La tasa de paro vuelve a superar el 10% con 231.000 personas en desempleo más en el primer trimestre de 2026

De enero a marzo, el paro aumentó en 231.500 personas, un 9,3% más que en el trimestre anterior, mientras que la ocupación cayó en 170.300 personas, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el mayor incremento en un primer trimestre desde 2013.
La destrucción de empleo se concentró en el sector privado, donde se perdieron 191.400 puestos de trabajo, frente a un comportamiento más estable del sector público. En total, el número de personas ocupadas se sitúa ahora en 22.293.000, por debajo del récord alcanzado a finales de 2025 (22,46 millones), refleja la EPA del primer trimestre de este año.
El número total de personas desempleadas asciende a 2.708.600, la cifra más alta desde el primer trimestre del año pasado.
La tasa de paro sube nueve décimas y vuelve a situarse en dos dígitos, alcanzando el 10,83%, después de cerrar 2025 en el 9,9%. Aunque se vuelve a superar la barrera psicológica del 10%, se trata de la menor tasa en un primer trimestre, tradicionalmente malo dada la estacionalidad de la economía española, desde 2008.
La tasa de actividad (ocupación y búsqueda activa de empleo) desciende ligeramente hasta el 58,86%, aunque el número de personas activas aumenta en 61.200, alcanzando un nuevo máximo histórico de 25 millones.
El ajuste del empleo asalariado también es significativo: se pierden 102.900 asalariados, con un impacto mayor en la contratación temporal (–85.400) que en la indefinida (–17.600).
Aun así, en términos interanuales, el empleo indefinido crece con fuerza: 539.700 personas más (+3,4%). La temporalidad continúa reduciéndose y se sitúa en el 14,77%, bajando hasta el 11,91% en el sector privado.
La ocupación a tiempo completo cae en 116.500 personas en el trimestre, pero registra un aumento de 567.600 en el último año (+3%).
En perspectiva anual, los datos siguen siendo positivos: el paro se ha reducido en 80.600 personas (–2,9%) y se han creado 527.600 empleos (+2,4%).
Con todo, el inicio de 2026 muestra un retroceso significativo que rompe la tendencia de dinamismo laboral de los últimos ejercicios.
Hogares con todos sus miembros en paro
Los hogares en los que todas las personas activas están en paro aumentaron con fuerza en el primer trimestre del año, un 10,1% más, hasta alcanzar los 850.700. También aquí se trata del mayor incremento porcentual desde 2010. Los hogares con todos sus miembros en paro subieron en 78.500 en el primer trimestre.
En términos interanuales, el número de familias donde nadie trabaja se ha reducido en 32.200 hogares, lo que supone un descenso del 3,6%, pese al repunte reciente.
El retroceso del empleo también se refleja en los hogares con todas sus personas ocupadas, que disminuyeron en 121.300 entre enero y marzo, un 1% menos, hasta situarse en 12.045.000.
Aun así, en el último año este tipo de hogares ha crecido en 263.200 (+2,2%), lo que indica que la creación de empleo sigue siendo significativa en perspectiva anual.
Los hogares con al menos una persona activa aumentaron ligeramente en el trimestre (+37.700, un 0,2%), hasta los 14,4 millones, mientras que los hogares sin ningún activo —aquellos donde nadie trabaja ni busca empleo— crecieron en 26.500 (+0,5%), alcanzando los 5,5 millones. En ambos casos, las variaciones interanuales muestran incrementos moderados.
Reacciones sindicales
El secretario confederal de Estudios y Discursos de CCOO, Carlos Gutiérrez, reconoce los malos datos conocidos, aunque pide entender el contexto, en un primer tremestre habitualmente malo para el empleo, sobre todo, si no incluye la Semana Santa. “Sin ser alarmistas, esto nos obliga a prestar atención a la evolución del empleo en los próximos meses”, ha señalado.
Gutiérrez ha insistido en que es necesario observar el conjunto de la evolución laboral y no solo el dato coyuntural. “Debemos mirar la foto completa. En términos estructurales, eliminando la estacionalidad, se sigue creando empleo y reduciéndose el paro. Para un primer trimestre, la población ocupada se sitúa en su máximo”, ha destacado.
Estacionalidad en el empleo
Sin embargo, Gutiérrez advierte que su evolución sigue muy condicionada por la estacionalidad, lo que limita la capacidad de generar empleo estable a lo largo de todo el año.
Estos datos, afirma, deben servir para reforzar un mensaje central: la necesidad de que España avance hacia un modelo productivo menos dependiente de actividades temporales y más orientado a la innovación.
“Solo con un tejido productivo más sólido podemos avanzar en la creación de empleo de calidad durante todo el año, reducir el paro y garantizar mejores salarios y mejores condiciones de vida para la clase trabajadora”, ha concluido Gutiérrez.
Reformas pendientes
Desde el sindicato UGT se insiste en profundizar en las transformaciones emprendidas desde 2018 para consolidar un mercado de trabajo más equilibrado y con mayores garantías para la población trabajadora.
Entre las prioridades, el sindicato sitúa la reducción de la jornada máxima a 37,5 horas semanales, una medida orientada a mejorar la conciliación y el tiempo de vida, tal como recoge el manifiesto del Primero de Mayo firmado por UGT y CCOO.
La organización alerta de que la parcialidad continúa siendo elevada, en muchos casos por un uso fraudulento de esta modalidad contractual. Por ello, reclama una reforma normativa que impida estas prácticas y garantice que el trabajo a tiempo parcial responda realmente a necesidades voluntarias y no a estrategias empresariales de precarización.
UGT subraya que la regulación del despido sigue siendo una asignatura pendiente, especialmente tras la reforma laboral de 2012, que redujo de forma significativa la protección frente al despido injusto mediante la rebaja de indemnizaciones y la eliminación de los salarios de tramitación.
Considera igualmente necesario impulsar un nuevo Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) que permita seguir elevando los salarios y asegurar un reparto más equitativo de los incrementos de márgenes y beneficios empresariales. El sindicato insiste en que la mejora del poder adquisitivo es clave para sostener el consumo, la cohesión social y la estabilidad económica.
Pese al impacto de la estacionalidad, UGT destaca que los datos ajustados muestran una evolución favorable, con creación sostenida de empleo y una reducción progresiva del paro.
Sin embargo, persisten desafíos estructurales —temporalidad residual, parcialidad no deseada, insuficiente protección frente al despido y elevado paro de larga duración— que requieren un nuevo impulso reformador, defiende la organización.
Problemas estructurales
El secretario general de USO, Joaquín Pérez, denuncia que la calidad del empleo sigue siendo insuficiente.
“Querríamos que fueran otro tipo de empleos, más estables y con salarios elevados, que permitan afrontar una lista de la compra prohibitiva para sueldos medios y bajos”, señala.
El sindicato muestra preocupación por la persistencia de los mismos problemas estructurales: un paro que no logra bajar del 10% y un empleo estable “masculinizado”, que expulsa primero a las mujeres en momentos de ajuste.
Más allá de la evolución del desempleo, USO sitúa su mayor inquietud en el estancamiento o retroceso de la actividad económica y en el riesgo de destrucción de empleo. Pérez subraya que la población activa solo creció en 61.200 personas, una cifra muy inferior al aumento del paro.
“Esto indica que el incremento del desempleo no se debe a que las nuevas incorporaciones al mercado laboral no encuentren su sitio; los nuevos desempleados cuadriplican esa cifra. Se ha pisado el freno de la actividad y se evidencia que, en realidad, no se estaba creando empleo, porque teníamos las mismas horas efectivas de trabajo”, explica.
USO vincula la fotografía de la EPA del primer trimestre con sus reivindicaciones para el 1º de Mayo, centradas en la necesidad de mayor estabilidad, menos rotación y jornadas completas acompañadas de salarios completos, que permitan una vida digna e independiente en un contexto marcado por el encarecimiento de la vivienda y de la cesta de la compra.
El sindicato reclama reforzar la negociación colectiva, reescribir la reforma laboral “en una página en blanco” y controlar los precios básicos, incluyendo medidas en materia de fiscalidad para aliviar la presión sobre los hogares con rentas medias y bajas.
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