Un incendio en un asentamiento de Huelva deja sin hogar ni documentación a una docena de trabajadores migrantes

Un nuevo incendio ha vuelto a sacudir los asentamientos de temporeros en Huelva. Este domingo, 19 de abril, alrededor de veinte chabolas en Lucena del Puerto quedaron reducidas a cenizas, dejando a sus habitantes a la intemperie y sin los documentos que necesitaban para acogerse al proceso de regularización extraordinaria actualmente en marcha
Las organizaciones que trabajan en la zona denuncian que lo ocurrido no es un accidente, sino la consecuencia directa de veintiséis años de abandono institucional y de un racismo estructural que permite que miles de trabajadores esenciales vivan entre plásticos, cartón y palés.
El fuego comenzó en torno a las 13 h, cuando la mayoría de las personas migrantes se encontraban trabajando en los campos de frutos rojos. Las llamas calcinaron una docena de chabolas. Entre las cenizas quedaron pasaportes, certificados de penales, pruebas de permanencia en España y documentos de vulnerabilidad, imprescindibles para presentar la solicitud de regularización antes del 30 de junio.
El incendio no solo destruyó sus hogares, sino también la posibilidad de acceder a un futuro legal. Entre los testimonios más dolorosos está el de una mujer que había llegado desde Murcia para la campaña de la fresa y que perdió la documentación que le permitía reagrupar a su hija de nueve años con discapacidad, que vive en Marruecos con su abuela.
En un comunicado conjunto al que se ha sumado la Hermandad Obrera de Acción Católica de Huelva, entidades como APDHA, Jornaleras en Lucha, la Asociación de Malienses de Mazagón y la Asociación Multicultural de Mazagón, recuerdan que en los últimos años, cinco jornaleros han muerto en fuegos registrados en asentamientos sin que ninguna administración haya ofrecido una alternativa habitacional real, efectiva y digna.
Todo ello ocurre a pesar del acuerdo por Doñana firmado en 2022 entre el Estado y la Junta de Andalucía, que contemplaba inversiones millonarias para erradicar esta situación. El incendio de este domingo dejó además a una persona herida que tuvo que ser atendida en el hospital.
A la devastación se sumó la ausencia total de respuesta institucional. Ni el Gobierno central, ni la Junta de Andalucía, ni los ayuntamientos, ni la patronal fresera acudieron al asentamiento para ofrecer ayuda de emergencia. No hubo mantas, ni comida, ni un techo provisional para quienes lo habían perdido todo.
Ha sido la asociación sevillana En la Calle, la que se desplazó al lugar en apenas dos horas con alimentos, agua, mantas y ropa, demostrando que, incluso sin recursos, la solidaridad ciudadana llega antes que las administraciones.
Las organizaciones firmantes reclaman una respuesta inmediata que incluya alojamiento provisional de emergencia, una propuesta seria de alojamientos dignos para las miles de personas que trabajan en los frutos rojos, un empadronamiento sin trabas que garantice derechos fundamentales y medidas administrativas que permitan a las personas afectadas acogerse a la regularización extraordinaria pese a la pérdida de sus documentos.
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