José Antonio Vázquez: “La credibilidad del critianismo se juega en su capacidad para ponerse del lado de las víctimas”

José Antonio Vázquez: “La credibilidad del critianismo se juega en su capacidad para ponerse del lado de las víctimas”
El impulsor de Cristianóa denuncia en el 45º Congreso de Teología que el clericalismo y el patriarcado están en la raíz de la crisis del cristianismo institucional y reclama una profunda reforma eclesial.

“La crisis del cristianismo institucional no es solo una crisis religiosa; es también una crisis de relaciones, de comunidad y de reconocimiento de nuestra interdependencia”, planteó José Antonio Vázquez en su ponencia en el 45º Congreso de Teología, donde analizó las causas de la pérdida de relevancia social de la Iglesia y defendió una profunda transformación de sus estructuras.

En el título de su conferencia. “Crisis del cristianismo institucional: clericalismo, patriarcado y pérdida de espiritualidad”, estaban implícitas las claves de lo que a su juicio exlplican la pérdida de relevancia de la Iglesia.

Las dificultades que atraviesa la institución, en buena parte, según su diagnóstico, tienen su origen en un modelo organizativo marcado por la concentración del poder y la exclusión de amplios sectores de la comunidad cristiana.

A su juicio, el clericalismo “ha terminado identificando autoridad con poder”, alejando a la Iglesia de su inspiración original como comunidad de iguales.

Frente a ello, reivindicó la herencia del Concilio Vaticano II. “La Iglesia debe recuperar la centralidad del Pueblo de Dios, la corresponsabilidad y la riqueza de los carismas”, defendió. Sin embargo, advirtió de que muchas de las intuiciones conciliares continúan pendientes de aplicación real.

Recogiendo las aportaciones de la teología feminista, defendió que “no basta con incorporar más mujeres a los espacios existentes; es necesario transformar las propias estructuras de poder”.

También abordó la necesidad de superar una visión eurocéntrica del cristianismo. El ponente defendió una Iglesia “policéntrica y plural”, capaz de reconocer la riqueza de las experiencias cristianas desarrolladas en África, Asia, América Latina y los pueblos indígenas.

“La universalidad no consiste en la uniformidad, sino en la convivencia de múltiples voces y experiencias”, afirmó.

Otro de los desafíos señalados fue la acogida de las personas LGTBIQ+ y de todos aquellos colectivos que históricamente han experimentado exclusión dentro de la comunidad eclesial.

“Una Iglesia que anuncia la dignidad de toda persona no puede levantar barreras ni generar nuevas exclusiones”, proclamó.

La opción por los pobres apareció igualmente como criterio fundamental para evaluar cualquier reforma. Inspirándose en la teología de la liberación, Vázquez insistió en que “la credibilidad del cristianismo se juega en su capacidad para ponerse del lado de las víctimas y de quienes sufren las consecuencias de las injusticias económicas y sociales”.

También puedes leer —  Arranca el 45º Congreso de Teología en busca de nuevos caminos de reflexión y alternativas para revitalizar el tejido comunitario

Respecto a la crisis de los abusos, defendió medidas concretas para garantizar la transparencia y la rendición de cuentas. “No es posible reconstruir la confianza sin controles efectivos, participación comunitaria y mecanismos independientes de supervisión”, afirmó.

La renovación debe alcanzar también, en su opinión, a la espiritualidad y la liturgia. Frente a modelos “centrados en la norma y el cumplimiento”, propuso experiencias comunitarias participativas, conectadas con las preocupaciones sociales y ecológicas de nuestro tiempo.

“El cristianismo del futuro será místico o no será”, recordó, retomando la conocida intuición de Karl Rahner. Pero matizó que esa experiencia espiritual debe estar inseparablemente unida al compromiso con la justicia, la igualdad y el cuidado de la creación.

La ponencia concluyó con una llamada a construir comunidades cristianas “más democráticas, inclusivas y transparentes”, capaces de dialogar con los movimientos feministas, ecologistas y de defensa de los derechos humanos.

“La Iglesia no necesita restaurar viejas formas de cristiandad”, concluyó, “sino convertirse en un espacio de fraternidad, participación y esperanza para el mundo de hoy”.

Apoya y cuida Noticias Obreras
Tu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común