El verdadero absentismo es el de la prevención: 293 muertes laborales en cinco meses

Hasta mayo de 2026, 293 personas trabajadoras han perdido la vida en siniestro laboral, cuatro menos que en el mismo periodo del año anterior, mientras que los accidentes con baja aumentaron un un 1,1% más que en 2025, rompiendo así dos años de descensos hasta los 246.401 casos
Se trata de datos provisionales procedentes de las últimas estadísticas del Ministerio de Trabajo que reflejan la persistencia de un problema estructural de las relaciones laborales.
Aunque los siniestros mortales han descendido, las cifras siguen en niveles insoportables si se tiene en cuenta que toda vida truncada al tratar de ganarse la vida es ya una sin razón injustificable y un drama para la familia afectada.
Del total de muertes en el trabajo en este tiempo, 239 ocurrieron durante la jornada (229 hombres y 10 mujeres) y 54 en el trayecto de ida o vuelta al trabajo (49 hombres y 5 mujeres). A ellas se suman 1.389 accidentes graves en jornada y 344 in itinere.
Las principales causas de la mortalidad son los infartos y derrames cerebrales (100 fallecidos), seguidos de caídas y golpes (44), atrapamientos y aplastamientos (41) y accidentes de tráfico (23).
Por sectores, el mayor número de muertes se concentra en servicios (115), seguido de la construcción (71), mientras que industria (30) y agricultura (23) presentan cifras inferiores, con incrementos en construcción (+2,9%) y agricultura (+15%) y descensos en industria (-31,8%) y servicios (-2,7%).
Los datos reflejan que, entre los accidentes con baja en jornada, predominan los golpes contra objetos inmóviles (60.816 casos) y los sobreesfuerzos físicos que afectan al sistema musculoesquelético (55.793).
En términos de situación profesional, los asalariados registran 235.522 accidentes con baja (+1,4%), de los que 200.231 ocurrieron en jornada, con 1.178 graves y 215 mortales, mientras que entre las personas trabajadoras autónomas se contabilizan 10.879 (-3,8%), aunque con un notable aumento de los fallecimientos en jornada (de 16 a 24).
Además, persiste la brecha de género —el 70% de los accidentes en jornada afectan a hombres, aunque crecen más entre mujeres— y territorialmente Andalucía encabeza la siniestralidad (35.445 accidentes y 47 muertes), seguida de Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid.
Las bajas por contingencias profesionales de las que no habla a la patronal
El sindicato UGT ha relacionado estos datos con la polémica sobre el absentismo laboral, al subrayar el aumento de la incapacidad temporal por “contingencias profesionales” o las enfermedades derivadas de la organización del trabajo, que no es objeto de esta estadística, sobre lo que la patronal nada dice.
“Estas bajas han sido causadas por accidentes que deberían haberse evitado y prevenido en el propio centro o lugar de trabajo”, resaltan desde la organización.
Este sindicato destaca que pese al impacto social y económico de la siniestralidad, “muchas empresas no están analizando en profundidad las causas ni adoptando medidas eficaces para mejorar las condiciones laborales”. En este sentido, insiste en que el deterioro de la salud de las personas en el trabajo no puede abordarse únicamente desde la gestión de las bajas, sino desde la prevención en origen.
Las organizaciones sindicales reclaman la renovación urgente de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, tras más de 30 años de vigencia que contemple más recursos para la Inspección de Trabajo, la creación de la figura del agente territorial de prevención o la adaptación de la norma a los riesgos actuales, entre ellos, los derivados de las olas de calor, el cambio climático y la digitalización del trabajo.
Si bien, valoran positivamente el aumento de las actuaciones inspectoras en condiciones meteorológicas adversas, pero reclaman que se intensifiquen y se acompañen de sanciones efectivas ante incumplimientos, como la ausencia de evaluaciones de riesgos o protocolos frente a altas temperaturas.
Un repunte que confirma una tendencia preocupante
Desde USO, este repunte de la siniestralidad no es coyuntural, sino la confirmación de una tendencia preocupante. El sindicato subraya que la prevención de riesgos laborales sigue siendo tratada en muchas empresas como un coste y no como una inversión en salud y vida.
En este sentido, alertan de que miles de personas trabajadoras continúan expuestas a condiciones inseguras, especialmente en sectores con mayor precariedad o menor estructura preventiva. “No se trata de invertir en prevención para evitar multas, sino de proteger la salud y la vida de trabajadoras y trabajadores”, sostienen desde la organización.
Este sindicato pone el foco en el calor como factor de riesgo para las personas trabajadoras. Mayo de 2026 ha sido, según la AEMET, el noveno mayo más cálido desde 1961. Tuvo un episodio de calor extremo en la segunda quincena que dejó 40,5 °C en Sevilla el día 31 y récords históricos de la serie para este mes en observatorios como Badajoz o Santander.
Esta primera y temprana ola de calor dejó 101 defunciones en mayo, la cifra más alta desde que hay registros.
La Estadística de Accidentes de Trabajo no dispone de ninguna categoría específica para la muerte por calor. En términos laborales, el calor extremo no figura como causa directa de fallecimiento, sino que se diluye en diagnósticos como infartos o accidentes cerebrovasculares. Esta invisibilidad estadística impide dimensionar adecuadamente el impacto del cambio climático en la salud laboral y dificulta la adopción de medidas preventivas eficaces.
Riesgos climáticos
El marco normativo contempla medidas específicas ante riesgos climáticos. El Real Decreto-ley 4/2023 obliga a adaptar las condiciones de trabajo cuando hay alertas meteorológicas, sin pérdida salarial. Sin embargo, USO denuncia que su aplicación es todavía limitada.
Persisten evaluaciones de riesgos desactualizadas, ausencia de pausas adecuadas, equipos de protección no adaptados al calor y una organización del trabajo que no incorpora de forma efectiva las temperaturas extremas.
El sindicato critica, además, que la paralización de la actividad siga dependiendo en gran medida de la decisión empresarial o de la iniciativa individual de la persona trabajadora, que muchas veces desconoce sus derechos o teme represalias.
USO plantea una batería de medidas urgentes para reducir la siniestralidad y proteger la salud laboral como la paralización automática de los trabajos al aire libre con alerta naranja o roja, la creación de una categoría específica de accidente por calor en las estadísticas laborales o el reconocimiento del calor como contingencia profesional.
Además, en línea con una de sus clásicas reivindicaciones que ha vuelto a esgrimir, reclama la apertura del diálogo social a todas las organizaciones sindicales representativas.
Mejoras legislativas e implicación empresarial
UGT recuerda que la seguridad y la salud en el trabajo constituyen un derecho fundamental reconocido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Por ello, advierte de que, sin cambios normativos y sin una mayor implicación empresarial, los accidentes laborales seguirán formando parte de la realidad cotidiana.
“El modelo actual no protege de forma eficaz a la clase trabajadora frente a los riesgos tradicionales ni frente a los nuevos desafíos del siglo XXI”, denuncian.
La tramitación del anteproyecto de reforma de la ley se presenta como una oportunidad clave para avanzar hacia entornos laborales más seguros.
Para el sindicato, “la prevención no puede seguir siendo una opción, sino una obligación para garantizar la vida, la salud y la dignidad en el trabajo”.
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