León XIV invita a “caminar juntos” en su mensaje en la catedral de Barcelona

La segunda etapa del viaje del papa León XIV a España comenzó este martes en el aeropuerto de el Prat de Barcelona, donde saludó a algunos representantes de la Generalitat de Cataluña, para ser trasladado a la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, donde rezó la Hora Media.
En la puerta del templo lo esperaba el cardenal Juan José Omella Omella, arzobispo metropolitano de Barcelona, que lo acompañó hasta una de las capillas laterales. Allí, en silencio, León XIV se detuvo unos minutos ante el Santísimo Sacramento antes de recorrer la nave central, saludando a los fieles que lo observaban con expectación.
Tras las palabras de bienvenida del cardenal, el Papa inició su homilía, en la que quiso leer algunos fragmentos en catalán, gesto que fue recibido con un murmullo agradecido entre los presentes.
En su mensaje, invitó “a renovar, concordes, el propósito de caminar juntos, todos, fieles y Pastores, tras las huellas de Cristo, hacia la plenitud de la vida”
Su reflexión giró en torno a dos imágenes bíblicas: la Esposa y el Cuerpo. Sobre la primera, recordó que la Iglesia es ante todo una comunidad amada, una asamblea diversa y rica en historias personales que encuentra su origen en un acto de amor que la precede.
“Dios os ha querido aquí, porque ama en vosotros y en vuestro estar juntos una belleza y una bondad únicas y sagradas”, afirmó, subrayando que la Iglesia “es fruto de un acto de amor que la precede y que viene de Dios”.
Insistió en que sólo desde esa experiencia fundante puede brotar la vida comunitaria: “Sólo quien se deja amar por Dios puede construir, con los demás, las obras del amor”.
En ese punto evocó palabras del Papa Francisco dirigidas a esta diócesis, recordando que el clima que la comunidad cristiana está llamada a difundir es “un clima de familia, en el que se vive juntos, conscientes de la filiación y de la llamada común, solidarios, abiertos, capaces de misericordia, de sacrificio, de atención recíproca, de perdón”.
También recuperó la memoria de Juan Pablo II en su visita de 1982, cuando animó a proclamar que Barcelona y Catalunya son un hogar amplio y abierto a la fraternidad cristiana, una afirmación que León XIV vinculó a los rostros concretos de quienes trabajan por la comunión más allá de cualquier polarización.
La segunda imagen, la del Cuerpo, le permitió profundizar en la dimensión comunitaria de la fe. Recordó que Cristo es la Cabeza y los creyentes, miembros de un único organismo animado por el Espíritu.
Por eso, dijo, trabajar juntos “no es una elección de estilo, sino una necesidad fisiológica”, que se concreta en poner en juego los carismas recibidos con respeto y obediencia. En este punto insistió en que “en la riqueza de los dones recibidos, somos fuertes porque estamos unidos, y estamos unidos porque estamos animados por el mismo Espíritu”.
Y advirtió con firmeza sobre la importancia de custodiar esa comunión: “No permitir que nada destruya la unidad en la que Dios nos ha constituido y hacia cuya plenitud nos conduce día tras día”.
En un mundo desgarrado por guerras y divisiones, el Papa invitó a los presentes a convertirse en testigos de unidad, acogida y paz. “Mártires, es decir, testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias”, afirmó, llamando a una entrega que pasa por la renuncia a lo superfluo y por la recuperación de lo esencial: “Dispuestos, en lo que sea necesario, a morir a nosotros mismos, a perdernos para reencontrarnos, a renunciar a lo superfluo para construir sobre lo que es esencial y dura para siempre”.
Concluyó su intervención recordando las palabras de Jesús en la Última Cena: “Yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno”.
Tras la oración, León XIV descendió a la cripta para rezar ante la tumba de santa Eulalia. Al salir, improvisó un saludo a la multitud que lo esperaba en la calle, antes de dirigirse a la Casa Arzobispal, donde almorzaría y mantendría un encuentro privado con el presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa i Roca, así como con miembros de la Orden Agustina.

Redacción de Noticias Obreras.



