León XIV reclama una respuesta “coordinada, solidaria y eficaz” para los menores migrantes

León XIV reclama una respuesta “coordinada, solidaria y eficaz” para los menores migrantes
FOTO | Menores esperando a las puertas de la Jefatura Superior de Policía de Ceuta para ser identificados. Reduan. Vía EFE
El Papa exige desplazar el debate desde la gestión de los flujos hacia la protección inmediata de los derechos humanos, en pleno debate sobre la atención a los menores llegados a Ceuta

La protección de los menores migrantes y refugiados debe prevalecer sobre la gestión de las fronteras y cualquier cálculo político. Es el llamamiento central de León XIV en su mensaje para la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el próximo 27 de septiembre con el lema Incluso uno solo de estos pequeños y que se centra en “los menores implicados directamente en la experiencia migratoria”.

El texto, fechado el 11 de agosto y hecho público este viernes por la Santa Sede, adquiere una especial relevancia en España tras la crisis humanitaria que se está viviendo en Ceuta y ante las dificultades para garantizar una respuesta coordinada a la acogida, protección e integración de los niños y adolescentes que han llegado a la ciudad autónoma.

“Es urgente un cambio de perspectiva: hay que desplazar el eje del debate de la mera gestión de los flujos migratorios a la protección plena e inmediata de los derechos humanos”, afirma León XIV.

El Papa reafirma el principio del interés superior del menor y recuerda que las instituciones públicas y privadas están obligadas a situar en el centro “la protección y la dignidad de cada niño y adolescente”. Esto exige, señala, instrumentos jurídicos eficaces, medidas que favorezcan la reunificación familiar y decisiones que eviten los traumas provocados por la separación de las familias.

Una llamada dirigida también a España

León XIV incorpora en este punto una referencia expresa a su discurso histórico en el Parlamento español del pasado 8 de junio –y que provocó siete minutos de aplausos–. Recupera entonces su petición de articular “una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran”.

La alusión refuerza la dimensión española de un mensaje publicado mientras continúa abierta la discusión sobre la distribución de responsabilidades, plazas, financiación y plantillas necesarias para atender a los menores migrantes que permanecen en Ceuta.

Aunque el documento no menciona expresamente esta crisis, sus planteamientos interpelan directamente a las administraciones ante cualquier respuesta que convierta a los menores en cifras, expedientes o elementos de confrontación territorial y política.

“No es una cuestión de cifras ni de estadísticas. El Evangelio nos invita a no hacer cálculos: incluso uno solo”, sostiene el Papa. Cada niño y cada ser humano, añade, posee “una dignidad infinita” y debe ser reconocido antes como menor que por su condición administrativa o migratoria.

“Es una invitación a reconocer al niño en su dignidad, aun antes que en su condición de ‘migrante’, y a proteger sus derechos fundamentales: a la vida, a la educación y a un nivel de vida que le permita crecer y desarrollarse plenamente desde el punto de vista físico, mental, espiritual, moral y social”, explica.

Responsabilidades económicas, políticas y militares

En su mensaje, León XIV señala las causas que fuerzan a millones de niños y adolescentes a abandonar sus hogares: las guerras, la pobreza, la violencia, los desastres medioambientales y otras tragedias.

“Las responsabilidades económicas, políticas y militares de este desastre son inmensas”, denuncia el Papa.

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A los riesgos del desplazamiento se añaden las muertes en las rutas migratorias, la trata, la explotación, el reclutamiento de menores para conflictos armados, la violencia sexual, los matrimonios forzados y las atrocidades que muchos sufren o presencian durante el viaje. También recuerda a quienes han perdido a sus familiares, intentan reunirse con ellos o son separados de sus padres como consecuencia de una repatriación.

Los menores migrantes, advierte el Papa, quedan con mayor facilidad relegados a la invisibilidad por carecer de personas adultas que los protejan. Por ello, reclama actuar en los países de origen para eliminar las causas que los obligan a huir y ofrecer protección y acogida durante todo el trayecto y en los territorios de llegada.

“No podemos permanecer indiferentes, ni acostumbrarnos a tanto sufrimiento”, subraya.

Superar el puro asistencialismo

La llamada también se dirige a las comunidades cristianas, a las que León XIV pide convertir la hospitalidad “de un concepto abstracto en una práctica pastoral constante”. La acogida no puede delegarse únicamente en instituciones o asociaciones especializadas, porque toda la comunidad eclesial está llamada a sentir a estos menores “como a sus propios hijos” e hijas.

El Papa reclama que personas refugiadas y migrantes sean integradas y valoradas “como miembros de pleno derecho de la familia eclesial”, mediante itinerarios educativos y espirituales que superen “la lógica del puro asistencialismo”.

También agradece el compromiso de las familias que abren sus hogares y de educadores, personas voluntarias y trabajadoras que atienden diariamente a los menores migrantes y tratan de “curar sus heridas invisibles”. Su labor demuestra, afirma, que “el amor puede vencer a la indiferencia”.

El mensaje concluye encomendando a los menores migrantes y refugiados a María, José y Jesús, una familia que también “conoció la crueldad de la violencia de Herodes y el drama del exilio en Egipto”.

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