León XIV reclama sacar a los menores migrantes de la lógica de la mera gestión de los flujos

El Papa pide ante la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado situar el interés superior del menor en el centro de las decisiones, garantizar la reunificación familiar y ofrecer protección, acogida e integración
León XIV ha reclamado un “cambio de perspectiva” ante las migraciones que permita desplazar el debate de la “mera gestión de los flujos migratorios” hacia la “protección plena e inmediata de los derechos humanos”, con una atención especial a los niños, niñas y adolescentes obligados a abandonar sus hogares.
Es uno de los principales mensajes del Papa para la 112 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que la Iglesia celebra este domingo con el lema “Incluso uno solo de estos pequeños” y que este año coloca en el centro a los menores migrantes y refugiados.
El mensaje adquiere una particular relevancia en España después de la llegada de miles de personas a Ceuta durante el verano y de las dificultades posteriores para identificar, acoger y proteger a los menores que viajaron sin familiares adultos.
Según los últimos datos difundidos por el Gobierno, entre 500 y 700 menores permanecían todavía en las calles de la ciudad autónoma esta semana, aunque las organizaciones que trabajan sobre el terreno elevan considerablemente esa estimación. Más de 2.000 habían sido ya identificados y 54 niños y niñas llegados durante las entradas del 30 y 31 de julio habían podido reunirse mediante un procedimiento de urgencia con familiares residentes en la Península.
En este contexto, León XIV recuerda que detrás de las cifras hay “rostros concretos” e “historias únicas” y sitúa como obligación de las instituciones públicas y privadas “la protección y la dignidad de cada niño y adolescente”.
El interés superior del menor, antes que el control migratorio
El mensaje del Papa distingue una cuestión que también resulta clave en el debate abierto en España: la gestión de las fronteras y la situación administrativa de las personas migrantes no pueden sustituir las obligaciones específicas de protección de la infancia.
“Incluso uno solo de estos pequeños”, sostiene León XIV, obliga a reafirmar en las instituciones civiles “el principio del interés superior del menor”. Esto exige, añade, instrumentos jurídicos eficaces de protección, favorecer la reunificación familiar y evitar los traumas provocados por la separación.
La legislación española establece igualmente garantías específicas. La llegada irregular de un menor no permite su devolución automática. Una vez determinada su edad, debe entrar en el sistema de protección y estudiarse individualmente su situación personal y familiar. Cualquier posible repatriación debe perseguir su reunificación con la familia o su incorporación a un sistema de protección adecuado en el país de origen, contar con garantías reforzadas y respetar su derecho a ser escuchado.
Esta distinción resulta especialmente relevante después de que el debate sobre Ceuta haya situado buena parte de la atención política en el control fronterizo, los retornos y el reparto territorial.
Las organizaciones de infancia y derechos humanos han advertido, sin embargo, de las consecuencias de prolongar la situación actual. Veintisiete entidades han reclamado el traslado urgente desde Ceuta de los menores que puedan ser atendidos en otras comunidades y han alertado de que permanecer durante semanas en la calle está deteriorando su salud física y mental y aumentando su exposición a la violencia, los abusos y la explotación.
El Papa plantea precisamente que la respuesta debe garantizar “protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran”, una formulación que recupera de su discurso ante el Parlamento español durante su visita a Madrid del pasado junio, tan largamente aplaudido.
“Siempre deben ser tutelados y asistidos”
León XIV reforzó este mensaje pocos días antes de la Jornada. Al finalizar la audiencia general del miércoles, dirigió un llamamiento específico a favor de los menores obligados a abandonar sus países. “Los niños y los adolescentes son los más vulnerables”, afirmó.
El Papa recordó que muchos sufren “violencia, torturas, explotación y situaciones traumáticas” durante las rutas migratorias y que algunos pierden la vida intentando completarlas. “Hago un llamamiento a la responsabilidad de todos: que cada uno se sienta implicado en la vida de estos jóvenes, que siempre deben ser tutelados y asistidos”, reclamó.
La Iglesia española ha dado continuidad también a la petición de reforzar la protección de la infancia. Los obispos españoles reclaman superar las cifras y reconocer el valor irrepetible de cada niño, niña y adolescente, garantizando protección, acompañamiento y desarrollo integral.
De la acogida a la integración
El mensaje de León XIV además de pedir que se cubran las necesidades inmediatas, reclama también crear condiciones para la integración de los menores desplazados.
El Papa llama a las comunidades de fe a construir espacios donde “cada niña y cada niño” sean respetados y valorados en sus identidades culturales y plantea la cooperación entre religiones como una posibilidad para construir redes de protección.
La situación de Ceuta muestra cuánto falta para alcanzar ese objetivo. La identificación, tutela y traslado de los menores continúa condicionada por la saturación de los recursos y las discrepancias entre administraciones. El Gobierno central y la Ciudad Autónoma tienen competencias diferentes: Ceuta debe garantizar la protección de quienes están bajo su tutela, mientras el Estado conserva las competencias sobre extranjería, protección internacional y una eventual repatriación.
A ello se añade el debate sobre su distribución entre comunidades autónomas que rechaza el Partido Popular y Vox. Las entidades sociales reclaman que las diferencias políticas no bloqueen las decisiones necesarias para garantizar el bienestar y la seguridad de los menores y recuerdan que cualquier retorno debe estudiarse individualmente y realizarse con garantías.
En su mensaje para la 112 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, León XIV insiste en que proteger a “uno solo de estos pequeños” “significa, en última instancia, custodiar la huella divina impresa en él”.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



