Entidades eclesiales de trabajadoras y trabajadores acogen la encíclica de León XIV como un interpelación a actualizar su misión

Entidades eclesiales de trabajadoras y trabajadores acogen la encíclica de León XIV como un interpelación a actualizar su misión
Movimientos de la pastoral del trabajo, como Hermandades del Trabajo (HHT) o Acción Católica Obrera (ACO), además de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD), destacan la trascendencia de la primera encíclica del papa León XIV, Magnifica humanitas, tanto para las comunidades cristianas como para la sociedad

 “El papa León XIV sigue los pasos del papa Francisco” reconoce con alegría la copresidenta de ACO, Montserrat Carulla, tras comprobar que “la encíclica resalta la dignidad de toda la humanidad, no puedo estar más de acuerdo con él”. Su compañero, también copresidente, Jordi Soriano, subraya que “León XIV cree en la construcción de un ecosistema digital cuidado y compartido”

Para el vicepresidente de la Comisión Pastoral de las Hermandades del Trabajo de Madrid, Fernando García, no se puede ignorar la advertencia del Papa sobre el futuro de las relaciones laborales, “uno de los ámbitos en los que los riesgos de las nuevas tecnologías se manifiestan con mayor claridad”.

En representación de ITD, Pilar de la Rosa, vicepresidenta de Justicia y Paz, recoge la advertencia de la encíclica sobre uno de los efectos perniciosos que la inteligencia artificial (AI) y la robotización, como puede ser el incremento del desempleo y su invitación a las empresas y Estados a “establecer criterios sociales para la innovación y toda introducción de automatización y de IA debería ir acompañada de medidas verificables de protección del empleo, (…) no a generar exclusión”.

Es más, destaca de la Rosa, León XIV plantea que “la actual estructura económica rara vez se preocupa por la sostenibilidad social, por eso apela a los estados para que orienten las dinámicas económico-tecnológicas hacia el bien común, promoviendo el trabajo digno, la inclusión social y una distribución equitativa de los beneficios de la innovación”.

Trabajadores, sindicatos e Iglesia unidos en una preocupación común

La copresidenta Montserrat Carulla, celebra la impronta que papa León XIV está dando al pensamiento social católico. “El Papa considera fundamental que las organizaciones de trabajadores, los sindicatos y la Iglesia tiendan puentes para trabajar unidos en esta nueva época laboral”, afirma.

Al tiempo, destaca que este cambio “ya empieza a hacerse visible en España”, después de dos décadas de distanciamiento, con la reciente reunión entre los sindicatos mayoritarios y los obispos en la sede de la Conferencia Episcopal Española. “Esperamos que estos encuentros continúen, porque solo así podremos dignificar el trabajo y a los trabajadores”, añadió.

En ese sentido, resalta que esta orientación coincide plenamente con el apartado 155 de la encíclica, donde el Papa llama a un esfuerzo conjunto de políticos, sindicatos, patronal y comunidad científica para actualizar la legislación laboral ante los nuevos desafíos.

“El Papa tiene muy presente que debemos trabajar unidos por el bien común de toda la humanidad. El trabajo, junto con la vivienda, es esencial para una vida digna, y no podemos permitir que nadie quede al margen”, señala Carulla.

Carulla expresa también su satisfacción por la continuidad del magisterio social: “Da alegría ver cómo el Papa León XIV sigue los pasos del Papa Francisco. Es una encíclica que resalta la dignidad de toda la humanidad. No puedo estar más de acuerdo con él”.

Su compañero en la presidencia de esta organización de la pastoral del trabajo, Soriano Márquez, enfatiza que la nueva encíclica Magnifica humanitas como un hito en la actualización del pensamiento social de la Iglesia.

“Con esta encíclica, el papa León XIV actualiza en plena era digital la Rerum novarum de León XIII, que en su momento iluminó el mundo del trabajo en plena revolución industrial”, afirmó. Para Soriano, el paralelismo es evidente: “Hoy vivimos otra revolución, la revolución digital, y la inteligencia artificial empieza a actuar incluso por encima del derecho internacional y de las leyes de los Estados soberanos”.

Soriano valora especialmente la contundencia con la que el Papa alerta sobre los riesgos de un desarrollo tecnológico sin control democrático. “Es muy positivo que el Papa advierta que un uso abusivo de la IA por parte de grupos poderosos, actuando sin regulación, puede llegar a poner en riesgo la democracia y empujar a millones de personas hacia la esclavitud digital, el paro, la miseria y el descarte”, señaló.

A su juicio, quienes hoy concentran el poder digital “operan más allá de los Estados y de las organizaciones multinacionales, a través de plataformas que gestionan datos y algoritmos sin apenas supervisión”.

Frente a ese escenario, Soriano subraya que León XIV apuesta por “la construcción de un ecosistema digital cuidado y compartido”, donde la tecnología esté al servicio del bien común. “El Papa, siguiendo la Doctrina Social de la Iglesia, vuelve a poner en el centro la dignidad plena de la persona humana y se sitúa claramente del lado de los trabajadores y de los más vulnerables”, afirmó.

Por ello, considera crucial el llamamiento del pontífice a los poderes públicos: “La encíclica insta a los gobiernos y a las entidades supranacionales a regular el marco jurídico en el que deben desarrollarse estas tecnologías. No podemos permitir que el futuro digital se construya sin reglas ni responsabilidad”.

Justa remuneración

Desde Hermandades del Trabajo, inmersa en su propio proceso de renovación institucional, Fernando García, reconoce que esta encíclica “se vuelve no solo pertinente, sino imprescindible”, ya que ofrece “claves para interpretar los desafíos actuales y orienta la misión de un movimiento que nació precisamente para acompañar, dignificar y evangelizar el mundo obrero”.

García recoge la interpelación directa a su misión con los trabajadores, especialmente con los más vulnerables. Destaca, en primer lugar, la reflexión del Papa sobre la dignidad del trabajo en plena transición digital. “Sigue siendo actual la enseñanza social que vincula la dignidad del trabajo con la justa remuneración y con la posibilidad real de que las familias lleven una vida verdaderamente humana”, afirma.

Recuerda que el trabajo “no es un simple instrumento, sino una expresión de la dignidad de la vida”, y que, aunque las ayudas económicas puedan ser necesarias en situaciones de emergencia, “no pueden convertirse en la única respuesta: el objetivo es que cada persona pueda vivir dignamente a través de su propio trabajo”.

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Subraya también que el trabajo “no es solo un problema que gestionar ni un medio para obtener ingresos, sino un bien fundamental para la persona y un principio de toda la actividad económica”.

En este sentido, plantea que la Doctrina Social de la Iglesia ofrece un patrimonio sólido: “la dignidad de la persona, el valor del trabajo, el destino universal de los bienes, la solidaridad, la subsidiariedad, el cuidado de la creación y la centralidad de la paz y la fraternidad”.

Sobre el desempleo en la cuarta revolución industrial, García advirtió que la preocupación del Papa es plenamente pertinente. “La innovación se acoge muchas veces solo para reducir costes y aumentar beneficios. Es realista temer una reducción significativa de puestos de trabajo, con efectos profundos en las familias, en los jóvenes y en las economías locales”, señaló. En muchos sectores, añadió, esto ya se traduce en “nuevas formas de precariedad y desigualdad, con remuneraciones muy elevadas para una minoría altamente especializada y salarios cada vez más bajos para una gran parte de la población activa”.

García valora especialmente el llamamiento del Papa a construir una economía que valore la dignidad. “El mercado laboral es uno de los ámbitos donde los riesgos de las nuevas tecnologías se ven con mayor claridad.

Por eso es necesario recordar que la libertad económica no es absoluta y debe medirse siempre en función del bien común y de la dignidad de cada persona”, afirmó. A su juicio, la iniciativa empresarial puede ser “una verdadera vocación”, siempre que reconozca la creación de empleo digno como parte esencial de su servicio a la sociedad, “y no como una variable subordinada únicamente al beneficio”.

García destaca el sentido pastoral de la encíclica: “El Papa nos invita a los fieles laicos a redescubrir nuestra tarea de hacer presente el Evangelio en lo cotidiano –en la familia, en el trabajo, en la participación social– a través de los principios que ofrece en esta nueva encíclica”. Para él, Magnifica humanitas es una llamada a renovar la mirada y la acción en un tiempo de cambios profundos.

Riesgo de deshumanización

La portavoz de ITD, Pilar de la Rosa, subraya que  encíclica se inscribe plenamente en la tradición de la Doctrina Social de la Iglesia. “León XIV entronca con los documentos de sus predecesores y, manteniendo los conceptos básicos desarrollados desde Rerum novarum, los actualiza para la cuarta revolución industrial, marcada por la inteligencia artificial y la robótica”, señaló.

A su juicio, el objetivo del Papa es claro: “custodiar lo humano, que significa reconocer al otro como persona digna de atención”.

En relación con el mundo laboral, De la Rosa destacó que el Papa se apoya en los principios fundamentales del trabajo decente, reclamando que sigan siendo referencia en esta nueva era.

“El Magisterio ha reconocido en el trabajo la clave esencial para comprender la cuestión social en su conjunto”, recordó. No es casual, añadió, que León XIV dedique “casi un 10 % de los epígrafes” de la encíclica a este tema y que inicie su análisis bajo el título La dignidad del trabajo en la transición digital.

La también vicepresidenta de Justicia y Paz valora que el Papa reconozca tanto los avances como los riesgos de las nuevas tecnologías. “La automatización, la robótica y la IA están transformando la estructura misma del trabajo. Liberan al ser humano de tareas pesadas o peligrosas y ofrecen apoyo inteligente, pero también pueden generar deshumanización si la innovación se orienta solo a reducir costes y aumentar beneficios”, advierte.

Por ello, considera fundamental el llamamiento del Papa a empresas y Estados para que “evalúen los impactos sociales desde el principio” y sitúen “la persona antes que la rentabilidad”.

En esta misma línea, De la Rosa entiende la crítica del Papa a los indicadores económicos tradicionales. “León XIV pide a los Estados que no midan su crecimiento solo con parámetros macroeconómicos como el PIB. De ahí que reclame nuevos criterios que integren la dignidad del trabajo, la prosperidad compartida, la reducción de desigualdades y la protección del medio ambiente”, explicó. Para el Papa, recordó, un crecimiento justo “fortalece la paz”.

En este sentido, subraya también la atención que la encíclica dedica a las familias y a los jóvenes. “El Papa recuerda que el trabajo no es solo fuente de ingresos, sino un ámbito decisivo de identidad y esperanza vital. Por eso pide a los Estados que sitúen en el centro a las familias y a las nuevas generaciones, si no queremos que los avances económicos deriven en nuevas formas de inseguridad y exclusión”.

En su valoración final, De la Rosa sintetiza el mensaje de Magnifica humanitas: “El Papa lanza un reto decisivo al mundo empresarial y a los Estados: todos los avances tecnológicos –incluidos la IA y la robótica– deben ponerse al servicio de la magnífica humanidad que Dios ha creado, y no al revés”.

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