Ser periodista: entre la violencia, la precariedad y el intento de silenciar la verdad

Ejercer el periodismo se ha convertido en una actividad de alto riesgo en todo el mundo: asesinatos, censura, vigilancia y precariedad amenazan un derecho esencial para la democracia, la verdad y la paz
En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se celebra este 3 de mayo, ejercer el derecho a informar es cada vez más peligroso, más precario y más incómodo para los poderes. “Con frecuencia se dice que, en la guerra, la verdad es la primera baja. Sin embargo, (…) las primeras bajas son los periodistas”, advierte el secretario general de la ONU, António Guterres, en su mensaje para esta jornada.
Coches bomba, asesinatos, detenciones arbitrarias o despidos…, la violencia contra quienes informan se ha convertido en una constante global. Solo en lo que va de 2026, al menos 14 periodistas han sido asesinados, mientras que en 2025 murieron 128 profesionales de la información, según la Federación Internacional de Periodistas (FIP). A esta realidad se suma un dato alarmante: el 85% de los crímenes contra periodistas queda impune.
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, ha alertado de que “la libertad de prensa está pagando un alto precio”, especialmente en contextos de guerra. La ofensiva israelí en Gaza se ha convertido en una trampa mortal para los medios: “Mi oficina ha verificado el asesinato de casi 300 periodistas desde octubre de 2023”, denunció.
La violencia y la represión se extienden más allá de la guerra
Aunque los conflictos armados concentran el mayor riesgo, la amenaza se ha generalizado. Investigar la corrupción, el crimen organizado o los daños ambientales implica hoy graves riesgos en casi cualquier país.
La represión adopta múltiples formas: detenciones, procesos judiciales intimidatorios, vigilancia digital y ataques transnacionales. Actualmente, alrededor de 330 periodistas permanecen encarcelados en el mundo, junto a más de 500 blogueros y comunicadores ciudadanos.
“En todo el mundo, los trabajadores de los medios de comunicación se enfrentan al riesgo de la censura, la vigilancia, el acoso legal, e incluso la muerte”, subraya Guterres, quien denuncia además el aumento de asesinatos “con frecuencia atacados deliberadamente”.
Las mujeres periodistas sufren una violencia específica y desproporcionada: tres de cada cuatro han padecido acoso en internet, incluidos ataques sexuales y campañas de difamación.
A esta ofensiva se suman prácticas como los apagones informativos, las restricciones de acceso o los cortes de internet, en muchos casos con la complicidad de poderes políticos y económicos. Todo ello configura un ecosistema en el que, como advierte la ONU, decir la verdad al poder se convierte en una actividad de alto riesgo.
Precariedad, vigilancia y desinformación: amenazas estructurales al derecho a la información
Junto a la violencia directa, el periodismo afronta una presión estructural creciente. La Federación Internacional de Periodistas denuncia el estado “deplorable” de la libertad de prensa y alerta de un retroceso del 10% en la libertad de expresión desde 2012, según datos de la UNESCO, comparable a los periodos más convulsos del siglo XX.
La precariedad laboral y el cierre de medios afectan ya a casi un tercio de los países, debilitando la independencia informativa y favoreciendo el silenciamiento de voces críticas. “Cada ataque (…) busca silenciar la información y afecta directamente al derecho de la ciudadanía a estar informada”, afirma Anthony Bellanger, secretario general de la FIP.
A ello se añade una vigilancia tecnológica sin precedentes. Desde campañas de phishing hasta programas espía de nivel estatal, los periodistas y sus fuentes están expuestos a un control constante que amenaza la confidencialidad y la seguridad informativa.
El auge de la inteligencia artificial introduce nuevas tensiones: desinformación masiva, suplantación de identidad y uso de contenidos periodísticos sin remuneración. Para la Federación Internacional de Periodistas, estas prácticas constituyen “una oportunidad más para silenciar a los periodistas y vulnerar el derecho a la información”.
En este escenario, Comisiones Obreras (CCOO) advierte de nuevos factores que agravan la crisis: el avance de la ultraderecha y sus ataques a los medios públicos, el aumento de la autocensura por miedo a represalias y la proliferación de pseudomedios. El sindicato alerta también del impacto de la inteligencia artificial utilizada para generar “basura digital” capaz de distorsionar el debate público y engañar a los algoritmos.
Además, señala que los medios públicos atraviesan un momento crítico, presionados por políticas privatizadoras que debilitan su función de servicio a la ciudadanía y facilitan la manipulación informativa en contextos de fuerte polarización.
En este contexto, el debilitamiento del periodismo tiene consecuencias directas sobre la vida democrática. “Cuando se erosiona el acceso a información fiable, la desconfianza echa raíces. (…) Y cuando se socava el periodismo, las crisis se vuelven mucho más difíciles de prevenir y de resolver”, advierte Guterres, subrayando que “todas las libertades dependen de la libertad de prensa. Sin ella, no puede haber derechos humanos ni desarrollo sostenible, y tampoco puede haber paz”.
Apoya y cuida Noticias ObrerasTu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común

Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



