León XIV reclama desde Francia desarmar la lógica de la fuerza y someter la tecnología a la dignidad humana

El Papa alerta en París ante una nueva carrera armamentista, rechaza considerar la guerra inevitable y reclama discernimiento ético frente a una inteligencia artificial que “invade y condiciona” la vida cotidiana
León XIV ha reclamado este viernes en su primer discurso de su visita a Francia poner límites tanto al poder de la tecnología como a la lógica de la fuerza militar. Ante las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático reunidos en el Palacio del Elíseo, el Papa ha situado a la persona como referencia para gobernar los avances científicos y tecnológicos y ha reivindicado el diálogo, la justicia y el desarme frente a una nueva carrera armamentista.
“La paz no es un equilibrio de fuerzas; se construye cada día a través del diálogo y la justicia”, ha afirmado.
El pontífice ha atribuido a Francia una responsabilidad particular ante los conflictos y las crisis internacionales: continuar siendo “un incansable artífice de la paz y del multilateralismo, especialmente en el seno de nuestra querida Europa”.
“Que Francia, fiel a sus valores, abra el surco de una paz desarmada y desarmante”, ha reclamado.
Una inteligencia artificial que “invade y condiciona” la vida
León XIV ha dedicado una parte importante de su intervención a las consecuencias del desarrollo científico y tecnológico.
Los avances producidos durante siglos han permitido mejorar sustancialmente las condiciones de vida, ha reconocido. Pero cada etapa del progreso también ha mostrado la ambivalencia de unos instrumentos capaces de provocar daño cuando no se orientan hacia el bien.
“La cuestión del respeto a la dignidad humana y a los derechos y libertades fundamentales (…) debe acompañar los cambios de la sociedad y el avance técnico”, ha señalado.
El Papa ha recurrido al escritor francés Georges Bernanos y a su advertencia sobre un “Paraíso de las Máquinas” dominado por la obediencia ciega y la irresponsabilidad para trasladar la reflexión al presente.
“Para no perder nuestra humanidad en medio del ‘Paraíso de las Máquinas’ que invaden y condicionan nuestra vida cotidiana, es urgente formar las mentes en un discernimiento ético capaz de distinguir lo que es moralmente bueno”, ha defendido.
León XIV ha relacionado expresamente esta preocupación con Magnifica humanitas, su primera encíclica, dedicada a la inteligencia artificial, cuyo propósito ha resumido en “volver a situar a la persona humana en el centro de toda reflexión”.
La advertencia se extiende a los riesgos de una ciencia y una tecnología sin orientación ética y sometidas a intereses lucrativos. El pontífice ha mencionado expresamente las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, la compra de órganos y la posibilidad de una “muerte programada”.
El criterio que propone es el respeto incondicional a la libertad interior y a la vida de cada persona.
“La paz no es un equilibrio de fuerzas”
La segunda gran advertencia del discurso ha estado dirigida a la guerra. León XIV ha recordado a las poblaciones que sufren las consecuencias de los conflictos, particularmente en Oriente Medio, y ha afirmado que “no podemos permanecer indiferentes”.
El Papa ha recuperado entonces la propuesta de Juan XXIII en Pacem in terris: detener la carrera armamentista, reducir simultáneamente los arsenales, prohibir las armas atómicas y avanzar hacia un desarme garantizado internacionalmente.
Para León XIV, aquella advertencia conserva plena actualidad porque se está extendiendo “la convicción errónea de que la posesión de armas nucleares sería una garantía de seguridad”.
El resultado, ha advertido, es “una nueva carrera armamentista difícil de controlar”. Frente a ella ha reclamado no aceptar la guerra como inevitable y promover “sin descanso el diálogo y la diplomacia”.
El discurso del Elíseo mantiene algunos de los criterios que León XIV planteó en junio ante las autoridades españolas, pero responde a una realidad política y social diferente. En Madrid, el Papa puso el acento en la polarización, las “narrativas divisivas”, la convivencia, la educación y los riesgos de unas nuevas tecnologías capaces de exacerbar prejuicios y debilitar el pensamiento crítico. En París, ante una potencia nuclear con un peso determinante en la política europea, desplaza el foco hacia la inteligencia artificial, la carrera armamentista, el desarme y el multilateralismo.
También introduce con mucha mayor intensidad cuestiones bioéticas vinculadas a la protección de la vida. La continuidad entre ambos discursos no está, por tanto, en una agenda idéntica, sino en los principios utilizados para afrontar problemas distintos: preservar los derechos y libertades de la persona, favorecer el diálogo y evitar que el poder (político, tecnológico o militar) termine imponiéndose sobre ellos.
Francia y Europa ante el multilateralismo
La apelación final de León XIV ha situado a Francia ante su responsabilidad europea e internacional.
El Papa ha relacionado los principios republicanos de libertad, igualdad y fraternidad con “exigencias éticas universales”. La libertad, ha planteado, debe crecer en la búsqueda del bien común; la fraternidad debe abrazar a toda la humanidad; y la igualdad debe construirse sobre “los cimientos de la justicia y de la caridad”.
También ha reivindicado una sociedad capaz de proteger “la diversidad de conciencias”, prevenir las tendencias autoritarias y favorecer el diálogo entre personas con diferentes procedencias culturales y religiosas.
En este contexto ha defendido una “justa laicidad” que no excluya la religión del espacio público y ha reivindicado la cooperación entre el Estado y las instituciones religiosas cuando se orienta al servicio de la sociedad.
Pero el horizonte final del discurso ha vuelto a ser internacional. Ante “el estruendo de las guerras y las variadas crisis que sacuden a nuestro mundo”, León XIV ha emplazado a Francia a utilizar su influencia en Europa para defender el multilateralismo y contribuir a una concepción de la seguridad que no descanse en la acumulación de fuerza.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



