Las recomendaciones del FMI se encaminan a proteger la riqueza del 1% mientras la desigualdad se dispara

Las recomendaciones del FMI se encaminan a proteger la riqueza del 1% mientras la desigualdad se dispara
Foto | Lothar Boris Piltz (Unsplash)
Solo el 3% de las más de 1.000 recomendaciones fiscales emitidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) entre 2022 y 2024 incluyen medidas para mejorar la tributación de la riqueza o de las rentas del capital, a pesar de que la riqueza de los milmillonarios ha aumentado un 81% desde 2020. Así lo desvela un nuevo análisis de Intermón Oxfam publicado con motivo de las Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial.

El informe, basado en el examen de 1.049 recomendaciones a 125 países evidencia que el FMI sugiere políticas progresivas a los países de renta alta, mientras orienta a los países de renta baja y media-baja hacia medidas regresivas que cargan el peso fiscal sobre los hogares con menos ingresos.

Así, el 52% de las recomendaciones dirigidas a economías ricas fueron progresivas, frente al 59% de las dirigidas a países con menos recursos, que fueron regresivas.

Esta divergencia se refleja en casos como Canadá y Estados Unidos, que recibieron propuestas para reforzar la progresividad, frente a regiones como Asia Meridional, América Latina y el Caribe o África subsahariana, donde predominan las recomendaciones que aumentan la presión sobre el consumo. India destaca como el país que más orientaciones regresivas recibió.

La responsable de Justicia Fiscal de Oxfam Intermón, Susana Ruiz, considera que el FMI “refuerza un sistema en el que la ciudadanía asfixiada por los precios soporta el mayor esfuerzo fiscal, mientras enormes concentraciones de riqueza siguen prácticamente sin tributar”.

Ruiz advierte de que el organismo opera con “un preocupante doble rasero” que pone en cuestión su imparcialidad, al reservar las recomendaciones más progresivas para los países ricos y limitarse a medidas regresivas en el resto del mundo.

La organización recuerda que, en los últimos 25 años, la brecha entre el 1% más rico y el 50% más pobre ha crecido en el doble de países que recibieron recomendaciones regresivas frente a aquellos con orientaciones progresivas.

El informe también revela que, aunque el FMI reconoce públicamente que la política fiscal es clave para reducir la desigualdad, solo vincula sus recomendaciones a este objetivo en el 8% de los países de renta baja y media-baja, frente al 34% de los países de renta alta.

Esta incoherencia se observa en casos como Chile, donde el Fondo recomendó subir el IRPF a los tramos bajos y medios sin tocar los tipos más altos, o Nigeria, donde sugirió elevar el IVA pese a que un tercio de la población vive en situación de pobreza.

En Hungría, el organismo llegó a posicionarse en contra de un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las energéticas en plena crisis, a pesar de haber defendido públicamente este tipo de medidas y de que la Unión Europea ya las había aprobado.

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Gravar los beneficios de la guerra

La organización critica además la falta de recomendaciones sobre impuestos a los beneficios extraordinarios en el sector energético, en un contexto marcado por la inestabilidad en Oriente Medio y el encarecimiento global de la energía.

Oxfam Intermón estima que 45 grandes empresas energéticas obtuvieron una media de 237.000 millones de dólares anuales en beneficios extraordinarios en 2021 y 2022, impulsados por la pandemia y la guerra en Ucrania. El encarecimiento de la energía repercute directamente en el transporte, los alimentos y otros bienes básicos, afectando de manera desproporcionada a los hogares con menos ingresos y profundizando las desigualdades existentes.

Ante este panorama, Oxfam Intermón insta al FMI a aprovechar la revisión de su labor de supervisión económica para integrar de forma efectiva la lucha contra la desigualdad en sus recomendaciones fiscales.

La organización propone situar la desigualdad en el centro de todas las orientaciones, reducir la dependencia de impuestos regresivos como el IVA, publicar evaluaciones del impacto distributivo de cada recomendación, incorporar de manera sistemática impuestos a la riqueza y a los grandes patrimonios, y crear una base de datos pública y centralizada que permita hacer seguimiento de las recomendaciones fiscales del Artículo IV.

La advertencia de esta ONG se publica en un momento en el que una de cada cuatro personas en el mundo no tiene suficiente comida de forma regular y casi la mitad de la población vive en situación de pobreza, mientras la riqueza extrema continúa concentrándose en manos de unos pocos.

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