La vigilia de jóvenes: afirmación de plena humanidad

Jóvenes de los movimientos de Acción Católica especializada destacan la defensa de la humanidad y la verdad en medio del ruido y la conflictividad social que ha supuesto la Vigilia de Oración con el papa León XIV en su visita a España.
Para el presidente de la Juventud Obrera Cristiana (JOC), Nacho Morlanes, que asistió con varios militantes más de este movimiento de jóvenes trabajadores, la vigilia se desarrolló “bien”, como “cabía esperar de un encuentro de este tipo con el Papa, que ha dejado palabras más que “interesantes y oportunas”.
Rubén Serrano, de la Juventud Estudiante Católica (JEC) se guarda “impresiones valiosas” de la vigilia, como el reconocimiento de la necesidad de “comunidad y acompañamiento en un mundo cada vez más acelerado, así como la importancia de evangelizar también en redes sociales”.
Como estaba previsto, entre quienes subieron al imponente escenario para traslada al santo padre León XIV sus inquietudes se encontraba una militante de la JOC, María Arzuagui, que no dudó en exponer las dificultades actuales para quienes tratan de sacar adelante sus proyectos vitales en un país donde la vivienda está por las nubes, el empleo estable y con sentido parece una quimera y cunde un individualismo feroz que condena a muchas personas a la soledad no deseada.
Rubén, de la JEC, admite que “fue una alegría ver a María plantear una pregunta al papa León, y sentir así que “los movimientos de Acción Católica juvenil estábamos representados en ella”.
“Se notó el esfuerzo por mostrar una gran diversidad de carismas en el escenario, tanto en las obras escénicas como en la música”, aclara, mientras Nacho, de la JOC, no puede más que estimar el esfuerzo de la organización por mostrar la pluralidad de la propia juventud creyente en este acto multitudinario.
El santo padre, en sus respuestas ,a las preguntas de la juventud aprovechó para recuperar la Carta a Diogneto, escrita a finales del siglo II, que ya planteaba que “los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo”, como “contemporáneos, pero sin ser prisioneros del tiempo que pasa”, gracias a la fe en Cristo que libera.
Fue cuando les respondió “estáis llamados a dar una nueva dirección a la sociedad, convirtiéndoos en protagonistas del cambio a partir de vuestros vínculos cotidianos, aquello que vivís en la familia, en la universidad y en el trabajo” y les invitó a “ser juntos sal de la tierra y luz del mundo”.
“El joven cristiano, en efecto, se vuelve luminoso tanto en la alegría como en la prueba, dando sabor a la realidad porque la habita como una persona que disfruta de la vida en su interior, sin esperar que el gusto se lo den la riqueza, el placer o el poder”.
La igual dignidad humana
El presidente de la JOC, destaca “la reivindicación de un humanismo centrado en la persona, y del igual valor de cada ser humano por el simple hecho de serlo”, que hizo el Papa.
“La emoción y el sentimiento” del público asistente y ese deseo de “interioridad” estuvo muy presente, admite Nacho, que pudo participar desde bastante cerca del escenario.
“Se podía notar esa espiritualidad que parecer estar creciendo, en medio de la emotividad que se había generado”, confiesa, aunque subraya que se trata de momentos álgidos y puntuales que requieren un acompañamiento en el día a día.
Después de todo, matiza, “en la JOC estamos más acostumbrados a procesos personales de maduración en la fe, continuados, a partir de las circunstancias de jóvenes trabajadores que normalmente viven en barrios de la periferia”.
Con todo, considera que el mensaje a la juventud, tuvo “un tono histórico” en el sentido de que desarrolló una “perspectiva profunda de la historia”, al recordar que “las épocas pasan, las generaciones pasan, pero lo que debe permanecer es la humanidad”.
El discurso marcadamente “humanista” reafirma, según su punto de vista, a un “Dios que no está alejado de la humanidad” sino que se hace presente en “la realidad cotidiana”.
Este humanismo, destaca, “no es abstracto o filosófico”, sino que apela a “la humanidad real, concreta, carnal”.
“Ha bajado a lo terrenal, a lo que vivimos y encarnamos, no a una idea general o distante”, matiza.
También se queda el presidente de la JOC con algo que León XIV volvió a abordar: “la necesidad de huir de la mentira” precisamente ante el auge de las redes sociales y el ecosistema digital.
Su compañero de la Acción Católica Especializada, Rubén Serrano, saca a colación la reciente de Magnifica humanitas, donde se abordan las oportunidades y riesgos de las nuevas tecnologías.
Especialmente significativo, apunta, fue escuchar “un testimonio centrado en ese tema y plantear la importancia de vivir la vida fuera de las pantallas, de no reducir la existencia al ámbito digital, sino de compartir allí lo que ya se ha vivido y no sustituir la experiencia real por la virtual”.
En esa misma línea, Rubén subraya las palabras del cardenal Cobo al inicio de la vigilia, cuando invitó a “alzar la mirada para no quedar atrapados en lo inmediato ni en la desesperanza” y hacerse “preguntas de fondo”.
Salir de las pantallas
El propio Papa había reparado en la importancia del silencio, tomándose un prolongado tiempo para la adoración eucarística. “Nos invitó a recuperar la pausa, a salir del ruido constante de pantallas y mensajes, y a encontrar espacios de discernimiento para descubrir qué pide Dios”, recuerda Rubén.
En su opinión, el hecho de que el papa León XIV ofreciera “luz para descubrir nuestra vocación y el para quién es nuestra vida” tiene un peso decisivo para la juventud, que pone en valor “los procesos de iniciación y formación cristiana como una de las claves para el futuro, pero también el presente de las y los jóvenes”.
En cuanto a las respuestas del Papa, varias ideas se le quedaron especialmente grabadas.
“Citó santos que vivieron con coherencia en sus propios ambientes, sin miedo a hablar de justicia ni a enfrentarse a quienes tenían poder. Uno de los ejemplos fue un agustino conocido como “el padre de los pobres”, un mensaje muy en sintonía con la prioridad que tanto Francisco como León XIV han dado a los pobres y a la lucha contra la injusticia y las vulnerabilidades”, comenta Rubén.
“Otro momento significativo fue cuando recordó su experiencia misionera en Perú. No solo fue a evangelizar, sino que también fue evangelizado por las personas con las que convivió”, continúa.
“Para quienes hoy realizamos servicios en la Iglesia de acompañamiento, formación y diálogo con militantes o diócesis, esa perspectiva es clave: reconocer que también aprendemos y descubrimos a Dios en quienes encontramos”, señala.
Inevitablemente, desde los movimientos de Acción Católica especializada, se resalta el papel del testimonio coherente en la vida cotidiana, en todos los ambientes y el llamamiento a cuidar el discernimiento, que en sus palabras avaló, de alguna forma, Robert Prevost.
La visita del Papa a España continúa por lo que habrá ocasión de escuchar sus palabras sobre otros temas candentes que no relucieron tanto en la pasada vigilia como los conflictos constantes y la necesidad de paz, la revolución digital y el economicismo rampante, por lo que la comunidad creyente y la sociedad española seguirán atentas al discurrir de Prevost por nuestro país.
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