Once muertes en el trabajo en Córdoba: una tragedia que no puede normalizarse

Once muertes en el trabajo en Córdoba: una tragedia que no puede normalizarse
Las concentraciones convocadas por la HOAC recordaron a las once personas fallecidas en accidentes laborales este año en la provincia, según el movimiento obrero cristiano, y reclamaron condiciones de trabajo que protejan la vida. También expresaron su solidaridad con las víctimas del accidente ferroviario de Urda

Once personas han fallecido en accidentes laborales en la provincia de Córdoba en lo que va de año, según el balance difundido por la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) diocesana. Para recordarlas y reclamar condiciones laborales dignas y seguras, el movimiento volvió a salir a la calle el viernes 30 de octubre en Córdoba y Cabra.

En ambas concentraciones, militantes y simpatizantes expresaron su dolor y su solidaridad con las familias, y denunciaron una realidad que “no puede ni debe normalizarse”: la pérdida de vidas humanas en el trabajo. Reclamaron que la persona y su dignidad estén siempre por encima de cualquier interés económico.

En Córdoba capital, la concentración tuvo lugar en el Bulevar del Gran Capitán, frente a la parroquia de San Nicolás de la Villa. La presidenta diocesana del movimiento, Soledad Crespo Rueda, leyó el manifiesto, en el que se recordó especialmente a las tres últimas víctimas mortales de siniestros laborales en la provincia.

Se tuvo presente a Manuel, de 64 años, fallecido el lunes 19 de octubre en una fábrica de Villa del Río; a Rafael, de 46 años, que perdió la vida el jueves 22 de octubre tras caer desde una altura en una nave de Lucena; y a Sergio, militar de 23 años, fallecido ese mismo jueves al ser atropellado en la base de Cerro Muriano.

Con estas muertes, el balance que recoge la organización asciende a once personas fallecidas este año. El movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos subrayó que detrás de cada una hay “una persona, una familia, unos proyectos y una historia que no pueden quedar reducidos a una simple estadística”.

En la misma jornada, Cabra acogió un acto de recuerdo y denuncia a las 19:30 horas, en la plaza de España, delante del ayuntamiento. La concentración compartió las reivindicaciones de la celebrada en la capital: recordar a las víctimas, acompañar a sus familias y reclamar unas condiciones de trabajo que garanticen la salud, la seguridad y la vida de todas las personas trabajadoras.

Un recuerdo para las víctimas de Urda

Ambas convocatorias tuvieron también un recuerdo especial para las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Urda, en la provincia de Toledo. La organización eclesial expresó su cercanía y solidaridad con las personas fallecidas, sus familias y quienes sufren las consecuencias de esta tragedia.

Según la nota remitida por el movimiento diocesano, este recuerdo tuvo especialmente presentes a las personas trabajadoras del sector ferroviario y a quienes perdieron la vida mientras se desplazaban por motivos laborales.

La memoria de las víctimas de la siniestralidad laboral y del accidente ferroviario estuvo presente a través de un tiempo de silencio, como gesto de respeto, solidaridad y compromiso con quienes han perdido la vida.

Cuidar el trabajo, cuidar la vida

Durante los actos se insistió en que las muertes en el trabajo “no son fruto del azar ni de la mala suerte”. El movimiento eclesial señaló que detrás de muchos accidentes laborales existen circunstancias que deben abordarse con responsabilidad: la falta de prevención, las condiciones inseguras, el cansancio, el estrés, las jornadas excesivas y la ausencia de descansos adecuados.

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Estas situaciones, advirtió, reclaman un compromiso firme de las administraciones, las empresas y los agentes implicados en el mundo laboral.

Las concentraciones se enmarcan en la campaña “Cuidar el trabajo, cuidar la vida”, con la que la HOAC promueve una cultura de los cuidados que coloque la dignidad de las personas por encima de cualquier interés económico, proteja la salud y la seguridad en los centros de trabajo y haga posible un empleo digno y compatible con la vida familiar y personal.

Durante la lectura del manifiesto se defendió el trabajo como espacio de realización personal, servicio y desarrollo humano, nunca como un lugar donde las personas se jueguen la vida. Cuidar las condiciones laborales significa, desde esta perspectiva, proteger la salud física y emocional, las relaciones familiares, el descanso y el derecho a vivir con dignidad.

En la parte final de los actos se destacó también la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente, como espacio de encuentro y compromiso cristiano con unas condiciones laborales que respeten plenamente la dignidad humana.

El movimiento de la Iglesia diocesana recordó que el trabajo decente debe garantizar derechos, igualdad y ausencia de discriminación, protección social, remuneración suficiente y compatibilidad con la vida familiar. La salud y la seguridad en el puesto de trabajo son una condición irrenunciable.

Asimismo, se evocó la advertencia de León XIV sobre los lugares de trabajo, llamados a ser “espacios de vida” y que con frecuencia se convierten en “lugares de muerte y desolación”.

Los actos concluyeron con un agradecimiento a las personas, movimientos, organizaciones y entidades que acompañaron las convocatorias. Con ellas, la HOAC de Córdoba renueva su compromiso con las personas trabajadoras y con unas condiciones laborales que protejan la vida.

“Ningún trabajo debería costar la vida de nadie”, reivindica el movimiento eclesial, que considera la memoria de las víctimas una forma de justicia y la defensa de unas condiciones laborales dignas y seguras una responsabilidad de toda la sociedad.

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