La Economía Solidaria de Cáritas mejora la tasa de inserción con casi 15.000 personas con empleo

La Economía Solidaria de Cáritas mejora la tasa de inserción con casi 15.000 personas con empleo
Cáritas facilitó en 2025  el acceso al empleo a 14.639 personas en situación de exclusión —el 22,33% de las 65.560 personas que participaron en sus programas de empleo, mantuvo 3.158 puestos de trabajo en sus empresas de inserción, trece de los cuales pertenecen el proyecto Maná  de recuperación alimentaria.

Según el Informe de Economía Solidaria 2025, presentado en la sede de Formació i Treball en Barcelona, el 22,33% de las 65.560 personas participantes en sus programas de empleo —14.639 en total— accedieron a un puesto de trabajo, dos puntos más que el año anterior.

“A través de sus programas de Economía Solidaria, Cáritas quiere ser testimonio de que hay otra forma de gestionar los asuntos económicos”, recuerda Ana Heras, coordinadora del área, subrayando la apuesta por el empleo digno, el comercio justo y las finanzas éticas.

El modelo utilizado por Cáritas combina el acompañamiento sociolaboral, economía social y oportunidades reales de trabajo digno, especialmente para personas con mayores dificultades de acceso al mercado laboral.

El perfil de las personas participantes en los programas de empleo se mantiene estable: mayoría de mujeres (64%), más de 45 años (40%) y con bajo nivel formativo. El 58% procede de países no comunitarios.

Muchas afrontan dificultades añadidas —competencias digitales limitadas, problemas de conciliación, escasa experiencia laboral o barreras idiomáticas— que requieren una atención integral y muy personalizada.

La organización dedicó 157,3 millones de euros a iniciativas de economía solidaria, un 8,63% más que en 2024. De ellos, 40,4 millones se dirigieron a itinerarios de inserción sociolaboral que combinan orientación, intermediación y formación.

Cáritas insiste en el retorno social y económico de estos programas: “A medio y largo plazo el retorno económico llega a triplicar la inversión realizada”, señala Heras, destacando el impacto en autoestima, derechos y contribución fiscal de las personas acompañadas.

La economía social concentró la mayor parte de los fondos, con más de 116 millones de euros, consolidando a Cáritas como una de las principales impulsoras de empresas de inserción en España: 3.158 empleos y 271 líneas de negocio vinculadas al reciclaje textil, la gestión ambiental, la restauración o la mensajería, con una facturación conjunta de 92,2 millones de euros.

Las iniciativas de comercio justo generaron una facturación de 626.438 euros en 2025, con 41 puntos de venta que funcionan también como espacios de sensibilización. Cáritas insiste en el papel transformador de las decisiones de consumo y en la importancia de las finanzas éticas para orientar la economía hacia el bien común.

Proyecto Maná

Entre las novedades del año destaca el proyecto Maná, financiado por el Fondo Social Europeo, que combina gastronomía inclusiva y aprovechamiento alimentario. Desde Barcelona, su núcleo operativo, se recuperaron más de 250.000 kilos de alimentos transformados en productos para restauración y servicios de comida.

Esta actividad genera 13 empleos de inserción y afronta un reto diario: equilibrar la logística de alimentos donados con las necesidades de producción. “Cada día debemos equilibrar lo que llega con nuestras líneas de distribución para garantizar el máximo aprovechamiento alimentario”, explica Marina Arnau, codirectora de Formació i Treball.

El proyecto avanza además en un kit de transferencia para replicarse en otras diócesis; Bilbao y Albacete ya han iniciado sus primeras experiencias. La colaboración de 15 empresas donantes resulta clave para reducir el desperdicio y fortalecer una red comprometida con la economía circular.

Para Eduard Sala, director de Cáritas Barcelona, Maná encarna un modelo “más humano, digno y transformador”, que promueve autonomía y evita la estigmatización en el acceso a la alimentación.

“Cada gesto cuenta y cada decisión puede contribuir a transformar la realidad”, concluye Heras.