Las subidas salariales llegan a la mayoría trabajadora, aunque persisten los bajos salarios en España

El crecimiento de los salarios en España comienza a corregir una tendencia histórica de precariedad, pero todavía no logra revertir la realidad de millones de personas trabajadoras que continúan con ingresos insuficientes. Así lo recoge el informe de CCOO que indica que somos un país con salarios bajos que han de afrontar una alto coste por la vivienda.
Según este estudio, las subidas salariales se han extendido en los últimos años a una parte significativa de la población asalariada, rompiendo con la dinámica de la anterior crisis económica, cuando las políticas de austeridad deterioraron los sueldos —especialmente los más bajos— y ampliaron la desigualdad.
El salario medio en España se situó en 2024 en 2.386 euros brutos mensuales en doce pagas, pero esta cifra esconde una distribución muy desigual: el 63% de las personas asalariadas percibe ingresos por debajo de esa cantidad y la mitad no supera los 2.001 euros mensuales.
Mejora del poder adquisitivo, con mayor impacto en los salarios bajos
Uno de los aspectos más relevantes del informe es el cambio en la distribución de las subidas salariales. Entre 2018 y 2024, el salario medio creció un 2,8% en términos reales, superando el incremento registrado entre 2007 y 2018 (1,6%).
Sin embargo, el avance más significativo se produce entre los salarios más bajos. El 10% de las personas trabajadoras con menores ingresos ha experimentado una mejora del 24% en su poder adquisitivo desde 2018, tras haber sufrido una pérdida del 17,8% en el periodo anterior marcado por la austeridad.
“Las subidas salariales llegan ahora a la mayoría de la población y a quien más las necesita”, destaca el informe, que subraya que la recuperación actual presenta un reparto más equitativo que en etapas anteriores.
Además, durante 2025 y el primer trimestre de 2026, los salarios han continuado recuperando poder de compra: han crecido un 5,1%, por encima de la inflación acumulada (4,1%), lo que supone una mejora cercana a un punto porcentual.
Un modelo que mejora, pero insuficiente para muchas familias
A pesar de estos avances, el informe insiste en que España sigue siendo un país de bajos salarios. La mejora del empleo y de los ingresos no ha eliminado las dificultades cotidianas de amplias capas de la población trabajadora.
El principal obstáculo señalado es el encarecimiento de la vivienda y de bienes básicos, que limita el impacto real de las subidas salariales. Esta situación afecta especialmente a los hogares con rentas medias y bajas, así como a la población joven, cuya emancipación sigue viéndose condicionada por el alto coste del alquiler y de la compra de vivienda.
El informe del sindicato subraya que las mejoras salariales no solo tienen un impacto social, sino también económico. El aumento de los ingresos de la población trabajadora refuerza la demanda interna y contribuye a un crecimiento más equilibrado.
En este sentido, CCOO considera que políticas como la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), la reforma laboral o los mecanismos de protección del empleo han sido determinantes para iniciar este cambio de tendencia.
El reto ahora, señala el estudio, es consolidar esta senda, extender las mejoras a la mayoría social trabajadora y avanzar hacia un modelo productivo más justo, que garantice una distribución más equilibrada de la riqueza.
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