Las guerras activas en el mundo alcanzan las 40 en 2025, la cifra más alta de la última década

La escalada de la violencia armada elevó a 40 las guerras activas en el mundo durante 2025, la cifra más alta de la última década, según advierte la Escola de Cultura de Pau (ECP) de la Universitat Autònoma de Barcelona en su informe anual “Alerta 2026! Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz”.
La escalada de la violencia armada elevó a 40 las guerras activas en el mundo durante 2025, la cifra más alta de la última década, según advierte la Escola de Cultura de Pau (ECP) de la Universitat Autònoma de Barcelona en su informe anual Alerta 2026! Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz. El estudio alerta además de un aumento paralelo de las tensiones sociopolíticas, que alcanzaron 113 escenarios en todo el planeta, y de un agravamiento de las consecuencias humanitarias para millones de personas.
El centro de estudios señala que el número de conflictos armados pasó de 37 en 2024 a 40 en 2025, consolidando una tendencia ascendente que sitúa al mundo en uno de los momentos de mayor conflictividad desde que la institución comenzó a elaborar este análisis. África volvió a concentrar el mayor número de guerras, con 17 conflictos activos, seguida de Asia y el Pacífico (12) y Oriente Medio (7). Europa y América registraron dos conflictos armados cada una.
Además, la mitad de las guerras activas fueron consideradas de alta intensidad, una categoría que incluye aquellos conflictos que provocan más de un millar de muertes al año y tienen efectos devastadores sobre la población civil, las infraestructuras y el territorio. África concentró 11 de estos conflictos de máxima gravedad, por delante de Oriente Medio, con cuatro.
La directora de la ECP, en las conclusiones del informe, advierte de que el aumento de las guerras internacionalizadas refleja un “deterioro de la seguridad global” y evidencia que numerosos actores internacionales han relegado la prevención de conflictos y el impulso al diálogo político.
Entre los conflictos más letales del año figura la guerra entre Rusia y Ucrania, que causó más de 78.000 víctimas mortales, según datos de Armed Conflict Location & Event Data (Datos sobre Localización y Eventos de Conflictos Armados).
En Sudán, la guerra civil dejó más de 17.800 muertos, mientras que la violencia armada en Myanmar provocó más de 15.300 fallecidos. En Somalia se registraron cerca de 10.000 víctimas mortales y en la región del Sahel occidental, que engloba a Burkina Faso, Malí y Níger, la violencia causó más de 10.000 muertes.
La situación también continuó deteriorándose en la República Democrática del Congo (RDC), donde la ofensiva del grupo armado M23 y la implicación de Ruanda en el este del país provocaron más de 6.800 víctimas mortales durante 2025, la mayoría civiles. En Haití, Naciones Unidas contabilizó más de 8.100 asesinatos entre enero y noviembre, aunque advirtió de que la cifra real podría ser significativamente superior debido a las dificultades para acceder a zonas controladas por bandas armadas.
El informe destaca igualmente el elevado coste humano de la ofensiva israelí sobre Gaza. Según datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), más de 70.000 palestinos habían muerto entre octubre de 2023 y finales de 2025, una cifra que diversos análisis consideran conservadora.

Uno de los fenómenos que más preocupa a los investigadores es el incremento de los conflictos internacionales. Durante 2025 se contabilizaron nueve guerras entre Estados o claramente internacionalizadas, la cifra más elevada desde que la ECP aplica su actual metodología de clasificación. Entre ellas figuran el enfrentamiento entre India y Pakistán, la escalada militar entre Tailandia y Camboya y el conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán, conocido como la “guerra de los 12 días”.
La intensificación de la conflictividad coincide con un aumento sin precedentes del gasto militar mundial. El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) estima que el desembolso global en defensa alcanzó los 2,718 billones de dólares en 2024, un 9,4% más que el año anterior y el mayor incremento anual registrado desde el final de la Guerra Fría.
La población civil continúa siendo la principal víctima de esta escalada bélica. Naciones Unidas registró más de 36.000 víctimas civiles mortales en 14 conflictos durante 2024 y alertó sobre el uso creciente de armamento explosivo de gran potencia en zonas densamente pobladas. El secretario general de la ONU, António Guterres, denunció además la persistencia de ejecuciones extrajudiciales, torturas, desapariciones forzadas, violencia sexual y desplazamientos masivos en numerosos escenarios de guerra.
La inseguridad alimentaria constituye otro de los efectos más graves. Más de 280 millones de personas sufrieron altos niveles de inseguridad alimentaria en 59 países y territorios afectados, en muchos casos, por conflictos armados. En Sudán, más de 21 millones de personas padecían inseguridad alimentaria aguda, mientras que en Somalia la cifra superaba los 4,4 millones.
Los desplazamientos forzosos siguieron marcando la agenda humanitaria global. Según ACNUR, la población desplazada en el mundo alcanzó los 117,3 millones de personas durante el primer semestre de 2025. Sudán se consolidó como la mayor crisis de desplazamiento del planeta, con 12,8 millones de personas obligadas a abandonar sus hogares, de las que 4,3 millones huyeron a países vecinos.
El informe también alerta del retroceso de los derechos de las mujeres en contextos de conflicto. Coincidiendo con el 25 aniversario de la Resolución 1325 de Naciones Unidas sobre mujeres, paz y seguridad, la ECP subraya que el 70% de los conflictos más intensos se desarrollan en países con bajos niveles de igualdad de género. La ONU verificó más de 4.600 casos de violencia sexual relacionada con conflictos durante 2024, un 25% más que el año anterior, siendo mujeres y niñas el 93% de las víctimas.
En conjunto, la ECP concluye que el mundo atraviesa una fase de creciente militarización y deterioro de la seguridad internacional, caracterizada por un aumento de las guerras, la multiplicación de las tensiones geopolíticas y un impacto humanitario cada vez más severo para millones de personas.
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