Trabajadoras y trabajadores cristianos de Vigo destacan la unidad obrera que ha hecho posible el nuevo convenio del Metal de Pontevedra

La Comisión Diocesana de la HOAC de Vigo destaca el papel de la movilización conjunta de los trabajadores y trabajadoras durante un conflicto que logró importantes avances salariales y laborales para un sector que emplea a unas 30.000 personas en la provincia.
La firma del nuevo Convenio del Metal de la provincia de Pontevedra ha puesto fin a un intenso proceso de negociación y movilización sindical que se prolongó durante varias semanas y que llevó a miles de trabajadores y trabajadoras a secundar jornadas de huelga y manifestaciones multitudinarias en toda la provincia.
Desde la Comisión Diocesana de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Vigo se pone el acento en el valor de la unidad sindical y de la participación colectiva como elementos decisivos para alcanzar mejoras en las condiciones laborales.
El acuerdo fue suscrito finalmente por UGT y CCOO, mientras que la Confederación Intersindical Galega (CIG) decidió no firmarlo al considerar que no recogía algunas de sus reivindicaciones fundamentales. Sin embargo, desde el movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos se destaca especialmente el proceso vivido y la capacidad inicial de los tres sindicatos para construir una plataforma común.
“El metal históricamente ha tenido mucha fuerza en la provincia, con la Naval, la fábrica de Motores y Citröen, aunque automoción tiene su propio convenio, pero con la reconversión y las crisis las plantillas se han ido reduciendo y muchas empresas han tenido que cerrar”, explica Luis Calvo, militante de la HOAC de Vigo,
“Hemos querido participar y escuchar de primera mano el desarrollo del acuerdo y la negociación”, comenta Calvo, desde el movimiento de trabajadores cristianos, quien estuvo presente en una mesa informativa junto a los secretarios generales del metal de los dos sindicatos firmantes, además de poder conversar con representantes del sindicato gallego.
La Comisión Diocesana subraya como un hecho especialmente positivo que UGT, CCOO y CIG fueran capaces de articular inicialmente una plataforma unitaria y promover movilizaciones conjuntas tanto en el ámbito industrial y naval como en el comercial.
A su juicio, esa unidad permitió generar una presión sostenida sobre la patronal y fortaleció la posición negociadora de la representación sindical.
“Aquella unidad hizo posible que la parte empresarial cediera en varios puntos clave, especialmente en la mejora de las condiciones de trabajo”, destacan desde la HOAC de Vigo.
Para la organización de pastoral obrera, este proceso constituye una muestra de la fuerza que puede alcanzar el mundo del trabajo cuando actúa de forma cohesionada y solidaria.
“Llevábamos años, los que ha estado en vigor el convenio anterior, sin ver algo así”, reconoce Calvo. A pesar de todo, indica la respuesta de los trabajadores ha sido muy importante:
“Ha habido mucho apoyo social y mucha solidaridad de otros sectores, como el de la sanidad pública que también peleaba por mejoras y el comercio del metal que tiene también un convenio propio”.
Un conflicto marcado por la movilización
El sector del metal de Pontevedra protagonizó jornadas de huelga los días 7, 13, 14 y 19 de mayo. Las reivindicaciones se centraban en la mejora salarial, la reducción de jornada y la adopción de medidas que permitieran afrontar mejor las difíciles condiciones laborales que soportan muchos trabajadores y trabajadoras, expuestos a riesgos para la salud y a temperaturas extremas durante buena parte de la jornada.
Las manifestaciones mostraron un elevado grado de participación y combatividad. Solo en Vigo llegaron a concentrarse alrededor de 10.000 trabajadores y trabajadoras en algunas de las movilizaciones convocadas.
La última jornada de huelga fue respaldada únicamente por la CIG, que ya había manifestado sus discrepancias con la evolución de la negociación. Tras no sumarse a la firma del convenio, el sindicato nacionalista tampoco impulsó la continuidad de las movilizaciones mediante nuevas convocatorias generales o grandes asambleas de trabajadores para decidir los siguientes pasos del conflicto.
Los principales contenidos del acuerdo
El nuevo convenio tendrá una vigencia de cuatro años y contempla una subida salarial acumulada del 15%, distribuida en incrementos del 5% el primer año, del 4% el segundo y del 3% en cada uno de los dos años siguientes.
Además de los incrementos retributivos, el texto incorpora avances significativos en materia de derechos laborales. Entre ellos figura la aplicación efectiva del real decreto sobre estrés térmico, cuya implementación no se estaba produciendo de forma generalizada, así como el abono de los pluses de toxicidad, penosidad y peligrosidad, reconocidos en muchos casos pero no percibidos por numerosos trabajadores.
También se recogen mejoras en las subrogaciones, ampliando determinados supuestos a empresas de más de 50 trabajadores en sectores como telecomunicaciones y eólica, así como una reducción de ocho horas en la jornada anual, la ampliación de la jornada continuada, el incremento de las vacaciones de 23 a 24 días laborables y medidas relacionadas con la formación y la promoción profesional.
Asimismo, el acuerdo contempla la creación de comisiones de trabajo destinadas a reactivar la clasificación profesional y estudiar la posible aplicación de coeficientes reductores para determinadas actividades del sector.
Luces y sombras del convenio
A pesar de valorar positivamente los avances conseguidos, desde el movimiento especializado de la Acción Católica de Vigo reconocen que el acuerdo no recoge todas las reivindicaciones planteadas durante el conflicto. La CIG defendía, entre otras cuestiones, limitar la vigencia del convenio a tres años y fortalecer determinados mecanismos de garantía salarial.
Con todo, la organización cristiana del mundo obrero considera que la principal enseñanza del conflicto trasciende el propio texto firmado.
“La unidad y la movilización de la clase trabajadora han sido decisivas para mejorar las condiciones de vida y de trabajo”, subraya Luis Calvo.
La HOAC de Vigo destaca igualmente el apoyo solidario recibido desde otros sectores laborales y sociales, así como la implicación de jóvenes organizados en plataformas estudiantiles que acompañaron las reivindicaciones del metal durante las semanas de conflicto.
Para la Comisión Diocesana, la experiencia vivida demuestra que la participación organizada, la solidaridad y la unidad de acción siguen siendo herramientas fundamentales para defender la dignidad del trabajo y avanzar en la mejora de las condiciones laborales de las personas trabajadoras.
Apoya y cuida Noticias ObrerasTu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común

Redactor jefe de Noticias Obreras



