León XIV reclama una fe capaz de dialogar con la cultura, la ciencia y la sociedad

El Papa pide superar una vivencia de la fe marcada por la “contraposición” o la “hostilidad” hacia el mundo y defiende el acceso de todas las personas a la educación y a los bienes culturales
León XIV ha reclamado una fe capaz de dialogar con la cultura, la ciencia y la sociedad, sin encerrarse en una actitud de contraposición frente al mundo contemporáneo. En la audiencia general celebrada este miércoles, el Papa ha insistido en que la fe está llamada a encarnarse en las culturas concretas y a entrar en relación con las formas de pensamiento, conocimiento y expresión de cada época.
La catequesis, séptima dedicada a la constitución pastoral Gaudium et spes dentro del ciclo sobre los documentos del Concilio Vaticano II, se centró en la relación entre la fe y la cultura, a partir de los números 53 a 62 del texto conciliar.
León XIV recordó que la Iglesia ha acompañado históricamente la predicación del Evangelio con la creación de escuelas y otras instituciones orientadas a la formación humana, cultural y espiritual. Al mismo tiempo, reconoció que el progreso de la cultura y de los conocimientos plantea continuamente nuevos interrogantes que obligan a los creyentes a profundizar en las razones de su fe.
Una fe que se hace cultura
El Papa situó el fundamento de esta relación en la Encarnación. Si la Palabra de Dios “se hizo carne y habitó entre nosotros”, explicó, también la fe debe convertirse en una realidad encarnada, vinculada a las culturas en las que viven las personas.
La fe, señaló, está llamada a hacerse cultura y a alcanzar a la persona en su entorno concreto: “palabras humanas, tradiciones, sentido religioso, arte y poesía, pensamiento y ciencia”.
En este punto, León XIV recuperó una conocida afirmación de san Juan Pablo II: “una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no enteramente pensada, no fielmente vivida”.
El Papa subrayó, además, que la fe cristiana puede encarnarse en cualquier cultura porque no se identifica plenamente con ninguna de ellas. La Iglesia, explicó, reconoce en las diferentes culturas “todo lo que hay en ellas de bueno, bello y verdadero”, al tiempo que mantiene la universalidad de su misión.
Educación y acceso a la cultura
La catequesis incorporó también una dimensión social especialmente significativa al recordar que Gaudium et spes considera la cultura “un bien en sí misma y un servicio al ser humano” y reclama a la comunidad internacional que haga posible el acceso de todas las personas a los bienes culturales fundamentales.
El texto conciliar, retomado por el Papa, llama a superar “el analfabetismo y la falta de instrucción” y a garantizar que quienes tengan capacidad para acceder a los estudios superiores dispongan de las condiciones necesarias para hacerlo.
La misma reflexión incorpora expresamente la igualdad de las mujeres en este ámbito. León XIV recordó el deber de “procurar que se reconozca y promueva la participación propia y necesaria de la mujer en la vida cultural”.
Junto a ello, el Papa defendió una formación capaz de integrar los distintos saberes. El Pueblo de Dios, señaló, no pueden conformarse con poseer respuestas religiosas a las grandes cuestiones de la existencia, sino que deben cultivar también una “paciente formación intelectual y cultural”, haciendo avanzar sus conocimientos humanos y científicos al mismo tiempo que profundizan en su fe.
Sin hostilidad hacia el mundo
En la parte final de la catequesis, León XIV lanzó una advertencia especialmente clara contra una manera defensiva o aislada de vivir el cristianismo. Gaudium et spes, recordó, recomienda “no vivir la fe con un espíritu de contraposición u hostilidad hacia el mundo, la cultura y sus expresiones humanas”. En ese sentido, el Concilio pide a al pueblo de Dios vivir “en muy estrecha unión con los demás hombres [y mujeres] de su tiempo” y esforzarse por comprender su forma de pensar y de sentir.
El Papa reclamó también a los teólogos un diálogo constante con las demás disciplinas del saber y una investigación que no pierda el contacto con los interrogantes de su tiempo.
Para León XIV, alcanzar “una síntesis madura y responsable entre la fe y la cultura” constituye una condición necesaria para perseverar en la vocación cristiana y también para que el testimonio de la fe pueda comunicarse de manera creíble en la sociedad contemporánea.
Finalmente, el Papa emplazó a las personas creyentes a ser “promotores de la cultura en los distintos ámbitos de la vida y de la sociedad”.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



