La evolución de los precios se mantiene en niveles altos en junio con una inflación interanual del 3,2%

El Índice de Precios de Consumo (IPC) mantuvo en junio una tasa interanual del 3,2%, la misma registrada en abril y mayo, según los datos definitivos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con ello, la inflación encadena cuatro meses por encima del 3% y se mantiene en niveles elevados en un contexto marcado por las tensiones energéticas y el impacto del conflicto entre Israel e Irán sobre los mercados internacionales.
El organismo estadístico atribuye el principal impulso alcista de los precios al comportamiento de la vivienda, especialmente por el encarecimiento de la electricidad y el gas. El INE relaciona este incremento con la retirada gradual, desde el pasado 1 de junio, de las medidas fiscales extraordinarias aplicadas a la energía. En sentido contrario, la caída de los precios de los combustibles contribuyó a contener la inflación general.
Uno de los datos más destacados del mes es la moderación de la inflación subyacente —que excluye alimentos no elaborados y productos energéticos por su mayor volatilidad— hasta el 2,9%, una décima menos que en mayo.
También se desaceleró el crecimiento de los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas, cuya tasa interanual se situó en el 1,9%, tres décimas por debajo de la registrada el mes anterior y en su nivel más reducido desde comienzos de 2025.
En términos mensuales, el IPC aumentó un 0,6% respecto a mayo, frente al 0,1% del mes anterior, acumulando cinco meses consecutivos de incrementos.
Por su parte, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), utilizado para las comparaciones con el resto de países de la Unión Europea, se mantuvo en el 3,6% interanual y registró igualmente una subida mensual del 0,6%.
La evolución de algunos productos refleja la persistencia de fuertes desequilibrios sectoriales. Entre los mayores incrementos de precios en el último año destacan los combustibles líquidos (+28,5%), la recogida de basuras (+26,6%), el transporte combinado de pasajeros (+26,6%) y la joyería y relojería (+25,3%).
Por el contrario, las mayores bajadas correspondieron a las frutas tropicales (-22,7%), el butano y el propano (-14,4%), otras frutas frescas (-8,2%) y los equipos audiovisuales (-6,7%).
La inflación mostró además comportamientos desiguales entre territorios. Las tasas más elevadas se registraron en Madrid (3,8%), Cantabria (3,5%), Baleares (3,4%), Canarias (3,4%) y Galicia (3,3%), todas por encima de la media estatal. En el extremo opuesto se situaron Extremadura (2,4%), Ceuta (2,6%), Asturias (2,7%), Navarra (2,7%) y Andalucía (2,8%).
Riesgos persistentes
El secretario de Estudios y Discurso de CCOO, Carlos Gutiérrez, señaló que el dato de junio confirma que “la inflación sigue contenida” a pesar de las presiones derivadas del aumento de los precios de la electricidad y el gas.
Según explicó, la bajada de los combustibles ha amortiguado el efecto de la retirada de las medidas fiscales extraordinarias aplicadas durante la crisis energética.
No obstante, Gutiérrez advirtió del riesgo que supone la incertidumbre internacional y la evolución de los mercados energéticos. A su juicio, un nuevo repunte de los precios de la energía podría deteriorar nuevamente el poder adquisitivo de los hogares. Por ello, defendió la necesidad de seguir impulsando mejoras salariales y extender las cláusulas de revisión salarial mediante la negociación colectiva.
También recordó que la propuesta sindical para el acuerdo de negociación colectiva planteaba incrementos salariales mínimos del 4%, con subidas adicionales vinculadas a la situación salarial de cada sector o empresa.
Junto a las reivindicaciones salariales, el sindicato insistió en la necesidad de acelerar la transición energética. Carlos Gutiérrez reclamó un mayor despliegue de las energías renovables, así como de las infraestructuras necesarias para impulsar la electrificación de empresas, hogares y transporte.
Reducir la dependencia de los combustibles fósiles resulta fundamental para contener los costes energéticos, garantizar una energía asequible y reforzar tanto la competitividad empresarial como la capacidad adquisitiva de los salarios.
Además, CCOO expresó su preocupación por el peso creciente de la vivienda en los presupuestos familiares.
Vigilancia de los precios
El sindicato UGT destaca el mantenimiento de la tasa interanual pese al fuerte encarecimiento mensual de la electricidad y el gas, cuyos precios aumentaron un 16,1% y un 10%, respectivamente.
La moderación de la inflación subyacente, que descendió una décima hasta el 2,9% indican, a su juicio, la contención de las tensiones estructurales, aunque insiste en la necesidad de seguir vigilantes ante posibles tensiones derivadas de la situación geopolítica y de los mercados energéticos.
UGT identifica igualmente la negociación colectiva como una herramienta fundamental para preservar el poder adquisitivo de las personas trabajadoras y la firma de cláusulas de garantía salarial.
La organización alerta de que el continuo incremento del precio de la vivienda, tanto en compra como en alquiler, está reduciendo el efecto real de las mejoras retributivas y reclama aplicar de forma efectiva la regulación de las zonas de mercado residencial tensionado y ampliar el parque público de vivienda asequible.
Finalmente, UGT insiste en la necesidad de seguir elevando el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para reforzar la protección de las personas con menores ingresos.
Revisión salarial automática
El sindicato USO, en cambio, hace otra lectura de la evolución de la inflación subyacente, pese a su bajada, por entender que se consolida en un nivel excesivo el encarecimiento menos condicionado a la coyuntura.
USO pone el foco especialmente en el transporte, que identifica como la partida básica con mayor incidencia en el encarecimiento del coste de la vida. El sindicato destaca que este grupo registró un aumento anual del 7,4%, impulsado en gran medida por el encarecimiento del transporte aéreo. También llama la atención sobre la evolución de los alimentos, cuyos precios siguieron aumentando un 2,2% interanual. A juicio de la organización, aunque el crecimiento es inferior al registrado hace un año, la alimentación continúa encareciéndose y sigue presionando los presupuestos familiares.
En materia salarial, USO considera insuficiente la evolución de los convenios colectivos para recuperar la pérdida acumulada de poder adquisitivo. Por ello, Joaquín Pérez defiende la recuperación de mecanismos automáticos de actualización salarial vinculados a los precios.
No obstante, plantea que dicha referencia no se base en el IPC general, sino en un indicador que recoja exclusivamente los gastos esenciales de los hogares, como alimentación, vivienda y transporte, por ser los capítulos que más condicionan la economía cotidiana de las familias trabajadoras.
El dirigente sindical relaciona también las tensiones inflacionistas con la creciente inestabilidad internacional. En este sentido, sostiene que conflictos como el de Irán son utilizados por determinados actores económicos para justificar incrementos de precios y ampliar márgenes empresariales. Ante esta situación, reclama un cambio de orientación en las políticas económicas y productivas tanto en España como en la Unión Europea.
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