarrollada conjuntamente por el CELAM y la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA).
Un tercer proyecto estará dedicado a los cuidados. Contempla trabajos de investigación, encuentros bilaterales y actuaciones de asistencia concreta, financiados por el BID y la OEI a través de la Pontificia Comisión para América Latina.
El cuarto consistirá en un programa presencial de formación sindical en diálogo social y negociación colectiva. Estará impulsado por la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA) y el CELAM, con el respaldo de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
Una quinta iniciativa investigará las consecuencias sociales y ambientales de las industrias extractivas en América Latina y el Caribe. La Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (ODUCAL) y la Red de Universidades para el Cuidado de la Casa Común trabajarán para obtener los datos verificables reclamados por Magnifica humanitas.
El sexto proyecto pondrá en marcha una mesa de trabajo sobre transición energética justa. Reunirá a empresas mineras y energéticas, bancos regionales e instituciones universitarias para analizar el paso de los combustibles fósiles a los minerales críticos e incorporar criterios de justicia social a esa transformación.
“Negociar la transición”
El representante de las personas trabajadoras en el Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Gerardo Martínez, ha concretado la posición sindical ante las transformaciones tecnológicas en tres principios: “No resistir a la innovación, no aceptar la exclusión y negociar la transición”.
Martínez ha dejado claro que el sindicalismo no rechaza el progreso tecnológico. “No rechazamos la tecnología. Queremos participar en cómo se incorpora al mundo del trabajo”, ha afirmado.
El límite, según el dirigente sindical argentino, es que las decisiones que afectan a las personas trabajadoras queden en manos de sistemas automatizados: “No podemos aceptar que un algoritmo decida por sí solo sobre el empleo, el salario y los derechos que le corresponden a un trabajador o una trabajadora”.
“La transición tecnológica tiene que ser justa, negociada y con participación sindical”, ha reclamado. A su juicio, “el desafío no es tecnología contra trabajo”, sino “tecnología con trabajo digno, productividad con distribución y desarrollo con justicia social”.
Martínez ha defendido el diálogo social como una “llave maestra” para resolver los conflictos productivos y sociolaborales en un continente “muy rico, pero también muy desigual”. También ha reclamado un papel protagonista para los Estados y la discusión de un nuevo contrato social ante el impacto económico, productivo, social y político de la inteligencia artificial.
“La inteligencia artificial no es que vaya a llegar. Ya está presente”, ha advertido. Por eso, nadie debería quedar fuera de un debate que supera el ámbito regional y afecta al conjunto del mundo.
La voz de las personas trabajadoras ante la inteligencia artificial
La presidenta de AFL-CIO, Liz Shuler, ha defendido igualmente que la inteligencia artificial debe centrarse en las necesidades de las personas trabajadoras. La dirigente sindical ha reclamado su presencia desde el comienzo del proceso, antes de que las decisiones hayan sido tomadas.
Shuler ha presentado la colaboración entre AFL-CIO y Microsoft como un ejemplo de las alianzas no convencionales promovidas durante el encuentro. El acuerdo reconoce el derecho de las plantillas a organizarse e incorpora salvaguardias para que su voz influya en el desarrollo y el uso de la inteligencia artificial.
La presidenta de la central estadounidense ha comparado la transformación actual con la llegada de la electricidad durante la Revolución Industrial. Entonces, la organización de las personas trabajadoras permitió negociar medidas de seguridad y orientar el uso de una tecnología nueva y peligrosa hacia el beneficio común.
Ahora, ha sostenido, es necesario un diálogo social semejante. “Estamos aquí para reunir alrededor de la misma mesa a las personas trabajadoras y al resto de actores para crear juntos un futuro de esperanza y justicia”, ha explicado.
El presidente del CELAM, el cardenal Jaime Spengler, ha enmarcado el encuentro en la responsabilidad de reunir “las mejores fuerzas” del Norte y del Sur para afrontar una crisis socioambiental que afecta especialmente a las personas empobrecidas.
Spengler ha reclamado espacios de escucha y diálogo capaces de “discernir juntos” y construir los consensos que permitan actuar “con decisión y responsabilidad”. También ha defendido que la inteligencia artificial puede ayudar a vigilar la deforestación, la minería ilegal y la contaminación de los ríos, además de mejorar la atención a las comunidades indígenas y ribereñas de la Amazonía.
El coordinador de la Red del Trabajo Organizado del CELAM, Reginaldo Andrietta, ha situado estas alianzas dentro de una construcción de solidaridad global que comienza en los territorios, las comunidades organizadas y el mundo del trabajo.
El encuentro culminará este sábado con un encuentro con León XIV.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



