Vuelco electoral en EEUU: El voto de castigo a Trump devuelve el Congreso a los demócratas
El malestar por el coste de la vida y las políticas del presidente acompaña una victoria demócrata en ambas cámaras. Ante las elecciones, los obispos católicos habían pedido votar para defender la dignidad de todas las personas
Las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre han cambiado el equilibrio de poder en Estados Unidos. Los demócratas han arrebatado a los republicanos el control del Senado y de la Cámara de Representantes, según las proyecciones recogidas por distintos medios de comunicación. Donald Trump afrontará los dos últimos años de su presidencia con una oposición capaz de frenar sus iniciativas legislativas y someter su gestión a una mayor fiscalización.
El balance difundido por RTVE con datos de NBC News atribuía 230 escaños demócratas y 144 republicanos en la Cámara de Representantes, con puestos todavía pendientes de adjudicar. Los demócratas superaban los 218 necesarios para la mayoría. En el Senado, su mayoría alcanzaba los 54 escaños, por encima del umbral de 51.
El vuelco en la Cámara Alta incluye siete escaños hasta ahora republicanos: Carolina del Norte, Carolina del Sur, Texas, Ohio, Iowa, Kansas y Maine. Los demócratas necesitaban una ganancia neta de cuatro para cambiar la mayoría. Las cifras siguen siendo provisionales, pero las proyecciones coinciden en el cambio de control de ambas cámaras.
Texas concentra dos de las derrotas republicanas más significativas. El pastor presbiteriano y educador James Talarico ha vencido a Ken Paxton y será el primer demócrata elegido al Senado por ese estado en 38 años. Gina Hinojosa ha derrotado al gobernador Greg Abbott y se convertirá en la primera latina al frente del estado. En Kansas, Adam Hamilton ha roto una racha de casi un siglo sin un senador demócrata electo.
El coste de la vida y los nuevos contrapesos
La economía doméstica ha ocupado un lugar central en la campaña. El desgaste provocado por la inflación, el encarecimiento de la gasolina asociado a la guerra de Irán, los aranceles y la política migratoria. Los resultados en Texas apuntan, además, a un cambio entre un electorado latino que había contribuido a la victoria de Trump en 2024.
Los demócratas preparan una agenda para sus primeros cien días con grupos de trabajo sobre alimentación, vivienda, atención médica y coste de la vida. Entre sus objetivos figura revertir los recortes sanitarios de la ley económica de Trump. “Necesitamos bajar el precio de los alimentos y la gasolina”, había señalado Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes.
En Míchigan, Abdul El-Sayed ha derrotado al republicano Mike Rogers y se convertirá en el primer senador musulmán del país. Epidemiólogo de 42 años, ha hecho campaña por la sanidad universal, la protección de las personas trabajadoras y el rechazo a las donaciones empresariales.
Trump atribuyó inicialmente el revés a que su nombre no figuraba en las papeletas. Después se declaró “totalmente dispuesto a aceptar esos resultados” y abierto a negociar, según la entrevista con The New York Times recogida por EFE.
El presidente también ha advertido de que recurrirá al veto, aunque ha expresado su preferencia por alcanzar acuerdos. La nueva mayoría podrá bloquear legislación, abrir investigaciones y condicionar los nombramientos que requieren aprobación del Senado. El cambio en la Cámara de Representantes se hará efectivo el 3 de enero de 2027.
La Iglesia pidió rechazar la retórica del “miedo, resentimiento o división”
Ante esta convocatoria, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos había llamado a participar desde una conciencia formada y a poner la fe por delante de las lealtades partidistas. Su presidente, el arzobispo Paul S. Coakley, reivindicó el voto como derecho y responsabilidad y pidió evitar trabas innecesarias para ejercerlo.
Coakley cuestionó la idea de que criticar al propio partido fortalece necesariamente al adversario. Animó a valorar a candidatos y representantes por sus actuaciones y su contribución al bien común, y pidió rechazar la retórica del “miedo, resentimiento o división”.
La declaración El llamado a poner la fe por delante de la política desarrolla esa orientación. Advertía de la tentación de “poner la afiliación política en primer lugar y la fe en segundo” y propuso transformar las organizaciones políticas para proteger la vida y el bienestar de todas las personas.
La parábola del buen samaritano situaba el cuidado de quienes sufren en el centro del discernimiento: “Estamos llamados a cuidar de los más vulnerables, a superar las divisiones sociales y a ayudar a los necesitados”. Y concretó el criterio que debe orientar las decisiones públicas: “Nuestras decisiones políticas deben respetar y proteger a todos, considerando a cada persona como prójimo y como hijo de Dios”.
La Conferencia Episcopal reforzó ese mensaje, después de conocerse que el papa León XIV había votado por correo. Su portavoz, Chieko Noguchi, presentó el gesto como una invitación a la participación: “Al votar, nuestro Santo Padre da ejemplo y anima a cada ciudadano a ejercer su responsabilidad cívica”, afirmó.
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Redacción de Noticias Obreras.



