Margarita Ramos: “Los cambios en la era digital producen pérdidas de valores humanistas”

Margarita Ramos: “Los cambios en la era digital producen pérdidas de valores humanistas”
Margarita Ramos Quintana, catedrática de Derecho del Trabajo de la Universidad de La Laguna, impartirá, este martes 28 de abril, la ponencia Empleo en la era digital. Los nuevos desafíos del trabajo en la nueva etapa, de la Escuela de Formación Sociopolítica y Fe Cristiana de la Diócesis de Canarias. La charla será a las 18:30 horas en la Casa de la Iglesia y se podrá seguir en la plataforma zoom. Para la ponente, “las enfermedades psicosociales no están reconocidas como riesgos que las empresas deben afrontar”.

¿Cuáles son las ideas centrales de tu ponencia El empleo en la era digital?

Es una invitación a reflexionar fundamentalmente sobre las nuevas formas de prestar trabajo. Estamos en la era de la digitalización, la robotización y la impregnación en todos los ámbitos, también en el mundo del trabajo, de la inteligencia artificial, áreas que se van a tratar. Desde las condiciones de trabajo, estas nuevas formas de trabajar, en qué condiciones de trabajo se están prestando, cómo impactan estos cambios en la salud laboral y también dedicaré una atención especial a la desconexión digital en sí misma considerada. Y terminaré con una breve reflexión acerca de cómo estos cambios en el empleo en la era digital están produciendo la pérdida de grandes valores humanistas en el trabajo, porque hemos pasado de considerar el trabajo como un elemento de dignificación de la persona a un escenario nuevo donde el trabajo se está convirtiendo en una fuente de precariedad, de pobreza y de deterioro de la calidad de la vida de las personas.

¿Cómo ves la situación del empleo actual en Canarias?

Canarias también está enfrentando este proceso de transformación a las innovaciones técnicas y tecnológicas en los sistemas productivos, en el empleo y en las condiciones de trabajo. Aquí siempre tenemos que recordar la particularidad de que somos una comunidad autónoma que tiene en el sector servicios un peso muy importante del empleo. Es un trabajo que también está expuesto actualmente a todos estos procesos de digitalización, de reclamos, de demandas, de presión en el trabajo, de jornadas muy intensas, de muchas bajas en el trabajo.

Hemos pasado de considerar el trabajo como un elemento de dignificación de la persona a un escenario en el que se está convirtiendo en fuente de precariedad, pobreza y deterioro de la calidad de vida

Se habla mucho del absentismo que padecemos  como si fuese una imputación de responsabilidad a las personas trabajadoras, pero hay que preguntarse cuáles son las causas de tantas bajas en el trabajo. Muchas bajas en el trabajo que son por causa médica, eso no sería absentismo propiamente dicho, y más concretamente son bajas que guardan relación con el deterioro de la salud mental en el trabajo, la digitalización, el tecnoestrés, la hiperconexión, la fatiga informática.

¿Esas enfermedades psicosociales están reconocidas?

No lo están reconocidas como riesgos que las empresas deben evaluar y deben adoptar medidas porque no están reconocidas como tales y en gran medida son principales causantes de las bajas médicas en el trabajo. La ansiedad, la depresión, la angustia, las fobias, los pánicos, todas estas enfermedades y patologías son consecuencia de un contacto continuo y permanente con dispositivos digitales, con jefes, contacto continuo con usuarios, clientes, alumnados, pacientes, etcétera, etcétera.

¿En qué medida están afectando el teletrabajo y, sobre todo, la inteligencia artificial?

El teletrabajo comenzó a extenderse durante el tiempo de la pandemia. Tras decretarse el estado de alarma se ordenó que el trabajo se realizara preferentemente bajo teletrabajo y así estuvimos durante todo el tiempo de la pandemia con ciertos altibajos. El teletrabajo vino para quedarse, porque ahora las empresas lo utilizan con mucha frecuencia. Y trabajar a distancia, en remoto y por dispositivos digitales está también creando un marco nuevo de condiciones de trabajo. Por ejemplo, ¿Quién paga las herramientas de trabajo? ¿Quién vigila que el lugar de trabajo tenga unas mínimas condiciones de salubridad? ¿Cómo evitar la injerencia del tiempo de trabajo efectivo con el tiempo personal o de vida familiar? Porque se está produciendo una difuminación del tiempo de trabajo y el tiempo de descanso y eso se agudiza mucho más cuando se trabaja en remoto y afecta.

Que afecta más a las mujeres

Sí, claro, porque también se están reproduciendo esquemas antiguos de género que tienden a proponer que el teletrabajo es ideal para las mujeres porque así pueden quedarse en casa y pueden trabajar y ganar dinero, tener unos ingresos y así continuar ellas cuidando de la familia, del hogar, etcétera.

Trabajar a distancia, en remoto y por dispositivos digitales está creando un nuevo marco de condiciones de trabajo: ¿quién paga las herramientas y quién garantiza unas mínimas condiciones de salubridad?

Y esto está produciendo muchos trastornos de la salud y de la convivencia porque produce aislamiento, soledad, se pierde el sentido de pertenencia a una organización. Y sí, el teletrabajo y la la inteligencia artificial están produciendo también un impacto directo en cambios profundos de las condiciones de trabajo, un deterioro de condiciones de trabajo.

¿Cuáles son los nuevos desafíos para la defensa del trabajo?

Para tener trabajo decente es necesario tener, en primer lugar, salarios suficientes y adecuados. Los salarios no han crecido al mismo ritmo que han crecido los precios en los últimos años. Por tanto, mejorar los niveles salariales porque los trabajadores han tenido una experiencia de pérdida de poder adquisitivo, prestando el mismo trabajo y con mayores exigencias de producción, de productividad y de rendimiento.

En segundo lugar, necesitamos regular derechos propios de la era digital, tan importante como el derecho a la desconexión digital. Necesitamos que ese derecho esté vinculado con la salud laboral, es decir, que el legislador no se limite a declarar el derecho a la desconexión digital, sino que establezca como un deber y un derecho, un deber empresarial y un deber de la parte trabajadora fuera la conexión.

En tercer lugar, necesitamos introducir la perspectiva de género en determinados ámbitos de condiciones de trabajo, en particular en la salud laboral, porque la legislación que tenemos no contempla determinados riesgos para la salud vinculados a la condición de género.

Hay riesgos biológicos y no biológicos que afectan en particular a las mujeres. Esos riesgos no están contemplados, muy considerados en el marco jurídico de la prevención de riesgos laborales y la salud laboral que tenemos en nuestro país.

Necesitamos regular derechos propios de la era digital, tan importante como el derecho a la desconexión digital

Necesitamos también, por último, que se contemplen en la legislación los riesgos psicosociales, el estrés, el burnout, el tecnoestrés, el acoso deben ser integradas en la legislación que regula la seguridad y la salud en el trabajo para que las empresas estén obligadas a evaluar estos riesgos y adoptar medidas preventivas que permitan planificar medidas para evitar el deterioro de la salud física, pero sobre todo mental, por causa como consecuencia del trabajo.

¿A qué invitarías a las instituciones y a la población?

Las instituciones públicas tienen un papel fundamental, el de la regulación, de establecer marcos jurídicos adecuados a las exigencias de las condiciones de trabajo y de la forma que se trabaja en el momento actual. Las Cortes para dictar leyes modernas y adecuadas a la situación actual y el Gobierno también para dar respuestas en cada momento a través de la potestad reglamentaria que también le permite legislar en este sentido.

Pero, también necesitamos indudablemente del diálogo social. Las organizaciones sindicales y empresariales tienen que hacer un esfuerzo de entendimiento, de negociación, para tratar de alcanzar acuerdos incluso con el Gobierno, porque cuando la legislación está negociada, cuando está pactada, cuando es fruto de estos procesos de diálogo, esa legislación luego tiene un mayor grado de aplicación efectiva.

La sociedad demanda mayor sensibilidad ante sus problemas reales y más compromiso público para garantizar mejores condiciones de trabajo y de vida 

Y la sociedad está demandando una mayor sensibilidad con los problemas reales que tienen, un mayor compromiso por parte de los poderes públicos en facilitar mejores condiciones de trabajo, más accesibilidad, menos burocracia, más eficacia en la prestación de servicios públicos como la seguridad social y los servicios del empleo, para poder tener unas condiciones no solo de trabajo, sino también de vida mejor.

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