León XIV anima a ser “artífices de paz”

León XIV anima a ser “artífices de paz”
Foto | Vatican Media
El papa León XIV animó este jueves a más de 2.000 jóvenes europeos reunidos en Asís a convertirse en “artífices de paz” y a comprometerse en la construcción de una “civilización del amor”, durante el encuentro conclusivo del GO! Franciscan Youth Meeting 2026, celebrado con motivo del 800º aniversario de la muerte de san Francisco de Asís.

El Pontífice mantuvo un diálogo con jóvenes procedentes de distintos países europeos en la Plaza de Santa María de los Ángeles, donde abordó cuestiones como el testimonio cristiano en una sociedad fragmentada, el valor de los compromisos definitivos y la relación de las nuevas generaciones con la Iglesia.

León XIV  fue recibido por autoridades civiles y religiosas, así como por los responsables de las tres grandes familias franciscanas: Frailes Menores, Conventuales y Capuchinos. Miles de participantes siguieron el encuentro desde la basílica a través de pantallas gigantes.

En respuesta a la pregunta de Karolina, una joven croata de Zagreb, sobre cómo mantenerse fiel al Evangelio sin perder la alegría y la cercanía propias del carisma franciscano, el Papa recordó la histórica presencia de los franciscanos en los Balcanes y su contribución al diálogo entre católicos, ortodoxos y musulmanes.

“A los cristianos se les pedirá cada vez más que se conviertan en artífices de paz”, afirmó León XIV, quien alertó del riesgo de utilizar la religión para alimentar enfrentamientos identitarios. Según explicó, la radicalidad evangélica de san Francisco “no tiene nada que ver con el fundamentalismo”, sino que conduce a una vida humilde, acogedora y abierta a todos.

“No los vuelve ciegos ni violentos, sino sensibles, atentos, siempre en el seguimiento de Jesús”, afirmó.

El Pontífice evocó también el histórico “Capítulo de las Esteras”, la gran reunión de frailes convocada por san Francisco hace ocho siglos, y comparó aquellas sencillas esteras con los sacos de dormir utilizados hoy por los jóvenes peregrinos.

“Esta es la Iglesia: una asamblea de hermanos y hermanas, a la que todos están invitados”, señaló, al tiempo que señaló la belleza de reunirse para “razonar sobre Dios”, especialmente en una época en la que la tecnología dificulta el encuentro auténtico entre las personas.

Rememoró la elección de la pobreza de san Francisco para afirmar que sigue siendo un camino privilegiado para favorecer el encuentro y el intercambio de dones, haciendo visible la alegría auténtica que nace de la presencia de Cristo. “La alegría que nos llena el corazón es libre y sincera. Esta alegría evangeliza más que las palabras, y no se puede ocultar”, aseguró.

Durante el diálogo, Giovanni, un joven de Bolonia, preguntó al Papa por el miedo de muchos jóvenes a los compromisos para toda la vida. León XIV reconoció que la cultura actual favorece la provisionalidad y la tendencia a aplazar las decisiones importantes, pero consideró que precisamente por ello asumir un compromiso definitivo constituye hoy “el acto más revolucionario”.

“Tomar una decisión para siempre no nos encierra en una jaula, sino que nos abre a un dinamismo mayor”, afirmó. El Papa advirtió además de que la búsqueda constante de nuevas experiencias puede desembocar en vacío interior y en relaciones superficiales, mientras que el compromiso estable permite alcanzar la plenitud personal.

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En un tono más personal, León XIV recordó su propio itinerario vocacional y aseguró que nunca ha recorrido solo su camino de fe. “El Señor nunca me ha abandonado: siempre me ha acompañado”, confesó al repasar su experiencia como sacerdote, religioso agustino, misionero y, finalmente, sucesor de Pedro.

La última intervención correspondió a Luigi, miembro siciliano de la Juventud Franciscana, quien preguntó cómo amar a la Iglesia en un contexto en el que muchos jóvenes afirman creer en Dios, pero desconfían de la institución eclesial.

El Papa reconoció que numerosas personas han sufrido “heridas, decepciones e incluso escándalos” que dificultan su vínculo con la Iglesia. Sin embargo, subrayó que el proyecto de Cristo consiste anima  superar divisiones y desigualdades. “¡Cuántas discriminaciones y desigualdades podrían acabar de inmediato, en cuanto nos reconozcamos como hermanos y hermanas!”, exclamó.

Inspirándose en la experiencia de san Francisco, León XIV defendió que la renovación eclesial no nace de la búsqueda de poder ni del juicio a los demás, sino del servicio humilde y el amor fraterno. “No dominar, sino servir; no aferrarse, sino recibir; no retener, sino devolver”, resumió.

Antes de concluir, el Pontífice recordó la llamada dirigida por Cristo a san Francisco para “reparar su Iglesia” y afirmó que esa misión sigue vigente para todos los bautizados.

Dirigiéndose a los jóvenes, les invitó a hablar de la Iglesia “con el cariño con el que se habla de una madre” y a participar activamente en la construcción de una sociedad más fraterna, inspirada en el ideal franciscano de la paz y la reconciliación.

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