La ONU alerta de una violencia que no cesa contra la población palestina: 300 niños muertos en Gaza y familias asediadas en Cisjordania

Naciones Unidas ha vuelto a encender las alarmas sobre la situación de la población palestina con tres denuncias que muestran diferentes caras de una misma crisis: al menos 300 niños han muerto en Gaza en los 300 días posteriores al anuncio del alto el fuego, palestinos que regresan a la Franja denuncian palizas, humillaciones y confiscaciones y tres familias permanecen asediadas por colonos israelíes en Cisjordania ocupada
Al menos 300 niños han muerto en Gaza durante los 300 días transcurridos desde que se anunció un alto el fuego en octubre de 2025, una media de un menor muerto cada día, según ha advertido UNICEF. Cientos más han resultado heridos, muchos de gravedad, pese al acuerdo para suspender las operaciones militares y permitir la entrada de ayuda humanitaria.
“Un alto el fuego que deja un promedio de un niño muerto cada día les está fallando a los niños”, ha denunciado Edouard Beigbeder, director regional de UNICEF para Oriente Medio y Norte de África.
La agencia de Naciones Unidas advierte de que la población se encuentra concentrada ahora en aproximadamente un tercio de la Franja de Gaza, con muchas familias refugiadas entre edificios destruidos, escombros y residuos. A la violencia se añaden la desnutrición aguda, las enfermedades, la falta de agua segura y unos sistemas de saneamiento gravemente dañados.
Para UNICEF, la prueba del cumplimiento de los acuerdos no está en los anuncios diplomáticos, sino en sus consecuencias. “¿Dejan de morir? ¿Les llega la ayuda a gran escala? ¿Reabren los hospitales y vuelve a correr el agua? ¿Podrán los niños regresar de forma segura a la escuela en septiembre?”, pregunta Beigbeder. “Los niños ya han escuchado promesas antes. Esta vez, los acuerdos deben traducirse en acciones”.
Maltratados cuando intentan regresar
A esta situación se suman las denuncias recogidas por la Oficina de Derechos Humanos de la ONU entre palestinos que intentan regresar a Gaza. Testimonios reunidos entre el 7 de julio y el 4 de agosto describen violencia física, amenazas, cacheos intrusivos, registros vejatorios y confiscaciones durante unos viajes de retorno agotadores.
En un solo día de julio, 54 de 92 personas retornadas denunciaron que les habían retirado parte o la totalidad de sus pertenencias, incluidos medicamentos, dispositivos de asistencia, documentos de identidad, títulos educativos y dinero.
La ONU ha documentado también el caso de un hombre de edad avanzada que habría sido golpeado, esposado y arrastrado por soldados israelíes después de protestar por la retirada de dinero de su equipaje. Dos mujeres denunciaron haber sido obligadas a desnudarse durante un cacheo corporal, mientras una niña de cuatro años llegó sola a Gaza después de que se impidiera cruzar a su padre.
Ajith Sunghay, jefe de Derechos Humanos de la ONU en el Territorio Palestino Ocupado, considera estos hechos parte de “un patrón más amplio de violaciones y deshumanización”. “Estas son personas vulnerables que vuelven a su tierra ocupada, devastada por años de bombardeos israelíes y privada de lo más básico”, ha señalado.
Familias sitiadas en Cisjordania
La Oficina de Derechos Humanos ha denunciado, además, que los ataques de colonos israelíes contra palestinos en Cisjordania ocupada “han sobrepasado todos los límites”.
En la localidad de Qusra, tres familias (unas quince personas, entre ellas al menos dos niños) permanecían atrapadas en sus viviendas, sin agua ni electricidad y rodeadas por colonos que impedían su salida. Según la ONU, los ataques se han intensificado desde el establecimiento en noviembre de 2025 de un puesto avanzado israelí próximo a la localidad e incluyen invasiones de viviendas, agresiones, vandalismo, robos e incendios.
Las familias aseguran haber solicitado sin éxito la intervención de las fuerzas israelíes. La Oficina de Derechos Humanos sostiene, además, que efectivos de seguridad habrían bloqueado el acceso de médicos, activistas solidarios y periodistas. Un vídeo muestra a soldados rezando junto a los colonos. El Ejército desmontó posteriormente una tienda instalada por estos últimos, pero no retiró a quienes continuaban rodeando las viviendas.
“Estas acciones criminales de los colonos, apoyadas o toleradas por Israel, la potencia ocupante, están haciendo la vida insoportable para estas familias palestinas y claramente tienen como objetivo obligarlas a abandonar sus hogares y tierras”, ha denunciado la Oficina.
Naciones Unidas reclama a Israel que cumpla sus obligaciones como potencia ocupante: proteger a la población palestina, prevenir los ataques de los colonos, investigarlos y garantizar la rendición de cuentas.
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Redacción de Noticias Obreras.



