Porque apoyo la huelga general

Apoyo la huelga general porque considero que los sindicatos convocantes, respetando a los que no la han convocado, han escuchado un grito de dolor, rabia e indignación por ese hogar que nos lo arrebata los fondos buitres, las entidades bancarias y financieras y los grandes tenedores cuando vivimos en una situación de empobrecimiento y vulnerabilidad.
Los sindicatos han escuchado a las organizaciones del derecho a la vivienda, que desde el acompañamiento a las personas y a las familias que están en el proceso de desahucio, se manifestaban y pedían una huelga general porque el sufrimiento se ha ido prologando durante muchos años y la soluciones siempre eran transitorias y temporales. Son miles de desahucios, miles de personas y familias destrozadas, miles de niños y niñas que le destruyeron su infancia. ¡Qué necesario es la empatía en este mundo individualista e indiferente ante el sufrimiento humano! Ya lo decía el papa Francisco.
Los sindicatos han escuchado este grito y lo han unido a todas las reivindicaciones que forman un conjunto de condiciones para una vida en calidad donde prime la humanidad como ha sido el trabajado digno, el control de precios, el fortalecimiento de los servicios públicos en contra de las privatizaciones y las pensiones justas. Tenemos muchos trabajadores que son pobres porque su salario no le llega a final de mes porque el alquiler o la hipoteca y la cesta de la compra van más allá de lo que da su nómica a pesar de tener jornada completa. El otro día comentaba en un acto con los sindicatos, explicando los motivos de esta huelga general, que hay gente que ya dice que cuando llega el día 20 no lo llega el sueldo y, en ese momento, alguien del público dijo que hay familias que no pueden ni siquiera a mitad de mes.
Se nos rompe el corazón cuando escuchamos a un maestro decir que en una excursión del colegio un alumno presentó la autorización, pero no el pago de la misma. Llamó al padre y a la madre diciéndoles que no habían pagado y que, por tanto, no lo podía poner en la lista. El padre y la madre rotos le dijeron que no tenían dinero para la excursión y que no se atrevieron a decírselo a su hijo porque tenía mucha ilusión en ir a ese viaje con sus amigos y amigas. Me imagino que esperaría que el maestro no se daría cuenta de que no habían pagado la excursión y que solo con la autorización valdría. No sé el final, pero espero que alguien lo pagara y no rompiera la ilusión de esa criatura. ¿Cuántas historias habrá como éstas?
Por todo esto, apoyo la huelga general para que las personas tengamos un trabajo digno que nos permita el acceso a una vivienda y si la tenemos que no la perdamos y que tengamos una educación pública para aprender conocimientos y valores y una sanidad pública para que sane nuestro cuerpo en la medida que la medicina lo permita. Y, si algún día estamos en una situación de precariedad tengamos una protección social para aliviar nuestra situación y que con el paso del tiempo podamos rehacerla y seguir contribuyendo al bien común.
Apoyo esta huelga general porque hay que cambiar este rumbo que convierte todo en negocio, beneficio, deshumanizando a las personas y aumentando la cuenta de resultado sin ningún tipo de escrúpulos de los adinerados.
Apoyo esta huelga porque nos jugamos cómo queremos vivir: con dignidad o en condiciones inhumanas. Para que en nuestro país podamos vivir en unas condiciones sociales, educativas, sanitarias, culturales, laborales y económicas que nos permitan saborear la vida y tener la tranquilad que nuestros hijos e hijas tienen un horizonte de paz y justicia social.
Apoyo esta huelga general porque la considero un punto de partida, no de llegada, para consolidar nuestra democracia que está siendo deteriorada como todas las democracias europeas.
Apoyo esta huelga general porque los sindicatos son necesarios y vitales para garantizar los derechos y deberes de la clase obrera e ir conquistando nuevos derechos porque la sociedad va cambiando. Son necesarios para proteger y mantener los sistemas democráticos y los derechos humanos de los ataques de los poderosos de este mundo. No es de extrañar que los sindicatos sean atacados continuamente para que pierdan fuerza ante el atropello a los trabajadores y trabajadoras para convertirlos en mano de obra barata y prescindible.
Cuando dicen que los sindicatos no han hecho nada durante estos 8 años, recordarles que han sido fundamentales en la subida del salario mínimo interprofesional, en la subida de las pensiones y en la consecución del empleo estable y seguro en contra de la precariedad laboral, entre otras cosas. No quita que haya que ser críticos y también interpelarlos para que sean autocríticos.
Por todo esto, apoyo la huelga general, respetando a los que no están de acuerdo, porque el presente y el futuro nos pertenece y no quiero dejarlo en manos de los que defienden la codicia, la avaricia, la ambición y la violencia de las élites para acumular y acaparar todas las riquezas y aumentar las cada vez mayores desigualdades sociales.
Recordar también que la Doctrina Social de la Iglesia pone en valor a los sindicatos y su necesidad y la huelga como un medio legítimo para consolidar los derechos y ampliarlos.
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Consiliario de la HOAC de Murcia. Militante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y de la Asociación Amigos de Ritsona de apoyo a personas refugiadas. Autor del blog Sembrando sueños, construyendo humanidad


