Aumenta el número y sofisticación de los arsenales nucleares

Aumenta el número y sofisticación de los arsenales nucleares
La amenaza de las armas nucleares se encuentra hoy en su punto más álgido desde la Guerra Fría. Así lo advierten la Alianza por el Desarme Nuclear y el Centre Delàs de Estudios por la Paz en su nueva publicación, con la que hacen un llamamiento a frentar la nueva carrera armamentista nucelar

El informe Armas nucleares: el estado de la cuestión se publica en medio del creciente belicismo, el debilitamiento de los mecanismos de control y la aceleración de los programas de modernización de los arsenales.

Los últimos datos del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI por sus siglas en inglés) confirman que los Estados cuentan cada vez con más armas y más potentes, mientras que aumenta el número de países que han anunciado su intención de hacerse con ellas, en una ampliación “horizontal”.

Los estados poseedores de armas nucleares están destinando presupuestos cada vez mayores a programas de modernización. Según el informe, esta inversión revela una voluntad explícita de reforzar el papel de las armas nucleares en sus doctrinas militares.

En la actualidad, las armas nucleares aumentan su alcance, potencia, precisión, velocidad y capacidad de sigilo. La comparación histórica es elocuente: la bomba lanzada sobre Hiroshima —quince kilotones y 140.000 víctimas— sería considerada hoy un arma “pequeña” en comparación con los arsenales contemporáneos.

Aunque el número total de ojivas disminuyó tras la Guerra Fría, esta tendencia se ha frenado. El desmantelamiento de las ojivas más antiguas avanza lentamente, mientras se acelera el despliegue de las nuevas.

China destaca por el crecimiento más rápido de su arsenal: de 500 a 600 ojivas en el último año. Aun así, su capacidad sigue lejos de la de Estados Unidos y Rusia, que superan cada uno las 5.000.

Una combinación de riesgo

No solo eso, este tipo de armamento se está combinando con la inteligencia artificial, sistemas autónomos y capacidades cibernéticas.  Estas tecnologías, ya determinantes en conflictos como los de Ucrania, Palestina e Irán, podrían añadir una capa adicional de riesgo, reduciendo tiempos de decisión, aumentando la opacidad y multiplicando las posibilidades de errores o escaladas involuntarias.

Las dos entidades que firman este estudio abogan por revertir la tendencia actual, por lo que llaman a abrir un proceso real de desarme con el objetivo de su completa eliminación. “La humanidad no merece vivir permanentemente bajo la amenaza de una guerra nuclear con efectos planetarios irreversibles”, subrayan.

Desde 2021 está en vigor el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares (TPAN), aprobado por la Asamblea General de la ONU en 2017. Actualmente cuenta con 74 Estados parte y otros 25 signatarios: más de la mitad de los miembros de Naciones Unidas apoyan el tratado.

“Debemos instar a los gobiernos que aún no lo han hecho, posean o no armas nucleares, a adherirse al TPAN. No hay alternativa. Las armas nucleares no son una opción, porque ninguna medida que conduzca a la humanidad a un punto irreversible respecto a su propia destrucción puede serlo”, concluye la publicación.

Campaña “Banca Armada”

Por otra parte, la campaña Banca Armada, en la que participa el Centro Delás se hizo presente en  la Junta de Accionistas del Banco Sabadell en nombre de accionistas críticos que le delegaron 40.579 acciones, como ha ocurrido este mismo año en las del BBVA, Santander y CaixaBank.

La campaña volvió a señalar al Sabadell por su financiación de empresas del complejo militar-industrial, una práctica que —junto con la de otros grandes bancos españoles— “contribuye a la escalada armamentística y perpetúa conflictos”.

Según el informe del Centre Delàs El negocio de los bancos en el belicismo global, el banco destinó 49,72 millones de dólares entre 2022 y 2024 a compañías como Aernnova (43,93 millones) y Escribano Mechanical Engineering (5,79 millones), además de contar con BlackRock como principal accionista, un fondo con fuerte presencia en la industria militar y en sectores especulativos.

Serra advirtió de que la guerra en Ucrania, el genocidio en Gaza y el conflicto en Irán están alimentando la demanda global de armamento y beneficiando a estas empresas.

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