María Azargui, desde la Puerta del Sol: “Esto va mucho más allá de la acampada”

La militante de la JOC llama a transformar la frustración tras el rechazo de los decretos de vivienda en organización, acción colectiva y presencia en los barrios
El silencio fue una de las imágenes que más impresionó a María Azargui durante la mañana de este viernes a las puertas del Congreso de los Diputados.
Militante de la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y participante en la acampada por el derecho a la vivienda instalada en la Puerta del Sol, Azargui vivió desde allí una jornada marcada por el rechazo parlamentario de los dos reales decretos de vivienda, pero también por la convicción de que la movilización no puede agotarse en la propia plaza.
“Esto va mucho más allá de la acampada”, resume.
Azargui siguió junto a otras personas la votación de los decretos impulsados por el Gobierno para responder a la emergencia habitacional.
“Destacaría el silencio que había mientras estábamos justo en el Congreso, donde nos dejó pasar la Policía, y mientras los diputados estaban votando había un silencio absoluto”, recuerda.
Quienes se concentraban en el exterior seguían el pleno a través de sus teléfonos móviles.
“Ese momento de silencio creo que me impactó mucho”, explica. Después llegó el anuncio de la presidenta del Congreso confirmando el rechazo de los decretos y, con él, “la reacción inmediata de la gente”.
Las sensaciones que quedaron fueron, reconoce, de “decepción” y “frustración”. Pero Azargui rechaza que esa sea la última palabra.
“No dejemos que esta frustración de que no hayan salido en esta ocasión estos decretos sea la que pese, sino continuar la lucha”, sostiene.

De Sol a los barrios
Para la militante de la JOC, uno de los aprendizajes de estos días es precisamente que la protesta por la vivienda necesita encontrar continuidad fuera de la Puerta del Sol.
“Sabemos que esto es algo que no es solo de la acampada, sino que va mucho más allá”, afirma.
Ese “mucho más allá” tiene, en su planteamiento, una traducción muy concreta: “Tenemos que generar estructuras de barrio, afiliarnos a entidades, al sindicato”.
Azargui defiende que la indignación provocada por la crisis de la vivienda y por el bloqueo político encuentre cauces colectivos capaces de sostener la respuesta en el tiempo.
“Organizar la frustración, organizar la rabia para poder llevar acciones colectivas”, resume.
En el caso de la JOC, explica, la intención es cuidar los procesos ya iniciados y mantener activa la campaña “Defender nuestro derecho: todas bajo un techo”.
El objetivo es “no perder la esperanza en que el cambio es posible” y evitar que el compromiso se reduzca a momentos puntuales de protesta.
Seguir movilizándose
Azargui da por hecho que habrá nuevas convocatorias. “Estamos muy atentos a las novedades políticas que vaya habiendo e intentaremos estar siempre apoyando la reivindicación a la vez que mantenemos los procesos ya iniciados”, señala.
“Estaremos en la acampada hasta que veamos que tiene sentido”, explica.
La manifestación convocada este sábado en Madrid será el siguiente paso inmediato, y la militante de la JOC confirma su participación.
Pero su mirada no se limita a esa cita. “Creo que lo importante es saber colocar todo lo que está pasando estos días para después llevarlo a nuestra vida cotidiana”, afirma.
Y añade: “Que la rabia de estos días, la lucha, no se quede en Sol, sino que la llevemos cada uno a nuestros barrios”.
Ese planteamiento enlaza con el camino que la propia JOC viene recorriendo en su campaña estatal. En su reciente acto central en Elche, el movimiento juvenil cristiano insistió en que la crisis de la vivienda exige pasar del diagnóstico a la acción compartida.
“Este no es un cierre de campaña, es un pistoletazo de salida para enriquecernos con experiencias y propuestas comunes y continuar la lucha en nuestros barrios y ciudades”, proclamó entonces este movimiento especializado de la Iglesia española, que vincula su identidad obrera con la necesidad de organizarse junto a otras personas jóvenes y su fe cristiana con la atención a quienes sufren las consecuencias de esta crisis.
Un espacio para reivindicar, compartir y debatir
La experiencia de estos días tiene para Azargui un valor que va más allá de la presión política.
Asegura sentirse “impactada con la comunidad que hay en la acampada”.
“De alguna manera es un espacio para reivindicar, pero también para compartir, para cuestionar, para debatir, para conocer nuevas personas que también luchan en su día a día”, explica.
Sol se convierte así, en su relato, en un lugar de protesta, pero también de encuentro, reflexión y aprendizaje colectivo.
Ahí reside parte de su importancia: en que lo compartido durante estos días pueda después traducirse en vínculos y compromisos duraderos en otros espacios sociales, vecinales y laborales.
“Esta es la fe que nos mueve”
En su caso, la presencia en Sol tiene además una motivación explícitamente cristiana.
“Creo que estamos donde tenemos que estar”, afirma.
Para la militante de la JOC, participar en la defensa del derecho a la vivienda forma parte de una manera concreta de vivir la fe.
“Precisamente esta es la fe que nos mueve y no podemos no hacer caso a esa llamada del Evangelio a llevar acción y a estar, en este caso, en esta acampada”.
Su testimonio conecta así la experiencia creyente con la defensa de la dignidad de las personas y la implicación social. Como emplazó el papa Francisco: “Hagan lío” en defensa del “sagrado derecho a techo”.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



