El Círculo del Silencio de Málaga reclama proteger a la infancia migrante frente a las devoluciones y el abandono

El Círculo del Silencio denuncia que el control migratorio se antepone a los derechos de las niñas, niños y adolescentes que llegan solos y exige una acogida digna y un reparto territorial solidario y vinculante
“Antes de cualquier etiqueta administrativa, antes que migrantes o expedientes burocráticos, son niños”. Con esta afirmación, el Círculo del Silencio de Málaga ha reclamado protección efectiva para la infancia que migra sola y ha denunciado las respuestas que, según su comunicado, anteponen el control de las fronteras a los derechos humanos.
El gesto público, convocada por la Delegación de Migraciones, se celebró este miércoles, a las 20:00 horas, en la plaza de la Constitución. Como cada segundo miércoles de mes, la iniciativa reunió a personas para reflexionar en silencio y expresar su solidaridad con las personas migrantes y refugiadas. En esta ocasión, el mensaje puso el foco en la “desprotección sistemática” de niñas, niños y adolescentes que llegan sin una persona adulta que los acompañe.
El circulo plantea tres exigencias urgentes: un reparto interterritorial “vinculante, solidario y automático” entre todas las comunidades autónomas para aliviar a Canarias, Ceuta y Melilla; el fin de las devoluciones sumarias y de las expulsiones sin identificación individualizada; y una tutela pública que garantice acogida digna, apoyo psicosocial, escolarización y acceso efectivo a la protección internacional.
“Ante esta emergencia humanitaria no cabe responsabilizar a las víctimas”, sostiene el comunicado leído durante el círculo.
“No son una abstracción estadística”
En ese sentido, el círculo diocesano sitúa detrás de los procesos migratorios de la infancia una combinación de guerras, persecución, reclutamiento forzoso, pobreza, falta de oportunidades educativas y destrucción ambiental. También recoge situaciones de supervivencia familiar y de menores que buscan reunirse con familiares en otros países.

“No son una abstracción estadística; son vidas truncadas por causas demoledoras”, subraya. A esas circunstancias se suman, durante el trayecto, extorsiones, abusos, violencia y travesías marítimas con riesgo de naufragio. Los convocantes llaman a reconocer los traumas, las pérdidas y las responsabilidades que estas experiencias depositan sobre quienes todavía necesitan protección y cuidados.
Según las cifras recogidas en el comunicado de la convocatoria, más de 15.000 niñas, niños y adolescentes migrantes sin acompañamiento están tutelados en la red asistencial de las comunidades autónomas. El texto advierte de que las estadísticas resultan insuficientes para conocer la dimensión del problema, porque contabilizan a quienes han conseguido acceder al sistema formal de protección.
Ni devoluciones sin garantías ni abandono de las fronteras
La denuncia se detiene en Ceuta y Melilla. Sobre la primera, el círculo diocesano cuestiona las devoluciones que, según señala, se realizan sin verificar la posible minoría de edad y sin un estudio individualizado de cada caso. “Tras dos meses de colapso e inacción, la respuesta jamás debería ser la devolución sumaria”, afirma.
Al mismo tiempo, rechaza que los territorios de frontera afronten solos la acogida. El comunicado denuncia que la saturación de los recursos asistenciales empuja a menores a vivir en la calle en Melilla, expuestos al desamparo y la violencia.
La declaración invoca el interés superior del menor como criterio que debe orientar cualquier respuesta y formula una pregunta dirigida al conjunto de la sociedad: “¿Acaso hemos olvidado el deber legal y ético de proteger a la infancia?”.
Desde esa perspectiva, reclama recursos públicos suficientes y una responsabilidad compartida que permita sostener la protección más allá del lugar de llegada.
Un silencio que llama al compromiso
Los Círculos del Silencio nacieron en Francia por iniciativa del franciscano Alain J. Richard. Inspirados en la no violencia, apelan a la conciencia de quienes elaboran y aplican las leyes y de la ciudadanía en cuyo nombre se adoptan.
Son una realidad cada vez más extendida en todo el país. Abiertos a creyentes y no creyentes, proponen media hora de reflexión u oración en silencio sobre la realidad de las personas migrantes y refugiadas. La Delegación de Migraciones explica que el propósito es que cada participante se sienta interpelado a actuar en su entorno, acogiendo y dando voz a quienes sufren la indiferencia.
La continuidad mensual del encuentro expresa ese compromiso: mantener la presencia pública y la denuncia “hasta que los derechos de estos hermanos nuestros sean respetados”.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



