La mejora del empleo juvenil choca con la vivienda: solo tres de cada diez jóvenes logran emanciparse

La reducción del paro y la temporalidad, la recuperación de los salarios y el aumento de la formación no están siendo suficientes para garantizar un proyecto de vida autónomo. CCOO sitúa el acceso a la vivienda como el principal obstáculo para la emancipación de la juventud
La juventud española afronta su Día Internacional, que se celebra este 12 de agosto, con mejores condiciones laborales que hace una década, mayor formación y una recuperación significativa de sus salarios, pero también con crecientes dificultades para transformar esos avances en autonomía y proyectos vitales.
Es la principal conclusión del informe Cuando avanzar no basta. La juventud española ante el desafío de la emancipación, presentado este martes por el sindicato CCOO. El estudio constata que algunos de los indicadores que tradicionalmente explicaban la precariedad juvenil han mejorado de manera sustancial, mientras la emancipación continúa retrocediendo.
España es, además, el país europeo donde más ha caído la tasa de emancipación desde 2016. Entre ese año y 2025, el porcentaje de personas de entre 18 y 34 años emancipadas y sin necesidad de apoyo económico familiar pasó del 41% al 31%, mientras en Europa se mantiene estable alrededor del 50%. Las dificultades alcanzan ya no solo a quienes tienen entre 25 y 29 años, sino también a las personas de 30 a 34.
Menos paro y temporalidad, pero insuficientes para vivir de forma autónoma
CCOO recoge una mejora significativa de la incorporación de las personas jóvenes al mundo del trabajo. La tasa de paro de los menores de 30 años, que llegó al 40% en 2013, se ha reducido hasta el 16% en el primer semestre de 2026. Aunque continúa por encima de la media europea, se aproxima al 14% registrado como promedio entre 2000 y 2007.
El cambio es todavía más pronunciado en la temporalidad. En 2018 afectaba aproximadamente al 56% de las personas jóvenes asalariadas y en el primer semestre de este año se ha reducido hasta el 32%. El sindicato vincula este descenso a la reforma laboral de 2021 y destaca que el contrato indefinido permanente se ha consolidado como principal puerta de entrada al empleo para las nuevas generaciones.
También ha mejorado la evolución salarial después del fuerte impacto de la Gran Recesión. Entre 2008 y 2013, las personas de 20 a 29 años perdieron prácticamente una quinta parte de su poder adquisitivo. Desde 2018, sin embargo, se registra una recuperación, especialmente entre quienes tienen entre 25 y 29 años, el grupo que más ha incrementado su capacidad adquisitiva. El informe relaciona esta evolución con las subidas del salario mínimo interprofesional, la creación de empleo a tiempo completo y la mayor estabilidad contractual.
A estos avances se suma una juventud más formada que nunca. El 54,2% de las personas de hasta 29 años cuenta actualmente con una titulación universitaria o de FP superior. Hace menos de cuatro décadas apenas alcanzaba ese nivel el 21%. La progresión ha sido especialmente intensa entre las mujeres: el 61% tiene estudios superiores, frente al 48% de los hombres.
Durante la presentación del estudio, Pau Garcia, secretaria confederal de Juventud de CCOO, defendió que estos datos muestran que las políticas laborales y la acción sindical han tenido efectos positivos sobre las condiciones de vida de las nuevas generaciones. “El empleo es mejor y se paga mucho mejor que antes”, destacó la dirigente sindical.
“Hay una gran diferencia entre hacer políticas de juventud, como hacer un bono de alquiler joven, un bono de transporte para la gente joven, y hacer políticas para la juventud enfocadas a invertir en el transporte público, topar los alquileres y subir el SMI”, sostuvo. Garcia llegó a considerar las sucesivas subidas del salario mínimo como “la política de juventud con más éxito para las personas jóvenes”.
La vivienda se convierte en el principal escollo
El problema aparece cuando esas mejoras laborales se trasladan a las condiciones materiales necesarias para construir un proyecto de vida independiente.
“La cuestión fundamental es si los salarios de los jóvenes son suficientes para poder vivir”, plantea el estudio. Es decir, si permiten garantizar unas condiciones materiales capaces de sostener un proyecto vital autónomo.
La compra de vivienda resulta inaccesible para una parte importante de la juventud. A diferencia de los años anteriores al estallido de la burbuja inmobiliaria, las actuales condiciones de concesión del crédito impiden recurrir al endeudamiento fácil que permitió entonces acceder a una vivienda, aunque fuera a costa de un elevado sobreesfuerzo.
El alquiler queda así como principal alternativa para muchas personas jóvenes. Sin embargo, la insuficiencia de un parque público obliga a acudir al mercado privado, donde el encarecimiento afecta especialmente a los nuevos contratos. Esa situación perjudica precisamente a quienes acceden por primera vez a una vivienda, entre ellos jóvenes y personas migrantes.
El informe resume la contradicción ya que “incluso las personas a las que la buena situación macroeconómica, la reforma laboral y sus propias habilidades les han permitido tener buenas condiciones laborales tienen dificultades para emanciparse”.
Natalia Arias, autora del informe y miembro del Gabinete Económico de CCOO, lo formuló durante la rueda de prensa en términos parecidos: “Tener un empleo estable y un salario digno ya no garantiza poder emanciparse”. La economista reclamó que la ambición desplegada en las políticas laborales se extienda también a la vivienda.
Persisten las brechas de género y la precariedad en algunos ámbitos
La mejora tampoco alcanza por igual a toda la población joven. El estudio identifica como uno de los principales problemas pendientes la parcialidad en las mujeres trabajadoras. En el primer semestre de 2026 afecta al 31,8% de las mujeres jóvenes frente al 20,7% de los hombres.
CCOO alerta de que las jóvenes soportan una tasa de parcialidad aproximadamente un 50% superior y advierte del riesgo de que esta desigualdad se cronifique durante sus carreras laborales, especialmente cuando aparecen responsabilidades de cuidados.
También persisten problemas con la temporalidad, particularmente en el sector público. Mientras entre las personas jóvenes se sitúa en el 28% en el sector privado, alcanza el 64% en el público. Entre las mujeres jóvenes empleadas en este último llega al 71%, frente al 53% de los hombres.
Garcia añadió entre los retos pendientes la aprobación del estatuto del becario, y calificó de “vergüenza” la desregulación que, a su juicio, continúa caracterizando las prácticas laborales.
El informe cuestiona, además, la imagen de una juventud apática o mayoritariamente atraída por posiciones reaccionarias. Más del 60% considera fundamentales cuestiones directamente relacionadas con sus condiciones materiales de vida, como el trabajo, la vivienda, la educación y la salud mental, mientras más de siete de cada diez respaldan los principios básicos de la igualdad de género. El estudio sí constata una creciente polarización ideológica entre hombres y mujeres jóvenes.
La responsable confederal de Juventud reclamó, por ello, no repetir la estigmatización sufrida por la generación golpeada por la crisis de 2008. Frente a la etiqueta de los “ninis” utilizada entonces, reivindicó a las actuales generaciones de “sisis”: jóvenes que estudian y trabajan al mismo tiempo y que, pese a disponer de mejores condiciones laborales, siguen encontrando enormes dificultades para construir una vida independiente.
Los principales datos del estudio— 54,2% con estudios superiores. Más de la mitad de las personas jóvenes de hasta 29 años cuenta con FP superior o titulación universitaria. Entre las mujeres el porcentaje alcanza el 61%, frente al 48% de los hombres. Hace menos de cuatro décadas apenas llegaba al 21%. — 16% de paro juvenil. La tasa de desempleo entre los menores de 30 años ha caído desde el 40% alcanzado en 2013 hasta el 16% en el primer semestre de 2026. — Una quinta parte del poder adquisitivo perdida durante la Gran Recesión. Entre 2008 y 2013, las personas de 20 a 29 años perdieron cerca del 20% de su capacidad adquisitiva. Desde 2018 se registra una recuperación, especialmente entre quienes tienen entre 25 y 29 años. — 31% de emancipación. La proporción de personas de entre 18 y 34 años emancipadas y sin apoyo económico familiar ha pasado del 41% en 2016 al 31% en 2025. En Europa permanece alrededor del 50%. España es el país europeo donde más ha descendido desde 2016. — La parcialidad sigue teniendo rostro de mujer. Afecta al 31,8% de las mujeres jóvenes frente al 20,7% de los hombres, una diferencia cercana al 50%. — Más del 60% prioriza sus condiciones materiales de vida. Trabajo, vivienda, educación y salud mental aparecen entre las principales preocupaciones de la juventud. Más de siete de cada diez apoyan, además, los principios básicos de la igualdad de género. |
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



