Una infraestructura global de vigilancia amenaza el periodismo independiente

El ejercicio del periodismo en todo el mundo se desarrolla hoy bajo una “infraestructura sistémica de control” basada en tecnologías de vigilancia digital cada vez más sofisticadas
Así lo concluye el informe Vigilancia global de los periodistas: un análisis técnico de herramientas, tácticas y amenazas, publicado esta semana por la Federación Internacional de Periodistas, que advierte de un escenario en el que informar se ha convertido crecientemente en una actividad de riesgo.
El estudio, basado en entrevistas con expertos en ciberseguridad, analistas forenses y periodistas, así como en investigaciones verificadas entre 2021 y 2025, señala que la vigilancia ya no es un fenómeno puntual ni exclusivamente estatal, sino una práctica estructural que atraviesa el ecosistema mediático global.
De operaciones aisladas a una industria global
El informe señala que la transformación de la vigilancia en una auténtica industria internacional. Tecnologías que antes estaban reservadas a servicios de inteligencia han sido comercializadas y extendidas a gobiernos de todo el mundo, en muchos casos sin control efectivo.
Herramientas como el spyware Pegasus, Predator o Graphite permiten acceder a dispositivos mediante técnicas de “cero clic” o “un clic”, comprometiendo teléfonos móviles sin que la persona a controlar apenas intervenga. Este tipo de tecnologías conviven con prácticas más básicas (como el phishing o el uso de páginas web falsas), configurando un continuo de amenazas que afecta a periodistas en todos los contextos.
El informe subraya un patrón recurrente: la convergencia entre software espía comercial, capacidades estatales y una supervisión “débil o inexistente”. En la práctica, esto significa que las exportaciones de estas herramientas apenas están reguladas, los mecanismos de control democrático son insuficientes y la rendición de cuentas por abusos resulta, en muchos casos, imposible.
La inteligencia artificial amplifica el control
El salto cualitativo más preocupante, a juicio de la FIP, es la integración de sistemas de inteligencia artificial (IA) en los procesos de vigilancia. Los datos obtenidos (llamadas, mensajes, geolocalización o actividad en línea) son procesados en paneles que permiten correlacionar información y automatizar el seguimiento de personas a gran escala.
“En zonas de conflicto, como Gaza o Ucrania, los sistemas de IA fusionan ahora datos de telecomunicaciones y de drones para identificar y rastrear a periodistas, difuminando la línea entre la observación y el ataque físico”, advierte la organización. Esta afirmación introduce una dimensión especialmente grave: la vigilancia ya no solo condiciona el trabajo informativo, sino que puede poner en riesgo la integridad física de los profesionales.
Casos documentados y patrones comunes
El informe incluye estudios de caso en distintos países que confirman el uso de herramientas de vigilancia contra periodistas. En Grecia, por ejemplo, se documenta el uso indebido de mecanismos de interceptación legal combinado con el escándalo del spyware Predator, evidenciando cómo distintos niveles de control pueden converger para perseguir a profesionales de la información.
Estos casos muestran que la vigilancia no distingue entre sistemas políticos y que puede operar mediante la colaboración (explícita o implícita) de actores estatales, institucionales y corporativos.
“Cuando se vigila a los periodistas, la democracia se vacía”
El informe hace un llamamiento a una respuesta colectiva que refuerce la transparencia, la regulación y la protección de los derechos digitales. Entre sus recomendaciones destacan el control de las exportaciones de software espía, el fortalecimiento de la supervisión independiente, la inversión en capacidades forenses y la formación en seguridad digital para periodistas, así como la defensa del cifrado y el anonimato como garantías fundamentales de la libertad de prensa, cuyo día internacional es el 3 de mayo.
“La vigilancia es el arma que se utiliza para acabar con la libertad de expresión de forma silenciosa. Cuando se vigila a los periodistas, las fuentes desaparecen, las investigaciones se detienen y la autocensura se convierte en algo habitual”, destaca la ingeniera y experta en derechos digitales Samar Al Halal.
“Cuando los periodistas se autocensuran para mantenerse a salvo, el público pierde el acceso a la verdad (…) Cuando la vigilancia se convierte en algo habitual, la democracia se transforma en un espectáculo: se ve, sí, pero ya no es real”, concluye la también autora del estudio, Al Halal.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



