La Iglesia cuestiona la economía de la atención que alimenta el “clickbait”

La Iglesia cuestiona la economía de la atención que alimenta el “clickbait”
León XIV elige para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2027 una “nueva mirada” que cuestione la lógica de capturar y vender la atención

El papa León XIV ha elegido “Una nueva mirada: prestar atención en la era del clickbait” como tema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrará en 2027. La propuesta cuestiona una lógica digital que compite por capturar y retener nuestra mirada y plantea recuperar la atención como “una valiosa forma de generosidad”.

El tema elegido por el pontífice ha sido anunciado este martes 29 de septiembre por la Sala Stampa de la Santa Sede mediante un comunicado del Dicasterio para la Comunicación, que desarrolla las principales claves de la propuesta. Una de ellas interpela directamente al actual ecosistema mediático y digital: “Comunicar no es capturar la atención, ni tampoco venderla, sino custodiarla como un valioso recurso para las relaciones”.

“La economía de la atención, en su lucha por captar unos instantes de atención en medio del rápido e interminable flujo de contenidos, está transformando no solo nuestras capacidades cognitivas, sino también la profundidad de nuestra comunicación interpersonal”, advierte el Dicasterio.

El comunicado señala las consecuencias de esta cultura digital en la vida cotidiana: “Nos ha acostumbrado a una rutina de reacciones inmediatas, a la superficialidad en las relaciones, a la facilidad con la que etiquetamos y rechazamos a los demás”.

Una “conversión de la mirada”

La respuesta planteada para la Jornada de 2027 reclama además una “conversión de la mirada”: “Mirar de nuevo, con atención y con amor”.

“Solo así lograremos ver el mundo, a los demás e incluso a nosotros mismos como nos ve Cristo: llamados por nuestro nombre y amados”, sostiene el texto. Esa forma de mirar tiene consecuencias para la manera de comunicar: “Nuestra comunicación cambia cuando nuestra mirada opta por acercarse a los demás en lugar de juzgarlos”.

El Dicasterio recupera para ello el significado de la propia palabra atención. Procede de ad-tendere, “tender hacia el otro y hacia la verdad”, y constituye, según el comunicado, “una valiosa forma de generosidad”.

La comunicación cristiana está llamada así a redescubrir la atención “como un don y como un modo de ver”, siguiendo la mirada de Jesús, “que vio y se conmovió”.

Esta concepción cuestiona directamente una de las dinámicas que dominan el ecosistema digital: competir por conseguir segundos de permanencia, clics y reacciones. El comunicado lo formula de manera explícita: “Comunicar no es capturar la atención, ni tampoco venderla, sino custodiarla como un valioso recurso para las relaciones”.

Recuperar una “higiene de la atención”

El tema elegido por León XIV introduce también la necesidad de recuperar una “higiene de la atención”, una expresión vinculada con el número 146 de Magnifica humanitas.

La propuesta parte de que la comunicación no puede reducirse a palabras y contenidos. “Afecta a la persona en su totalidad” y exige “volver a mirar, escuchar y sentir” para responder a la llamada de Cristo.

La atención aparece así no como una mercancía disponible para quien consiga capturarla durante más tiempo, sino como un bien humano que debe ser protegido. El planteamiento afecta tanto a quienes producen y distribuyen contenidos como a quienes los reciben y se desenvuelven diariamente en un flujo digital prácticamente ininterrumpido.

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La referencia a una “higiene de la atención” introduce además la necesidad de recuperar espacios y hábitos que permitan detenerse, discernir y relacionarse con la realidad sin quedar sometidos permanentemente a estímulos diseñados para provocar una reacción inmediata.

De custodiar rostros y voces a custodiar la atención

El tema elegido para 2027 da continuidad a la reflexión que León XIV desarrolló en enero en su primer mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, “Custodiar las voces y los rostros humanos”.

Entonces situó el problema en un terreno que iba más allá de la tecnología: “El desafío no es tecnológico, sino antropológico”. El Papa advirtió de que los sistemas digitales pueden afectar a la forma de relacionarnos, pensar y comprendernos, y llamó a custodiar el rostro y la voz como signos de una humanidad que no puede reducirse a algoritmos.

El mensaje puso también el foco en los mecanismos que disputan nuestra atención. León XIV alertó de algoritmos diseñados para maximizar la participación que “premian emociones rápidas” y penalizan aquello que necesita tiempo, como “el esfuerzo por comprender y la reflexión”. El resultado, señaló, debilita “la capacidad de escucha y de pensamiento crítico” y aumenta la polarización social.

La advertencia alcanzaba directamente a los medios de comunicación. El Papa les pidió que no permitieran que algoritmos orientados a ganar a cualquier precio unos segundos más de atención prevalecieran sobre sus valores profesionales y la búsqueda de la verdad. “La confianza del público se conquista con la exactitud, con la transparencia”, afirmó, recordando además que “la información es un bien público”.

Nueve meses después, el tema elegido para 2027 avanza sobre esa misma preocupación. Después de pedir custodiar las voces y los rostros humanos, León XIV pone ahora el acento en custodiar la atención que dedicamos a esos rostros y voces. La cuestión alcanza así a nuestra capacidad de detenernos, escuchar, comprender y relacionarnos en un ecosistema digital que convierte esa atención en un recurso económico.

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