La siniestralidad laboral se cobra 104 vidas trabajadoras en los dos primeros meses del año

Un total de 104 personas perdieron la vida por un siniestro laboral entre enero y febrero de 2026, seis más que en el mismo periodo del año anterior, según los datos provisionales difundidos por el Ministerio de Trabajo y Economía Social
El informe señala que la mayoría de los fallecimientos se produjeron por infartos y derrames cerebrales, seguidos por caídas de trabajadores y accidentes de tráfico, lo que vuelve a situar en el centro del debate la necesidad de reforzar la prevención en los centros de trabajo.
El propio Ministerio advierte de que las variaciones interanuales deben interpretarse con cautela debido al reducido número de días laborables que se comparan, aunque la tendencia al alza en la mortalidad laboral resulta difícil de ignorar.
Los siniestros mortales ocurridos durante la jornada laboral aumentaron un 15,2%, hasta alcanzar 91 fallecidos, mientras que los siniestros in itinere descendieron de forma notable, con trece muertes registradas, seis menos que un año antes.
El sector servicios concentró casi la mitad de los fallecimientos, con 47 personas trabajadoras muertas y un incremento significativo respecto a 2025.
En cambio, la construcción, la industria y el sector agrario redujeron sus cifras, aunque siguen representando ámbitos de elevada exposición al riesgo.
La construcción registró 20 muertes, cinco menos que el año anterior, mientras que la industria contabilizó 16 y el sector agrario ocho.
Aumento de los siniestros graves
En el conjunto de la siniestralidad laboral, los accidentes con baja disminuyeron ligeramente hasta situarse en 91.383 casos, aunque los siniestros graves crecieron tanto en jornada como en desplazamientos.
Los accidentes leves mostraron un comportamiento desigual, con descensos en el centro de trabajo y aumentos en los trayectos entre el domicilio y el empleo.
Además, se notificaron más de 76.000 accidentes sin baja, lo que refleja la persistencia de condiciones laborales que siguen generando daños, aunque no siempre impliquen incapacidad temporal.
El perfil de las víctimas mortales continúa siendo mayoritariamente asalariado, con 101 fallecidos, mientras que tres personas trabajadoras autónomas perdieron la vida en este periodo.
Entre quienes trabajan por cuenta propia, los accidentes con baja descendieron un 5,4%, aunque aumentaron los siniestros in itinere, lo que evidencia que la movilidad laboral también constituye un factor de riesgo relevante para este colectivo.
Ante estas cifras, UGT ha expresado su profunda preocupación y ha anunciado que seguirá la evolución de los accidentes mortales con especial atención. El sindicato considera que el repunte de la mortalidad es “muy preocupante” y reclama medidas urgentes para frenar la siniestralidad laboral.
En su valoración, subraya que el país se encuentra ante una oportunidad decisiva para reformar la normativa de prevención de riesgos laborales y exige responsabilidad a los grupos parlamentarios para avanzar hacia un marco que garantice de manera más efectiva la salud y la vida de las personas trabajadoras.
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