Contra la guerra, sin matices: coherencia cristiana y compromiso de vida

Un joven agustino, que un día llegaría incluso a ser Papa. Entonces, como hoy, luchaba contra la guerra. No hay otro modo para un cristiano de anunciar el Evangelio. En lo concreto, porque ese “logos” no es solo palabra, sino “relación”. Es carne, en sentido material, y por tanto ese Evangelio está hecho de acciones, es una forma de vida.
El papa Prevost, el estadounidense, entonces se oponía a la instalación en Comiso (Italia) de los misiles Cruise. Contra los vientos de guerra que también entonces soplaban desde su país hacia el mundo entero.
Hoy, como papa, continúa esa lucha contra la guerra. Contra la idea de muerte que la guerra siempre lleva consigo.
Y qué debate tan ridículo ese de si esta lucha es moral o política, material o espiritual: no existe un Evangelio “teórico” y una política “realista”. Existen las decisiones, concretas, y si se está contra la guerra, se actúa contra la guerra. Y si, en cambio, se está al lado, aliado, de quien promueve la guerra, cualesquiera que sean sus “razones”, se es cómplice de la guerra.
Cuánto camino has recorrido, hermano Robert. Pero no has cambiado de dirección.
Gracias.
•••
Texto original en italiano publicado en Facebook

Fundador y portavoz de Mediterranea Saving Humans. Miembro del comité organizador del Encuentro Mundial de Movimientos Populares (EMMP). Participante, con voz y voto, en el sínodo sobre sinodalidad convocado por el papa Francisco



